





















Los bonos ganan terreno y el petróleo encadena su peor racha en diez meses mientras los inversores esperan la primera decisión de política monetaria de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh. La caída del crudo está alimentando las expectativas de una menor presión inflacionista y de un entorno de tipos de interés más benigno a escala global.
Las rentabilidades de la deuda soberana retroceden con fuerza. Los bonos australianos y japoneses a diez años registran descensos de al menos cinco puntos básicos, mientras que el rendimiento del Treasury estadounidense de referencia baja un punto básico y se mantiene cerca de mínimos de un mes.
En renta variable, los futuros del S&P 500 avanzan un 0,2% tras la fuerte corrección sufrida el martes por el sector de semiconductores, que provocó una caída cercana al 2% en el Nasdaq 100. En Asia, el índice MSCI regional sube un 0,4% y se encamina a su cuarta jornada consecutiva al alza, mientras que los futuros europeos ceden un 0,2%.
El gran protagonista sigue siendo el petróleo. El Brent cae por debajo de los 79 dólares por barril y toca su nivel más bajo en más de tres meses. En apenas cuatro sesiones acumula un desplome del 15%, ante la expectativa de que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz provoque un aumento de la oferta mundial y alivie las tensiones inflacionistas que han marcado los mercados durante los últimos meses.
"El fin de la guerra y la libre circulación del petróleo reducirán los rendimientos a corto plazo", afirma Byron Anderson, responsable de renta fija de Laffer Tengler Investments. "Las subidas de tipos desaparecerán una vez que la inflación energética disminuya".
Con la excepción del Banco de Japón, que ya ha anunciado una subida de tipos, el consenso del mercado espera que los principales bancos centrales mantengan sin cambios su política monetaria esta semana. Sin embargo, toda la atención está puesta en la Reserva Federal y Kevin Warsh pretende dirigir la comunicación del banco central estadounidense.
Según Bloomberg Economics, Warsh podría romper con la práctica seguida por sus predecesores, como Jerome Powell, Janet Yellen o Ben Bernanke, y no presentar sus propias previsiones en el conocido "dot plot", el gráfico que recoge las expectativas de tipos de los miembros de la Fed y que suele ser analizado al detalle por los mercados.
"La incógnita será si Warsh acelera la reducción del balance y pone fin a señales orientativas de la Reserva Federal", añade Anderson.
La incertidumbre sobre el rumbo de la Fed se refleja también en el mercado de opciones, donde las apuestas son cada vez más divergentes. Algunos inversores descuentan recortes de tipos en los próximos meses, mientras que otros contemplan nuevas subidas.
Las previsiones de Wall Street tampoco muestran consenso. PGIM considera que la Fed elevará los tipos tres veces este año, Citigroup apuesta por recortes y BNP Paribas prevé tres incrementos a partir de diciembre.
En Asia, el Banco Popular de China también ha captado la atención de los mercados tras insinuar cambios en su marco de política monetaria.
El gobernador Pan Gongsheng adelantó que la entidad reforzará el papel del tipo interbancario a un día como referencia operativa y aumentará las operaciones de recompra inversa cuando sea necesario, acercando así su sistema al utilizado por otros grandes bancos centrales. El Banco Popular de China insinuar cambios en política monetaria.
Pekín anunció además nuevas medidas para impulsar el uso internacional del yuan entre bancos centrales extranjeros y fondos soberanos, en un nuevo paso dentro de su estrategia de internacionalización de la moneda.
En el plano geopolítico, Estados Unidos e Irán ultiman la firma de un memorando de entendimiento prevista para el 19 de junio en Suiza. No obstante, gobiernos europeos, compañías energéticas e inversores mantienen dudas sobre la velocidad con la que el estrecho de Ormuz podrá recuperar la normalidad previa al conflicto.
"El panorama se ha vuelto mucho más moderado en las últimas 48 horas, con una fuerte caída del petróleo ante expectativas de reapertura Ormuz, lo que está generando un auténtico impulso desinflacionario", señala Billy Leung, estratega de inversiones de Global X Management. "Pero el mercado no reaccionará plenamente hasta escuchar directamente a Warsh".
En el resto de mercados, el índice dólar permanece prácticamente estable, mientras que el oro conserva las ganancias acumuladas tras avanzar más del 6% en las últimas cuatro sesiones.
Los estrategas de Bloomberg destacan que la divisa estadounidense ha mostrado una notable resistencia pese al desplome del petróleo, aunque advierten de que esa fortaleza podría verse cuestionada si la Reserva Federal adopta un tono más moderado de lo esperado en su reunión de este miércoles.
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