























Que Bitcoin afronta múltiples retos no es una novedad. Que puede estar en juego su supervivencia quizá sí. El resurgir del viejo debate sobre la identidad real de Satoshi Nakamoto, el pseudónimo que envuelve al creador de la primera cripto, ha vuelto. Lo hace en un momento de crisis existencial para la reina de las monedas digitales.
El diario The New York Times ha publicado un artículo apuntando con el dedo al criptógrafo Adam Back, fundador de Blockstream, como la persona bajo la máscara de Nakamoto. El señalamiento podría haber caído en saco roto, otro candidato fallido una vez más, pero el reportaje de investigación emerge con un aura de credibilidad: quien ha unido los puntos de forma rigurosa y exhaustiva es el periodista que destapó a Elisabeth Holmes y el fraude de Theranos.
Tanto es así que ha sobrevivido al triple desmentido del protagonista de la historia en la red social X, en Yahoo Finance y The Telegraph. Será difícil que Back se quite el sambenito de haber creado Bitcoin durante una buena temporada. Puede ser Satoshi Nakamoto pese a negarlo. Nadie quiere serlo porque el anonimato ha dotado al ecosistema de la ilusión de neutralidad. ¿Sería lo mismo Bitcoin si Elon Musk o Peter Thiel acreditaran mañana que son los verdaderos nakamotos?
Además, sería comprensible por motivos de seguridad tanto física como virtual. De hecho, en una de las entrevistas, Back esgrime el riesgo de secuestro o violencia para evitar responder a preguntas sobre su vida privada. No sería el primer ni último bitcoiner en situarse en el radar de alguna organización dedicada a la extorsión.
De hecho, esa declaración conecta con una anécdota no menor que llega desde el epicentro de la guerra de Irán. La Guardia Revolucionaria de la República Islámica del régimen de los ayatolás quiere cobrar un peaje revolucionario en esa criptomoneda por cruzar el Estrecho de Ormuz. No en dólares, euros, yenes, yuanes o rublos, sino en Bitcoin. Pago instantáneo y sin restricciones.
El caso de Adam Back resucita la oscuridad que rodea a las cripto desde que nacieron, pero también la extrema vulnerabilidad que supone tener Bitcoin. Una fortuna como la de Nakamoto, de más de 100.000 millones de dólares en BTC, podría cambiar de manos en cuestión de segundos lo quiera o no su dueño. El mundo tradicional del hampa lo sabe. Los cibercriminales también.
El propio Back apunta a que tendremos más pistas digitales sobre la identidad real de Satoshi cuando el desarrollo de la computación cuántica le obligue a cambiar claves o reforzar su seguridad. No es un asunto baladí porque esa nueva tecnología está llamada a romper la criptografía como una piedra el cristal.
Algo similar a lo que parece que está sucediendo, o eso está insinuando desde Estados Unidos, con la nueva generación de inteligencia artificial que maneja la empresa Anthropic de Dario Amodei. Su nuevo modelo de IA Claude Mythos parece ser tan poderoso que amenaza con dinamitar los cimientos de la tecnología y software existente, situando en riesgo los sistemas actuales.
Todo lo que esté conectado digitalmente parece bajo amenaza, después de que la citada IA fuese capaz de detectar vulnerabilidades en decenas de sistemas críticos que parecían a prueba de bombas. La gota que colmó el vaso fue, al parecer, que Mythos 'saliese' por su cuenta de la jaula cerrada del banco de pruebas para enviar un correo electrónico imposible a su entrenador. Inquietante como poco.
¿Es grave? Juzguen ustedes. Anthropic ha tomado la decisión de restringir su uso y han lanzado un SOS urgente a la industria tecnológica para crear una alianza a la que se han sumado de inmediato nombres como Google, Microsoft, Amazon y Apple, entre otros. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, han convocado a los grandes bancos de Wall Street para tratar el asunto. Todo ello durante una guerra.
Que el salto cuántico de la IA es una amenaza para toda clase de tecnologías pone el foco otra vez en el mundo de las criptomonedas, que ha logrado crecer hasta alcanzar una capitalización de más de 3 billones de euros en cuestión de 15 años. La seguridad ha sido siempre uno de los activos más valiosos de Bitcoin, Ether y otras blockchain, atrayendo así grandes de flujos de capital.
Decenas de miles de millones de dólares y euros que han apostado por el nuevo sistema monetario en torno a Bitcoin, además de millones de inversores de países emergentes que han logrado proteger sus ahorros en liras, rupias, pesos o bolívares frente a la destrucción de la hiperinflación. Cripto era sinónimo de refugio seguro para el mundo del dinero. Ahora bien, los modelos como Claude Mythos ponen en cuestión la sensación de invulnerabilidad del mundo digital.
Si, como advierte Anthropic, ha nacido una nueva IA avanzada capaz de hacer lo impensable, hackear lo inhackeable... todo está a prueba. ¿Son seguras las propiedades digitales como Bitcoin? ¿Es el advenimiento de la temida amenaza que desencriptará cualquier código de seguridad? Si es así, paradójicamente, la verdadera seguridad requerirá volver de inmediato al papeleo y los filtros de intermediación humanos donde una IA como Mythos, o las que vengan, todavía no podrán infiltrarse y hacer de las suyas.
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