




















Grandes casas de bolsa ven el talón de Aquiles de Europa en la falta de autonomía energética, debilidad en Defensa y de potencia inversora en inteligencia artificial.
Mientras el Gobierno de Donald Trump bombardea Irán y provoca una crisis sin precedentes en el petróleo o el gas, las energéticas de Estados Unidos están disparando sus capacidades de producción de hidrocarburos para exportar más por el cierre de Ormuz. Mientras Europa asiste como testigo de piedra a la reordenación del tablero geopolítico, grandes casas de inversores como Blackrock o Barclays ven una debilidad y mayor riesgo para su dinero que EEUU.
La nueva crisis energética y de suministros vuelve a poner sobre la mesa la geografía como factor diferencial para el inversor. "La guerra es simplemente otro recordatorio para el mercado de que Europa es vulnerable y es un 'price taker' (pagador sin influencia) en todas las materias primas", apuntó Emmanuel Cau, director de estrategia de renta variable en el británico Barclays, en la cadena CNBC.
"Es difícil ser tan optimista con Europa como antes. No podemos hacer afirmaciones exageradas de que Europa está barata ahora", aseguró la directora de inversiones en bolsa internacional de Blackrock, Helen Jewell, en declaraciones a Financial Times.
El cambio de tono supone también una enmienda a los sucedido en 2025, con los mercados europeos y asiáticos a la cabeza de las subidas, especialmente bolsas como la española. Desde la mesa de operaciones de Blackrock, la mayor gestora de activos del mundo con más de 10 billones de dólares bajo gestión, EEUU tiene menos riesgo que Europa pese a Donald Trump.
"Hace un año, existía una diferencia de valoración realmente interesante. Esa diferencia se ha reducido y, desde la perspectiva energética, Europa está más expuesta al riesgo por lo que tenemos que ser más selectivos con las oportunidades que vemos", añade.
En este sentido, Mirova, del grupo francés Natixis IM, advierte de la "naturaleza no lineal" de la crisis del Golfo Pérsico, que mantendrá los precios energéticos "estructuralmente más altos” que antes de la crisis. La firma gala alerta del riesgo de escasez no descontado por el mercado, ante la necesidad de reconstruir las reservas liberadas, que podría situar al barril de Brent en 150-200 dólares y el gas natural en torno a los 100-150 euros / MWh.
"Incluso aunque se resuelva el conflicto, los precios de la energía seguirán siendo estructuralmente más altos que sus niveles previos a la crisis Dos factores explican esto: la destrucción física de las infraestructuras de petróleo y gas en los países del Golfo, cuya reparación llevará tiempo; y la prisa por reconstruir las reservas estratégicas, lo que mantendrá la presión al alza", dice Mirova.
En cambio, Stephen Auth, director de inversiones de renta variable de Federated Hermes, se muestra optimista sobre lo que está por venir echando mano de un viejo dicho que usan en la firma: si no puede pasar, no pasará. "Nuestra experiencia colectiva nos ha enseñado que los resultados que son insostenibles económica y políticamente tienden a no materializarse", apunta.
"Creemos que este es precisamente el cálculo que los mercados están usando ahora. Para Irán, la reanudación de la guerra -dado el daño en infraestructuras existentes, la interrupción del liderazgo y los inventarios de misiles agotados- corre el riesgo de arruinarle de forma permanente", argumenta Auth, que considera que para el presidente estadounidense Donald Trump, un conflicto prolongado conlleva evidentes costes políticos internos a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
Según Federated Hermes, "lo más probable" es que el conflicto se resuelva de forma constructiva en lugar de que haga descarrilar la expansión de Wal Street y por eso mantiene objetivos para el índice S&P 500 de 7.500 puntos en 2026 y de 8.200 para 2027.
Yves Bonzon, jefe de inversiones de Julius Baer, aporta algo de realismo optimista a la situación: "Los mercados bursátiles quieren creer que la cordura prevalece. Como lo revela su fuerte repunte tras los anuncios de alto el fuego de dos semanas y las esperanzas de que las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán tengan éxito".
Sin embargo, el experto de la firma suiza cree que 2026 marca un antes y un después en cuestiones como la autonomía energética o tecnológica, algo que tendrá en cuenta el inversor a partir de ahora.
"A pesar de la mejora del sentimiento a corto plazo, la incertidumbre bélica persiste y es demasiado pronto para retomar una estrategia de riesgo inflexible en las carteras. En un contexto más amplio, la guerra con Irán constituye una prueba más de que hemos entrado en un nuevo orden mundial, caracterizado por la autonomía estratégica como principio rector de las principales economías", advierte.
No solo eso, sino que Bonzón cree que los mercados comenzarán a normalizar en su vocabulario la jerga de la crisis actual por lo que pueda venir: "A medida que la autosuficiencia en una amplia gama de áreas se convierte en una cuestión de seguridad nacional, los puntos estratégicos que controlan el acceso a recursos críticos, como el estrecho de Ormuz, seguirán siendo vulnerables a la militarización".
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