























Sonia Marzo Arnáez, directora de Capacitación en Inteligencia Artificial de Microsoft España, sabe que en toda maratón llega un momento crítico: el kilómetro en el que el cuerpo duda, el conocido como "muro". Un momento decisivo que solo se supera con preparación, constancia y estrategia (y garra). Y, esta experta en carreras -ha corrido la maratón de Nueva York, Chicago, Berlín, Londres y Madrid- aplica esa misma lógica a su gran objetivo: facilitar la formación básica en inteligencia artificial (IA) para que nadie se quede atrás. Esta enérgica y comprometida defensora de la integración de la mujer en el espacio tecnológico, comparte con Business Insider España, su visión de futuro.
¿Qué medidas deberían adoptarse para garantizar que los beneficios de la IA se distribuyan de manera justa entre toda la sociedad?
La inteligencia artificial representa una gran oportunidad, pero también plantea uno de los mayores retos actuales: evitar que genere nuevas desigualdades. Aunque cada vez está más presente en todos los ámbitos, la realidad es que su acceso y uso no están distribuidos de igual forma para todos. Por ejemplo, muchas de las personas que trabajamos en entornos tecnológicos tenemos la IA muy cerca. Sin embargo, si miramos fuera de ese círculo, probablemente alrededor del 95% de la población aún no tiene un acceso real o un conocimiento suficiente para aprovecharla. Por ello, una de las medidas más importantes es la formación. Y no solo dirigida a las nuevas generaciones, sino también a personas adultas que necesitan adaptarse a este nuevo entorno. España ocupa el sexto lugar a nivel mundial en el uso de IA, pero eso no significa que la estemos utilizando ni bien, ni de una manera ética y responsable que es lo realmente importante.
¿Hasta qué punto existe la posibilidad de que las desigualdades económicas se amplíen aún más?
Sí, existe ese riesgo. Pero, para evitarlo hay que apostar por una IA que esté a disposición y al alcance de todo el mundo. En Microsoft nos esforzamos mucho en los tres pilares que tenemos bajo el proyecto Microsoft Elevate: educación, sociedad civil e instituciones públicas. Trabajando, por ejemplo, con Fundación ONCE, con personas con discapacidad y entidades de plena inclusión, pero también con Fundación Esplai y otros colectivos vulnerables. Porque, es importante que todos tengan acceso a esta formación básica de lo contrario no van a tener las mismas oportunidades. En este sentido, la colaboración público-privada vuelve a ser clave: nosotros como Microsoft aportamos el conocimiento y, al mismo tiempo, colaboramos con los gobiernos.
Déjame decirte que, además, existen otros riesgos como el de la vulneración de datos involuntaria. Imaginemos que un profesor está preparando una dinámica de clase, la sube a la nube y hace una consulta específica: “tengo dos alumnos con altas capacidades y otro con déficit de atención”. Sin ser consciente, está subiendo información a un espacio al que cualquiera podría acceder, poniendo en riesgo a los alumnos y a la institución. Por eso, la formación es clave.
Si hablamos de formación en las aulas, te pido una reflexión, ¿cómo evitar que los alumnos usen la IA y no dejen de tener pensamiento crítico?
Es sencillo, hay que entender que no se trata simplemente de usar la IA como una herramienta más sino que implica un cambio profundo en la forma de enseñar y aprender. ¿Cómo prepara hoy un profesor su clase? Hasta ahora, el docente era la principal fuente de conocimiento. Era quien lo poseía y lo transmitía. Eso ya no es así. Hoy su papel se acerca más al de un coach, alguien que acompaña al alumno en su proceso de aprendizaje. Su función pasa por guiar, contextualizar los contenidos y, sobre todo, fomentar el pensamiento crítico.
Esta visión es muy inspiradora, pero en el día a día la IA está asociada a copiar y hacer trabajos sin esfuerzo...
Eso es lo que puede realmente atrofiar, decir, "oye, en lugar de hacerlo yo, que lo haga la IA." Si me quedo ahí, tenemos un problema. Por eso tenemos que trabajar todos y hay una anécdota que lo ilustra muy bien. Una profesora de literatura se enfrentaba a un problema, bastante habitual: enseñar las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique evitando el enfoque memorístico tradicional. Usó la IA como un factor “distorsionador” e ideó un reto inspirado en una narrativa tipo la serie El Ministerio del Tiempo. Los alumnos tenían que encontrar, con la IA, las falsedades que había en el contexto histórico de la época.
La IA en educación puede transformar la preparación de la clase con retos y motivación"
Y, ¿qué consiguió con esto? Transformar la preparación de la clase con retos y motivación. Y, al mismo tiempo, integrar IA de forma natural, asumiendo que los alumnos ya la utilizan. Y, lo más importante es, en mi opinión, orientar su uso hacia el desarrollo del pensamiento crítico. Y, oye, ¡no creo que los alumnos lo hayan olvidado!
¿Cómo está siendo la acogida de los programas educativos, hay resistencia en alumnos, profesores o incluso en padres?
Desde que lanzamos la iniciativa, hace ya más de un año, la receptividad ha sido impresionante. Por parte del profesorado, nos encontramos con una realidad comprensible: muchos docentes, que hasta ahora se sentían seguros en su papel como fuente principal de conocimiento, hoy se ven retados por este nuevo contexto. Nuestro objetivo no es sustituir ese rol, sino acompañarlos en su evolución. Queremos ayudarles a adaptarse sin perder lo más importante: su vocación, que es absolutamente admirable y no puede diluirse. Se trata de apoyarles para que puedan redefinir su papel dentro de este nuevo paradigma educativo.
La formación continua, la flexibilidad y la capacidad de adaptación al cambio se convierten en competencias esenciales"
Y, al final, esto no es algo exclusivo de la educación, nos ocurre a todos como profesionales. Yo misma estoy evolucionando constantemente. Por eso, la formación continua, la flexibilidad y la capacidad de adaptación al cambio se convierten en competencias esenciales. Son, en definitiva, las habilidades que necesitamos desarrollar de manera permanente si queremos seguir siendo relevantes en un entorno en constante transformación.
Da la sensación de que tenemos que ser más humanos que nunca para sacarle provecho a lo que ofrece la inteligencia artificial.
Exacto. Tenemos que saber de ella todos nosotros. Porque la IA nos va a dar un poquito más de espacio, de tiempo para aprender. Así que, necesitamos comunicarnos más y mejor para cuestionarnos todo lo que recibimos, para ser mucho más creativos, para desarrollar muchas capacidades. Así que, evidentemente el humano y la persona en el centro, sin duda.
“Estamos en una nueva era de mentes infinitas" nos dijo Satya Nadella en su última visita a España. ¿Qué oportunidades y responsabilidades cree que trae esta nueva era?
Pues absolutamente. Yo creo que todos estamos viendo ya las oportunidades. Hoy en día, las capacidades creativas que tenemos, apoyadas por la IA, son muchísimo mayores. Lo que antes nos llevaba mucho tiempo, ahora lo conseguimos mucho más rápido y, además, con un impacto real, por ejemplo en la medicina.
Y si lo llevamos a nuestro contexto, en España tenemos una población con una media de edad de unos 45 años. Es una sociedad que está envejeciendo y que, además, va a vivir más años. Por eso necesitamos un impulso claro en la medicina. Podemos aspirar a vivir 100 años, sí, pero sobre todo a vivirlos mejor. Y ahí la IA puede jugar un papel clave.
Eso sí, hay algo fundamental: tenemos que usarla con ética y responsabilidad. Como cualquier tecnología potente, ofrece oportunidades enormes, pero también exige cuidado. Necesitamos buenas normativas, una legislación adecuada y, sobre todo, colaboración público/privada que ponga a las personas en el centro. Y si lo llevamos a nuestro contexto, en España tenemos una población con una media de edad de unos 45 años. Es una sociedad que está envejeciendo y que, además, va a vivir más años. Por eso necesitamos un impulso claro en la medicina. Podemos aspirar a vivir 100 años, sí, pero sobre todo a vivirlos mejor.
Sonia, ya para terminar, has sido mentora de iniciativas como Technovation Challenge, orientada a niñas y jóvenes, ¿están interesadas las chicas y las mujeres en la IA?
Sí, cada vez más. Y además, con esta democratización de la tecnología, que ya está llegando a todo el mundo, el mensaje es muy claro: ahora realmente puedes desarrollar todo tu potencial. Da igual si has estado trabajando como ama de casa, si quieres ser médico o si lo tuyo es la literatura. La tecnología, y en concreto la IA, te permite amplificar tu mensaje y conectar con muchísima más gente. Y eso lo cambia todo.
También es una oportunidad enorme para atraer a más niñas. Porque al final necesitan referentes, necesitan ver a otras mujeres haciéndolo. Y sí, tenemos grandes directivas y mujeres increíbles, pero muchas veces hacen falta referentes más cercanos.
Que vean a su madre, a su vecina, a su profesora... Esos son los modelos que realmente marcan la diferencia.
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