




85 metros. Esa es la longitud de la frontera terrestre más corta del mundo, y es española. Una cuerda azul tirada en la arena de una playa separa a España de Marruecos en este disputado territorio custodiado por militares españoles. Es el Peñón de Vélez de la Gomera, una plaza militar española que no siempre estuvo unida por tierra a Marruecos.
Es un peñón de apenas 0,019 kilómetros cuadrados y con una altura máxima de 87 metros. Vélez de la Gomera fue originalmente una isla conquistada por España, bajo el mando de Fernando el Católico, el 23 de julio de 1508, para frenar la actividad de los piratas que operaban en la región.
No obstante, el 20 de diciembre de 1522 la isla fue recuperada por tropas enemigas, pero nuevamente reconquistada por España en 1564, bajo el reinado de Felipe II. Desde entonces, ha permanecido bajo soberanía española y protegido por militares españoles, a pesar del hostigamiento de los rifeños y marroquíes durante años.
Este enclave llegó a tener cerca de un millar de personas censadas y por sus calles, que recuerdan a un pueblo andaluz con paredes encaladas y trazados sinuosos, desfilaban sus habitantes. Durante los siglos XVIII y XIX sufrió varias epidemias de peste, escorbuto y fiebre amarilla que mermaron su población. Un cementerio recuerda a sus muertos, aunque sus restos han sido trasladados a la Península por orden del Ministerio de Defensa.
En 1921, con el argumento de la Guerra de Marruecos, se dispuso intensificar la estancia española en la misma. Siendo consecutivamente asaltada en abril de 1922 y trasladándose posteriormente a sus residentes civiles en submarinos. Hoy depende de la capitanía marítima de la Ciudad Autónoma de Melilla y está custodiado por militares del Grupo de Regulares de Melilla nº 52, la Unidad más condecorada del Ejército Español.
Emplazado a mitad de camino entre las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, este minúsculo territorio español, originalmente era una isla rocosa hasta que en 1930, quedó unido a Marruecos por una estrecha lengua de tierra, convirtiéndose en Península, por un movimiento sísmico y la refracción de las olas, que depositaron arena y cantos rodados.
Ahora, esa frontera terrestre está delimitada por una tímida cuerda azul que separa el enclave militar de la playa marroquí de Badis; separa a los militares de los bañistas y los restaurantes de pescado fresco marroquís. Esta frontera tiene la peculiaridad de que es la más corta y estrecha del planeta.
El peñón carece de manantiales de agua potable, así como prácticamente de arbolado. Antes, era necesario trasladar el agua potable desde Málaga, pero ahora ya se autoabastece a través de una pequeña desaladora. No obstante, otros recursos tienen que ser trasladados en helicóptero desde la Península, ya que se encuentra a 45 minutos por aire y seis horas por mar.
Ataviados con el Tarbush, el gorro típico de color rojo, los militares del Grupo de ‘Regulares de Melilla’ nº 52 ostentan el título de ser la unidad más condecorada del Ejército de Tierra español. Un grupo pequeño de estos soldados están de forma permanente en el Peñón de Vélez de la Gomera custodiando la frontera con Marruecos.
El 30 de junio de 1911 se crean las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla, con tropa principalmente indígena y bajo el mando de Oficiales y Suboficiales españoles, alistándose los primeros voluntarios en el Fuerte de Sidi-Guariach (hoy de la Purísima Concepción) en Melilla. Se inicia, de esta forma, la historia de las Fuerzas Regulares, nombrándose, como primer jefe de esta singular Unidad, al Teniente Coronel de Caballería Dámaso Berenguer y Fusté.
El de Vélez de la Gomera es solo una de las plazas de soberanía que España mantiene en la ribera sur del Mediterráneo, junto a la isla de Alhucemas, la isla de Alborán, el archipiélago de las Chafarinas, y las ciudades de Ceuta (que incluye la Isla de Perejil) y de Melilla.
Las islas Chafarinas, forman parte de un pequeño archipiélago de tres islas, la de Isabel II, la del Congreso y la del Rey,siendo la isla principal y única habitada, la primera de ellas. Se encuentran a 50 km de Melilla en línea recta. Mantienen un patrimonio ecológico de gran importancia, destacando sus fondos marinos. Anualmente se desarrollan en ella campañas ecológicas. En la actualidad se encuentra guarnecido por un destacamento del Tercio Gran Capitán I de la Legión (TERLEG I ).
Para el apoyo y suministro, los militares cuentan con un destacamento del Batallón de Helicópteros de Maniobra IV (BHELMA IV), que mantiene un helipuerto a través del cual se realizan suministros y se organizan los relevos de los contingentes desplegados. Un servicio de aguadas y carburantes prestado por buques de la Armada, con los que colabora personal de la Compañía de Mar de Melilla perteneciente a la Comandancia General de Melilla.
En algunas ocasiones, estas plazas militares españolas se han visto envueltas en incidentes por parte de Marruecos, como la ocupación de la Isla de Perejil en julio de 2002 por agentes de la Gendarmería Real de Marruecos y, posteriormente, por infantes de Marina marroquíes. Tras un cruce de declaraciones entre ambos países, las tropas españolas desalojaron finalmente a los soldados marroquíes.
En el caso de Vélez de la Gomera, el último incidente se produjo en 2012, cuando un grupo de residentes marroquíes pretendieron asaltarlo y colocar banderas de Marruecos para exigir la jurisdicción del peñón para su país. El salto no tuvo éxito. Para custodiarlos y evitar posibles agresiones están allí presentes los militares españoles.
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