























Spacex apenas lleva cotizando unos días y está absorbiendo como una esponja toda la atención, tiempo y talento de los grandes equipos de banqueros de negocios de Wall Street. Después de una colocación récord de acciones por valor de 75.000 millones de dólares, la compañía cerró un green shoe (ampliación reservada a los bancos) que puede llegar a 10.000 millones adicionales y confirmó la compra de Cursor por 60.000 millones de dólares más (en acciones).
Por si fuera poco, la empresa que preside y dirige Elon Musk (presidente, CEO y CTO de SpaceX) junto a Gwynne Shotwell (directora de operaciones o COO) y Brett Johnsen (CFO o director financiero) ha cerrado una colocación de bonos de 20.000 millones de dólares, pero al comunicarla a la SEC ha desvelado que tiene una potencia disponible de más de 100.000 millones de dólares, más que Microsoft, Meta o Apple, una cifra que le sitúa como candidato a dar la gran sorpresa en la carrera de gasto de capital (CapEx) de 2026.
SpaceX cerró el primer trimestre con una inversión en su propio negocio CapEx, la mayor parte ligado a la IA, de más de 10.000 millones de dólares, una cifra que confirma que estará en disposición de multiplicar los 20.000 millones que destinó en el conjunto de 2025. En 2024, la cifra se situó en 11.000 millones. El consenso sitúa el importe anual para este año entre 40.000 y 50.000 millones.
Pero puede haber más, mucho más. La capacidad de la empresa de Musk puede haberse multiplicado con la salida a bolsa porque, según la documentación enviada por SpaceX a la SEC este lunes, las cuentas de la empresa contaban con 101.000 millones en el casillero de la tesorería disponible en efectivo y activos susceptibles de serlo, es decir, de convertirse en liquidez de forma rápida.
Aunque algunos bancos de inversión como Goldman Sachs o Morgan Stanley situaban en 350.000 millones de dólares el montante que SpaceX invertiría en su infraestructura hasta 2030, pocos esperaban que acelerase su gasto ya en 2026.
De hecho, de momento, SpaceX va a reorganizar toda su estructura financiera. El destino de los ingresos que obtiene de los bonos irá a cancelar créditos bancarios y líneas de financiación de corto plazo que eran más caras. Con un rating de triple B, el grupo de Musk ahora tiene acceso a la financiación más barata posible para una empresa no financiera: los mercados de capitales para grado de inversión.
No parece que a todos los inversores les esté convenciendo la propuesta de gasto masivo que tiene entre manos SpaceX. Después de tres sesiones consecutivas a la baja, la compañía ha perdido alrededor del 31% desde su máximo en 225 dólares, aunque todavía cotiza un 14% por encima del precio de colocación en bolsa: 154 dólares este lunes versus 135 del precio de referencia.
Ni siquiera la firma de un nuevo alquiler masivo de capacidad de cómputo de Colossus logró insuflar algo de energía a su cotización en bolsa. SpaceX se desplomó un 15% en la sesión después de trascender que Reflection pagará 250 millones de dólares mensuales por acceder al supercentro de datos de Elon Muks, en un contrato valorado en más de 6.300 millones de dólares en la vida de duración del acuerdo.
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