










Conchita Díaz, es un huracán. Apasionada por la tecnología, y por los colores llamativos (difícil encontrar una embajadora más entusiasmada de los diseños de Agatha Ruiz de la Prada) llegó a la inteligencia artificial de una forma muy humana, gracias al corazón. Durante años, convivió con desmayos y limitaciones, hasta que una solución basada en datos cambió su vida.
"Una cardióloga me dijo que había un tratamiento muy novedoso donde te implantan un dispositivo USB por debajo de la piel que te monitoriza constantemente", explica Díaz a Business Insider España. El sistema en cuestión utiliza Big Data e IA y genera una señal de alerta si detecta anomalías. Esta experiencia fue su epifanía: "Dije: yo quiero estar ahí, yo quiero trabajar en proyectos que ayuden a mejorar la vida de las personas con la tecnología".
Hoy, lidera la formación de IA de Google desde un punto de vista humanista: "La IA trae corazón a las personas porque, al eliminar lo mecánico, nos va a permitir ser más humanos en nuestro desempeño profesional" insiste.
Bajo la máxima de que la IA no es ya ciencia ficción, Google propone potenciar las habilidades de los educadores para volver a lo fundamental y enfocar el conocimiento con preguntas que importan. "Lo más importante, es conectar, enseñar e inspirar" apunta Conchita. En su opinión, la inteligencia artificial en las aulas no debe entenderse como “la mejor chuleta”, sino como una herramienta diseñada para acompañar el aprendizaje.
"Lo más importante, es conectar, enseñar e inspirar"
En este sentido la propuesta de Google pasa por LearnLM, el modelo de IA educativo de la compañía californiana. La experta defiende éste no es un chat convencional que "escupe la respuesta", sino un sistema entrenado con pedagogos para actuar como un tutor socrático. "Si un alumno le hace una pregunta, no le va a dar la respuesta; va a ir guiándole con nuevas preguntas para que sea capaz de llegar al resultado por sí mismo". El objetivo es claro: "No darle el pescado al alumno, sino enseñarle a pescar".
Díaz insiste en que el papel del profesor sigue siendo “fundamental” porque “la inteligencia artificial nunca va a tener empatía” y “el corazón del aula siempre es el profesor”. De hecho, el mundo necesita, según cálculos de la Unesco, 44 millones de docentes para alcanzar las metas educativas de la Agenda 2030. Lo que permitirá la tecnología, será aliviar la carga burocrática y administrativa que soportan los docentes: “para devolverles su recurso más valioso: el tiempo”.
En ese sentido, Google.org ha anunciado una nueva subvención de 1 millón de dólares destinada a proporcionar formación en habilidades de IA a los profesores en nuestro país.
Una de las críticas más recurrentes sobre el uso de la inteligencia artificial en las aulas tiene que ver con el temor a que los alumnos pierdan capacidad crítica o se acostumbren a delegar el esfuerzo intelectual en la tecnología. Pero Conchita, optimista por naturaleza, rechaza la idea de que con el uso de la tecnología los estudiantes se vuelvan “más perezosos”. Todo lo contrario, “pueden descubrir que estudiar es algo divertido”, afirma.
La directiva de Google sostiene que al adaptar el aprendizaje al ritmo y a los intereses de cada alumno, con experiencias “gamificadas” se reduce la frustración y se fomenta la curiosidad de los chavales.
Primera mujer y única en el mundo con 6 certificaciones nivel experto de CISCO entiende que aún "hace falta seguir diciéndole a las chicas y a las niñas que, por favor, que el mundo de la tecnología las necesita y que estamos aquí esperándolas". La entrevista al completo con la redactora jefa de Business Insider España, en nuestro canal de Youtube.
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