Noticia
Raquel Ibáñez Peral es doctora en astrobiología, con experiencia en la NASA. Desde pequeña tenía claro que quería ser científica y, ahora, es directora de Escuela de Ciencia, organizadores de Space Camp Valencia, impulsado por PLD Space, el programa educativo espacial de verano más completo y avanzado de España, diseñado para acercar la industria aeroespacial a jóvenes de entre 10 y 17 años.
Háblame un poco de Space Camp. ¿De dónde surgió la idea?
Space Camp surge como una iniciativa personal. Soy CEO en Escuela de Ciencia, doctora molecular y en biotecnología y desarrollaba productos en NASA. Allí se trabaja de forma multidisciplinar todo lo que son las Steam, es decir, la ciencia y la tecnología, y yo tenía la suerte de que mi ámbito era la astrobiología, intentar detectar si había vida fuera del planeta, pero al mismo tiempo, en mi equipo también había ingenieros, geólogos, químicos, cosmólogos y astrónomos. Cuando empezamos a evaluar cómo podíamos llevar o a atraer talento a las Steam, salió de forma muy natural hacerlo a través del espacio, porque creo que absolutamente todos hemos soñado alguna vez con ir al espacio, ser astronautas, ir a Marte, y es algo emocional que te llama cuando eres muy pequeño, sin distinción de género.
Decidimos lanzar este programa para convertirse en astronauta, aprovechando después para enseñar ingeniería, mecánica, electricidad, electrónica, programación. Y esto es muy guay porque hace que muchas chicas que son adolescentes, que en realidad ya están decidiendo o ya han decidido hace mucho tiempo que la tecnología no es para ellas, a lo mejor están pensando en una carrera más tirando a humanidades o económicas, lo vean desde otro punto de vista.
¿Enseñáis a los jóvenes a ser astronautas?
Space Camp realmente es una formación muy profesional, muy intensiva de lo que hace un astronauta, y esto les ayuda a ellos a comprender las diferentes disciplinas. Hay que tener en cuenta que tampoco tenemos un objetivo de enseñar realmente a hacer una aplicación o de enseñar cómo funciona un circuito eléctrico en profundidad, porque no nos da tiempo, esto es muy intensivo, pero sí que se habitúen a cómo se hace una formación real, que es realmente cómo funciona un astronauta, todas las disciplinas que ello conlleva, y eso a ellos les ayuda mejor después a decidir su futuro profesional.
¿Alguna vez quisiste ser astronauta?
Claro que sí. Pero fíjate que no es un sueño que tuviera mucha fuerza, no era precisamente una pasión grandísima por el espacio, y sigo sin tenerla, me resulta mucho más interesante estudiar qué hay en el espacio que ir personalmente al espacio.
¿Qué le dirías a un niño que quiere ser astronauta?
Lo que les decimos es que si quieres ser astronauta te lo vas a tener que trabajar, te lo vas a tener que currar. Vas a tener que trabajar mucho y esforzarte mucho, y es probable que vayas a tener que estudiar cosas que no te gustan y meterte en ámbitos que no te gustan, pero cuanto más te esfuerces, más trabajes y no solo en ciencia y tecnología, en todas las disciplinas, más cerca estarás de este sueño de ser astronauta.
¿Y qué tiene que estudiar?
A veces entra un poco confusión con esto. Nos han preguntado muchas veces, ¿tengo que ser bueno en matemáticas para ser astronauta? y la respuesta es no, no tienes por qué ser bueno en matemáticas para ser astronauta. Tú tienes que ser bueno en general, en todo, pero no necesariamente en una asignatura concreta.
Lo que realmente vas a necesitar es mucha creatividad y la creatividad nace del conocimiento, no desde el desde el desconocimiento. Tienes que tener muchos conocimientos de muchas cosas muy distintas para tener esta capacidad de moldear y de cambiar y de aprender. Vas a necesitar tener idiomas, conocimientos amplios de diferentes disciplinas de ciencia y humanidades. No hace falta ser bueno en matemáticas, lo que tienes que ser es muy constante y tener mucha disciplina, ese es el objetivo.
Utilizáis la metodología 'learning by doing', ¿en qué consiste?
Dentro de la educación nosotros venimos de un sistema muy tradicional, que es que tú te sientas en el aula y un profesor que está delante, que es el que lo sabe todo, te te enseña siguiendo un manual, un libro, unas diapositivas, lo que sea, y tú tomas apuntes o haces lo que puedes y luego vas a casa y estudias.
Lo que pasa es que eso por un lado excluye a todas las personas que tienen una forma de pensar distinta, es decir, cuyo cerebro asimila la información de una forma diferente. Por otro lado, entra en juego la curva del olvido, aunque tú seas muy bueno recordando, al mes, dos meses, todo esto se te ha olvidado, porque al final el objetivo de este tipo de enseñanza es pasar un examen.
Cuando tú entras en otras metodologías de estudio como es el aprender haciendo, ya no es tanto memorizar un texto, sino aplicar lo que he entendido de cómo funciona y lo aplico. Y ahí ya hay un conocimiento profundo de una materia y no es tanto memorizar. Todo lo que desarrollamos realmente va así en Space Camp.
¿Qué tan importante es la Educación STEM en edades tempranas?
Es fundamental, que desde lo antes posible tú mantengas esa curiosidad. Y digo mantener la curiosidad porque el niño ya la trae. Todos los niños son científicos, lo han sido siempre. Esto no es de esta generación. A todos nos gusta experimentar, trastear, mezclar cosas, hacer cosas y ver qué pasa. No necesariamente en ciencia, en la vida general, porque para ellos no distinguen qué es ciencia y qué no, tienen una curiosidad tremenda por absolutamente todo.
Entonces, lo que queremos es que esa curiosidad no se pierda, porque al final la ciencia va de esto, va de querer seguir aprendiendo a hacer cosas y que funcionen las cosas y ver cómo funcionan, y esto es investigación. Cuanto antes se mantenga esa curiosidad, mejor, porque después avivarla es más difícil.
Para eso hacen falta buenos educadores.
Ahora hay un desfase en este sentido. Venimos de un tipo de educación muy tradicional, muy industrial, y estamos empezando a entrar en otro tipo de educación donde efectivamente se tiene en cuenta la parte emocional. Esto no se había tenido nunca en cuenta a nivel de enseñanza, el cómo influye tu emoción y cómo gestionas esta emoción.
A la vista está, por ejemplo, las personas que tienen altas capacidades, que hasta hace muy poco esto ni se evaluaba, ni se trabajaba, ni se trataba, y un porcentaje altísimo de ellas eran fracaso escolar. Precisamente, porque su forma de pensar y su forma de adquirir información es diferente a la de los demás, y se salían del sistema escolar, y luego son adultos medianamente funcionales, precisamente por una gestión emocional.
Entonces, todo eso está cambiando y efectivamente es complejo para una persona que ha crecido en el otro sistema hacer este reseteo. Pero, por otro lado, siendo positiva, casi todos los que nos dedicamos a la educación es por vocación, y tenemos esta plasticidad en el cerebro para modificar estas partes que no nos gustaron y cambiarlas a algo que sí.
¿Debe España fomentar más la cultura científica?
Sí, y a la vista está que cuanto más lo está fomentando, mejor nos va a todos, a la sociedad. Las Steam están recibiendo cada vez más apoyo, porque España como sociedad está viendo que esto es necesario, hay que fomentarlo porque si no nos quedamos sin profesionales. Y si España se queda sin personas que quieran dedicarse a la ciencia y la tecnología, ¿dónde queda como país?
Si queremos ser una nación que realmente tenga un potencial que impulse la ciencia y la tecnología y podamos competir contra otros, lo tenemos que fomentar y desde más pequeños, mejor. Lo mismo le pasa a la empresa y lo mismo le pasa a la educación, en realidad es un esfuerzo común entre todos.
Por ejemplo, PLD Space está apostando de lleno por fomentar el talento en las Steam, porque lo ve clarísimo. Si tú fomentas el talento, vas a tener profesionales muy buenos en este sector y en su caso podrán tener profesionales trabajando con ellos y PLD podrá ser, y es de hecho, una de las empresas más competitivas que hay a día de hoy.
¿Hay que apostar más por la industria aeroespacial nacional?
Cuanto más se apueste y venga desde todas las diferentes ramas, mejor. Tenemos mucha industria que es muy poco conocida a nivel nacional. Es un sector tan pequeño que a nivel local no se termina de conocer.
¿Qué misiones vamos a ver en el espacio en el futuro?
Había habido un parón un poco con esto de los viajes espaciales, pero se está empezando a retomar. A la sociedad le gusta, y la sociedad aquí empuja mucho sobre lo que le gusta y no le gusta, y eso creo que va a llevar a que se reactiven muchas misiones que se habían quedado un poco ahí estancadas por falta de presupuesto y vayamos a ver de verdad cosas muy interesantes tanto con la Luna como con Marte.
También muchas otras misiones que no están relacionadas tanto con que el hombre vaya a Marte, sino con el estudio del espacio, con cohetes que mandemos al espacio con satélites, para que las personas sepan realmente lo que es un satélite y para qué sirve. Con cosas que ya van más directamente con el día a día de las personas, porque mucha gente todavía no termina de entender cómo funciona Internet o cómo funciona el GPS, y todo tiene que ver con el sector aeroespacial.
Trabajaste en la NASA, ¿Cómo fue la experiencia?
Fue una época muy divertida, por el hecho de poder estar rodeada de personas que tienen la misma pasión que tú, que es la investigación, al fin y al cabo, pero lo abordan desde puntos de vista muy distintos y con conocimientos distintos, pues es en mi opinión una de las cosas más chulas que hay, porque te abre las miras mucho, no estás tan centrado en un laboratorio de manera exclusiva mirando una cosa tan pequeña. Y en general, todos los proyectos aeroespaciales van en esta línea, son multidisciplinares y cada vez vamos a ir a proyectos, en general, en todas las disciplinas, más multidisciplinares, porque el conocimiento de una temática concreta es tan grande y tan amplio que necesitas trabajar con profesionales de todos los sectores.
¿Por qué decidiste dedicarte a la astrobiología?
Desde pequeñita yo ya tenía esto dentro, de querer saber qué estaba vivo y qué no, y cómo funcionaba. Y cuando ya llegó la época de decidirse si ciencias o letras, porque en mi época era así, pues yo lo tenía claro que era por ciencias, aunque mi entorno me decía que no. Y luego decidí entrar en biológicas. Una vez más, el entorno me decía que no, ya que era una época en la que la biología se consideraba que no era la carrera precisamente del futuro, que no tenías salidas profesionales y que no servía para nada. Pero por lo menos, lo entendía mi familia. Y ya cuando terminé la carrera, tenía clarísimo que lo mío era la microbiología, la biología molecular y seguí por ahí. Y luego ya el doctorado, que también tenía clarísimo que me quería dedicar a la astrobiología.
¿Estamos en la era dorada de la astrobiología?
Se están haciendo muchas investigaciones hace ya mucho tiempo, pero igual suena ahora más porque está calando más toda la investigación en el ámbito aeroespacial. Pero se lleva haciendo desde siempre, buscar o intentar dar respuesta a si estamos solos en el universo, es una de las grandes preguntas que se ha hecho siempre la humanidad. Entonces, siempre ha habido científicos dándole vueltas a esto.
¿Cómo debemos plantearnos la eterna cuestión de si hay vida en el espacio?
Es difícil dar una respuesta, si no hemos ido a otros planetas ni hemos traído muestras, ¿cómo podemos identificar si hay planetas que albergan vida?, entendiendo por vida el concepto que tenemos aquí en la Tierra, no otros conceptos de vida que no conocemos. Entonces, la manera que nosotros hacíamos era buscar dentro de nuestro planeta lugares de ambientes extremos donde haya muchísima radiación, o muchísimo calor, o falta de oxígeno, que podrían ser condiciones similares a las de otros planetas.
En mi caso eran los volcanes activos. Íbamos allí, cogíamos muestras e intentábamos analizar si hay vida o no. Spoiler: en nuestro planeta hay vida en todas partes. O sea, mires donde mires, hay vida, en cualquier rincón por extremo que sea. Es una de las cualidades que tiene nuestro planeta, que se ha ido adaptando a las condiciones. El tema es cómo es esa vida y cómo ha evolucionado para conseguir adaptarse.
Entonces, no estamos solos en el universo.
La intuición te dice, aunque no hagas los números exactos, que la probabilidad de que el ser humano esté solo es muy baja y la estadística dice que la probabilidad es muy baja. De hecho ya hay muchos exoplanetas que tienen unas condiciones similares a las nuestras, en cuanto a temperatura, cercanía al sol, radiación, tamaño o agua líquida. Entonces, la probabilidad de que ahí también haya vida es alta.

Rodrigo Isasi Arce
Redactor de Business Insider España
Rodrigo Isasi Arce es redactor en BUSINESS INSIDER ESPAÑA desde el año 2026, donde escribe sobre Defensa y Espacio, con el foco puesto en la industria de Defensa y las Fuerzas Armadas.























