










Desde 1506 la Guardia Suiza ha protegido al Papa y su residencia, y eso no ha cambiado hasta el día de hoy. Lo hacen “con coraje y fidelidad”, como reza su lema en latín -acriter et fideliter-, pero no cualquiera puede ser parte de este ejército y estar al servicio del Santo Padre.
Son más de 500 años desempeñando esta labor, que no ha cambiado, pero , los métodos que utilizan los guardias para desempeñar su labor y el entorno en el que operan han evolucionado. “Bajo el uniforme tradicional renacentista se esconde un joven suizo moderno y culto. Junto al mercenario del siglo XVI, comparte la firme convicción de que la Iglesia de Jesucristo y el Sucesor de Pedro merecen un compromiso total, incluso arriesgando la vida si fuera necesario”, señala Christoph Graf , el actual Comandante de la Guardia Suiza Pontificia.
La misión principal de la Guardia Suiza Pontificia es mantener una vigilancia constante para garantizar la seguridad del Santo Padre y su residencia. Asimismo, supervisa todas las entradas oficiales a la Ciudad del Vaticano, controla el acceso y está a disposición de los visitantes de todo el mundo para brindarles información sobre el Vaticano.
Los guardias también se encargan de supervisar las audiencias y ceremonias en la iglesia cuando el Santo Padre está presente, y los suboficiales y los oficiales de mayor rango acompañan al Santo Padre en sus viajes apostólicos al extranjero.
Estamos acostumbrados a verlos con su uniforme de color azul, rojo y amarillo, colores característicos de la familia Medici, al que a veces incorporan una coraza, pero no son los únicos uniformes que portan, ya que, por ejemplo, portan uno azul para la instrucción, o un moderno militar para los entrenamientos e intervenciones. Además, los oficiales llevan ropa de civil.
El Día de la Toma de Juramento es probablemente el día más importante en la vida de un Guardia. Al prestar juramento sobre la bandera de la Guardia, con armadura y uniforme de gala, se jura lealtad de por vida. La fórmula del juramento, leída por el capellán, es repetida por los nuevos reclutas en una versión abreviada:
“Juro servir fiel, leal y honorablemente al Pontífice reinante y a sus legítimos sucesores, dedicándome a ellos con todas mis fuerzas, sacrificando, si fuera necesario, incluso mi vida en su defensa”. “Asumo los mismos deberes para con el Colegio Cardenalicio durante la vacante de la Sede Apostólica. Prometo también al Comandante y a los demás Superiores respeto, fidelidad y obediencia. Así lo juro, que Dios y nuestros Santos Patronos me asistan”.
Cada 6 de mayo se celebra la ceremonia anual de juramento de los nuevos reclutas, en memoria de un acontecimiento histórico acontecido el 6 de mayo de 1527. Aquel día, la Ciudad Eterna fue atacada por los lansquenetes del emperador Carlos V. Hoy, este acontecimiento histórico se conoce como el «Saqueo de Roma». Durante el saqueo, los suizos intentaron, en vano, resistir el ataque. Solo 42 de los 189 Guardias Suizos Pontificios sobrevivieron a la masacre. Lograron, en el último momento, poner a salvo al Papa Clemente VII en el Castillo Sant'Angelo a través de un pasadizo secreto, el llamado «Passetto»., el 6 de mayo se celebra la ceremonia anual de juramento de los nuevos reclutas.
Como ya hemos dicho antes, cualquiera no puede ser guardia suizo, hay unos requisitos bastante estrictos. Para ser guardia suizo es imprescindible ser hombre y tener la nacionalidad suiza. Los aspirantes deben tener al menos 19 años y no más de 30, medir como mínimo 1,74 metros, ser católicos practicantes y estar solteros. No obstante, pueden casarse al cumplir los 25 años y tras haber servido durante al menos cinco años y comprometerse a servir durante al menos otros tres años.
El candidato deberá estar dispuesto a prestar servicio en la Guardia Suiza Pontificia durante al menos 27 meses. Asimismo, debe haber aprobado el examen para obtener el permiso de conducir de categoría B y haber completado con éxito un programa de aprendizaje de AFC o haber obtenido un certificado de finalización de estudios secundarios.
Antes de ingresar a la escuela de reclutas de la Guardia, los guardias deben someterse a una serie de exámenes médicos en Suiza. Durante el entrenamiento, se les realizan controles de salud adicionales y una prueba psicofísica para evaluar su capacidad de tolerar el estrés. Además, antes de ingresar al Cuerpo, el candidato debe tener los dientes arreglados.
Cualquier persona que preste servicios de seguridad para la protección del Papa y de la Iglesia debe tener una reputación intachable (esto incluye carecer de antecedentes penales). Además, en la escuela de formación de reclutas del Ejército Suizo se imparten fundamentos importantes como la disciplina, el conocimiento del mundo militar y el compañerismo. “Estos elementos son cruciales para cumplir la misión en la Guardia Suiza”.
Si el aspirante logra superar todas las pruebas, accede entonces a la Guardia Suiza, donde le espera una importante formación. Para empezar, el entrenamiento básico como guardia generalmente se divide en dos partes y dura un total de tres meses.
Durante el primer mes, los nuevos reclutas reciben formación intensiva, con el apoyo de la policía cantonal del Tesino, en el centro de formación de la Policía y el Ejército suizos en Isone. La nueva escuela de reclutas, que comenzó a finales de octubre de 2016, consta de dos partes. Primero, los nuevos reclutas viajan a Roma para someterse a exámenes médicos en el Vaticano y, posteriormente, completan el curso de formación de un mes de duración con la policía cantonal del Tesino.
En este curso, los reclutas reciben formación en las siguientes áreas: elementos de psicología y derecho, extinción de incendios, medidas inmediatas para salvar una vida, entrenamiento de tiro, seguridad y defensa personal y comportamiento táctico, todas ellas complementadas con una buena dosis de deporte.
Al finalizar este entrenamiento, los reclutas regresan al Vaticano y se entrenan durante otro mes en el Cuartel General de la Guardia Suiza Pontificia. Esta formación incluye entrenamiento militar específico, que se basa en saludos, marchas individuales y en escuadrones, diversas rotaciones y dominio de la alabarda. También reciben un curso intensivo de italiano y conocimientos sobre el Palacio Apostólico y del personal que trabaja en cada una de las oficinas del Vaticano.
Durante el servicio militar se someten a varios exámenes periódicos para evaluar sus facultades y a una prueba deportiva anual.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。