























De las 12 aplicaciones de Inteligencia Artificial (IA) más usadas del mundo, 6 son de Estados Unidos y las otras 6 de China. Pueden diferir algunas cifras o faltar otras, pero las estimaciones apuntan con certeza a que la carrera de la IA en 2026 es cosa de las dos superpotencias.
La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping esta semana en Pekín ha puesto cara a cara algunos de los asuntos más críticos entre ambos países, entre ellos, la gobernanza de la IA en un momento en el que la competición se acelera, según los datos compilados por Business Insider España a partir de las empresas y estimaciones del sector.
El dato más revelador del ranking no es quién va primero, sino la velocidad con la que todo está cambiando y cómo no aparece ni una sola aplicación de otro origen. Eso sí, la francesa Mistral o la surcoreana Naver estarían en posición de volver a esa lista después de que las IA chinas hayan ganado tamaño de forma considerable en el último año, estrechando las distancias y rivalizando con las de EEUU.
Desde Kimi, impulsada por Moonshoot, hasta Yuanbao de Tencent o Deepseek, Ernie (Baidu), Qwen (Alibaba) y, sobre todo, Doubao (Bytedance-TikTok), su volumen de usuarios no para de crecer por todo el mundo, sobre todo, fuera de Occidente, aunque la falta de estadísticas verificable impide situarlas al mismo nivel.
A la cabeza del ranking sigue ChatGPT, de OpenAi, pionera en 2022 con sus chat de IA generativa que ha vivido un crecimiento exponencial hasta que a principios de 2026 anunció que había superado los 900 millones de usuarios.
Le sigue Gemini, de Alphabet-Google, que ha oficializado una base de 750 millones de registrados, aunque podría ser mayor debido a la dimensión del universo de productos globales de la compañía, que abarca desde Youtube a Android, Gmail, el propio buscador, Waze o Google Maps. Copilot de Microsoft, integrada en Outlook y Office 365, o Grok, parte de X (Twitter), se situarían después.
Todas ellas, por número de usuarios, están delante de la que la mayoría del sector tech considera la nueva líder tanto en influencia como en negocio: Claude (Anthropic). La valoración de la empresa por encima del billón de dólares y los indicadores de gasto corporativo apuntan a unas previsiones de ingresos por encima de 30.000 millones de dólares este año, según los analistas, pero las estimaciones de usuarios mensuales hasta marzo le situaban en torno a los 30 millones, una cifra que ha podido crecer desde entonces.
El reparto entre dos del mundo de la IA devuelve de nuevo la mirada a lo ocurrido en la cumbre, que ha tenido la guerra de Irán como asunto colateral a los grandes asuntos que separan a ambas potencias: Taiwan, la balanza comercial y todo lo relacionado con la supremacía tecnológica, que engloba desde los suministros de chips, la tierras raras o la inteligencia artificial.
Durante años, el relato dominante de que 'Estados Unidos inventa, China copia' parecía cómodo, pero el surgimiento de DeepSeek y el desafío de Huawei en chips al coloso Nvidia ha demostrado que los chinos son capaces de entrenar y desarrollar sus propios modelos a un coste inferior al sus rivales estadounidenses. De hecho, las IA chinas de código abierto han pasado de ser una porción residual a copar buena parte del mercado, incluso en Europa o EEUU.
La distancia entre los dos bloques se ha estrechado lo suficiente como para que Washington empiece a tratar la rivalidad como un asunto de seguridad nacional, y no solo de competitividad empresarial.
Durante la cumbre de Pekín, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, fue claro sobre uno de los objetivos de su viaje. "Las dos superpotencias de la IA van a empezar a dialogar. Vamos a establecer un protocolo sobre cómo avanzar con las mejores prácticas para la IA, para asegurarnos de que los actores no estatales no se apoderen de estos modelos", dijo en declaraciones a la CNBC.
"La razón por la que podemos mantener conversaciones constructivas con los chinos sobre IA es porque llevamos la delantera", apuntó Bessent en un mensaje habitual del Gobierno Trump de cara al consumo interno en EEUU, aunque dejó la duda. "No creo que estaríamos teniendo las mismas conversaciones si ellos estuvieran tan por delante de nosotros".
Para Washington, el diálogo no es un gesto de buena voluntad, sino una herramienta para fijar las reglas del juego mientras en teoría todavía controla el marcador. Para Pekín, sentarse a la mesa sirve para poner un "suelo" a las restricciones estadounidenses a la exportaciones de chips avanzados y para presentarse como copartícipe de la gobernanza global de la IA.
Pero China mostró también su lado menos amable con una advertencia velada a EEUU sobre la isla de Taiwan, mientras en declaraciones a la agencia Xinhua, el presidente Xi Jinping hizo un llamamiento a evitar "la trampa de Tucídides", la teoría que señala que una potencia emergente y la dominante establecida se dirigen hacia el conflicto, y propuso una "estabilidad estratégica constructiva" basada en "una competencia moderada". ¿Es una mano tendida o el puño de aviso ante Estados Unidos?
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