
























La Inteligencia Artificial, es cara. Chips, energía, centros de datos, terrenos... Las grandes tecnológicas, necesitan cantidades astronómicas de dinero para financiar la estructura que permita el desarrollo de esta tecnología y los están buscando en los mercados de capitales europeos.
El último en lanzarse a colocar su deuda en el mercado es Amazon. La compañía fundada por Jeff Bezos ha encargado según Bloomberg los bancos BNP Paribas, Deutsche Bank y JPMorgan una emisión de seis bonos en francos suizos con vencimientos de entre tres y 25 años.
Amazon, pero también Meta, Microsoft y Alphabet tienen previsto invertir conjuntamente hasta 725.000 millones de dólares este año en infraestructura de inteligencia artificial. Pero, en lugar de solo usar sus propias reservas o pedir préstamos en dólares como de costumbre, están emitiendo bonos corporativos.
Solo Amazon, proyecta una inversión de capital de 200 mil millones de dólares este año para expandir su influencia en el mercado dominado por la IA. El flujo de caja operativo del gigante del comercio electrónico ha pasado en un año de casi 26.000 millones a apenas 1.200 millones impulsado principalmente por un "aumento interanual de 59.300 millones de dólares en compras de propiedades y equipos, neto de ingresos por ventas e incentivos" como aseguró la propia compañía tras la presentación de resultados de hace unas semanas.
Por tanto, la nueva emisión de bonos ayudará a cubrir ese déficit para fines corporativos generales, incluyendo la inversión de capital impulsada por la IA, adquisiciones y posible apoyo a las acciones.
En los últimos meses, algunas de las empresas más ricas del mundo han hecho algo que puede parecer paradójico: pedir dinero prestado. Alphabet, la empresa matriz de Google, recaudó cerca de 3.900 millones de dólares emitiendo bonos en francos suizos, la mayor cantidad jamás obtenida por una empresa privada en esa divisa. Amazon, por su parte, lanzó en marzo su primer bono en euros y batió el mismo récord.
Según los expertos, endeudarse, cuando los tipos de interés son razonables, tiene sentido financiero: la deuda tiene ventajas fiscales, preserva la liquidez para imprevistos y permite que el dinero propio siga generando retorno dentro del negocio.
Europa, además, ofrece algo que el mercado estadounidense no puede dar solo: una enorme base de inversores institucionales, fondos de pensiones y aseguradoras con apetito por activos seguros y predecibles. Las grandes tecnológicas son, para ese tipo de inversor, prácticamente la deuda más fiable que existe fuera de los bonos soberanos.
"El mercado suizo sigue ofreciendo una demanda constante de valores de alta calidad y una fuerte oferta por emisores corporativos estadounidenses conocidos", apostila a Bloomberg Apostolos Bantis, director gerente de renta fija de Union Bancaire Privee Ubp SA.
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