


















Son muchas las personas que alrededor del planeta utilizan Tinder, la conocida aplicación móvil para conocer a otras personas, pero lo que muchos no saben es la historia de una mujer que fue clave en el nacimiento de la plataforma antes de convertirse en una de las figuras más singulares del sector tecnológico. En este caso, hablamos de una joven empresaria estadounidense que fue capaz de convertir las aplicaciones de citas en un fenómeno social antes que nadie, y esto fue clave para conseguir el éxito.
Hablamos de Whitney Wolfe Herd, una empresaria estadounidense nacida en Salt Lake City (Utah) en 1989 que, cuando apenas tenía 22 años, se incorporó a una pequeña startup que estaba desarrollando una aplicación que aún se encontraba en su fase inicial. Esa idea nació con el objetivo de mostrar perfiles cercanos de personas y permitir que los propios usuarios pudiesen indicar su interés (o rechazo) en conocerla, con tan solo deslizar hacia un lado u otro al aparecer en pantalla su perfil de usuario.
Aunque inicialmente el proyecto se llamó Matchbox, la propia Wolfe propuso el nombre por el que todo el mundo la conoce hoy en día: Tinder. Además, jugó un papel clave en su expansión inicial, apostando por campus universitarios que hicieron posible que llegase a los jóvenes. La joven empresaria llegó a convertirse en vicepresidenta de marketing de la compañía y participó de forma activa en el crecimiento de una plataforma que cambió la forma en la que las personas se relacionaban.
Sin embargo, el éxito tuvo una cara oscura para ella, ya que Whitney Wolfe Herd presentó una denuncia por acoso sexual y discriminación de género contra Match Group, parte de IAC, la compañía matriz de Tinder. En la demanda, indicaba que Justin Mateen, cofundador de Tinder y con quien mantuvo una relación, le había insultado y amenazado con retirarle su condición de cofundador. Además, reclamó que Sean Rad, consejero delegado de la compañía, no actuara para frenar la situación.
El caso se resolvió con un acuerdo extrajudicial, pero el problema no terminó ahí para Wolfe, que sufrió ataques en redes sociales y vio como su nombre se asociaba con una historia pública de sexo, poder, dinero y transición. Lejos de desaparecer del sector, regresó por todo lo alto.
Tras abandonar Tinder, Whitney Wolfe Herd no quería regresar necesariamente al mundo de las citas online, y se planteó crear una red social exclusivamente para mujeres llamada Merci. Sin embargo, con el apoyo de Andrey Andreev, fundador de Badoo, lanzó una respuesta a Tinder llamada Bumble.
Su funcionamiento era similar al de Tinder, pero con una diferencia clave: cuando dos personas heterosexuales hacían “match”, solo la mujer podía iniciar la conversación. Además, debía hacerlo en un plazo de 24 horas si no quería que el “match” desapareciese. De esta manera, el objetivo no era otro que cambiar la dinámica tradicional, en la que los hombres siempre daban el primer paso.
Wolfe quería acabar con esa norma social, y lo tuvo muy en cuenta a la hora de crear esta red social que buscaba revolucionar el sector, y su apuesta fue todo un éxito. En 2019, la plataforma se llegó a convertir en la segunda aplicación de citas más popular del mundo, y años después, en 2021, Bumble salió a bolsa en febrero de 2021 con una valoración de 13.000 millones de dólares en el Nasdaq.
Este hecho llevó a Whitney Wolfe Herd a situarse como la mujer más joven en convertirse en milmillonaria, aunque fuese por un corto periodo de tiempo. Su historia fue llevada al cine en Match: la reina de las citas, una película protagonizada por Lyly James y dirigida por Rachel Lee Goldenberg. En ella se cuenta cómo Wolfe Herd fue capaz de transformar uno de los momentos más duros de su vida en el punto de partida de su mayor éxito.
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