











A pesar de su enorme influencia en Anthropic, su cofundador y CEO, Dario Amodei, tiene a una sola persona bajo su supervisión directa: su jefa de gabinete, Avital Balwit.
Esta estructura rompe con los esquemas del sector tecnológico, donde la tendencia de muchos líderes es eliminar niveles de gestión y ampliar sus áreas de control. Como referencia, Sam Altman, CEO de OpenAI, tiene cerca de seis empleados bajo su mando y Jensen Huang, CEO de Nvidia, lidera de forma directa a nada más y nada menos que a 60 personas.
Fuera de la dinámica usual, Anthropic apuesta por un modelo diferente. El objetivo es que el CEO pueda proteger casi todo su tiempo para centrarse en las conversaciones de gran alcance, la cultura organizacional y la dirección estratégica de la investigación, en lugar de consumir su energía gestionando directamente a los miembros de la alta dirección.
De este modo, el equipo ejecutivo de la compañía le reporta en su lugar a Daniela Amodei, quien ejerce como presidenta de Anthropic. Ella es quien se encarga de gran parte de las operaciones diarias de la empresa y rinde cuentas ante la junta directiva. Así las cosas, la única persona a la que Dario supervisa directamente es a su jefa de gabinete, Avital Balwit.
"Es increíblemente liberador", confesaba Dario en una entrevista para The Circuit de Bloomberg. "Me permite hacer todo lo que hago con mucha más facilidad" de la que tendría de otro modo".
Para Amodei, quien fundó una startup por primera vez tras doctorarse en biofísica por Princeton y pasar los primeros años de su carrera como investigador en laboratorios, esta libertad se traduce a menudo en filosofar sobre la inteligencia artificial (IA) y su impacto en la humanidad. Esto lo hace tanto en los llamados "vision quests" (reuniones generales donde reflexiona con los empleados sobre diversos temas) como en ensayos públicos.
"En muchos sentidos, es una cuestión de hacer zoom-in o zoom-out. Es muy difícil prestar atención al panorama estratégico si tienes un millón de problemas cotidianos que resolver mañana", explicó. "Por lo tanto, a menudo tiene mucho sentido separar ambas cosas para poder hacer bien las dos".
Cabe recordar que Dario fue vicepresidente de investigación en OpenAI antes de abandonar la empresa por desacuerdos con la dirección del fabricante de ChatGPT y cofundar Anthropic en 2021. Anteriormente, también había trabajado como científico de investigación sénior en Google. Por su parte, Daniela cuenta con más experiencia en la gestión del personal dentro de startups tecnológicas, gracias a su etapa como una de las primeras empleadas en Stripe y a su liderazgo en los equipos de seguridad y políticas en OpenAI.
Anthropic, que alcanzó una valoración de casi 1 billón de dólares en su última ronda de financiación, compite en una carrera contrarreloj para salir a bolsa antes que OpenAI. Con el fin de respaldar su rápida expansión, la empresa incorporó a ejecutivos tecnológicos experimentados, como el director financiero Krishna Rao en 2024 y el director comercial Paul Smith en 2025. Estos directivos trabajan codo con codo con los siete cofundadores de Anthropic, cuya permanencia en la empresa es destacada por los hermanos Amodei como un símbolo de la cohesión cultural de la startup.
Dario calcula que pasa "probablemente la mitad" de su tiempo hablando con el personal sobre el funcionamiento y los valores de la compañía. De hecho, asegura que mantener la esencia de la empresa es la "prioridad número uno" tanto para él como para Daniela.
"Cuando creces tan rápido, terminas contratando a mucha gente que viene de las grandes tecnológicas. Si no les explicas cómo opera Anthropic, simplemente replicarán lo único que conocen, que es la forma de trabajar de las empresas de donde vienen", señalaba.
Más allá de los gustos personales o el estilo de gestión, el número de subordinados que maneja un director ejecutivo también refleja la naturaleza del trabajo de su organización. Así lo explica Raffaella Sadun, economista y profesora de administración de empresas en la Escuela de Negocios de Harvard.
Si se visualiza a una empresa como una máquina que procesa problemas, los empleados de los niveles inferiores resuelven los asuntos rutinarios, mientras que los desafíos más complejos y las excepciones van subiendo en la escala jerárquica. Esto significa que un CEO puede permitirse un área de control amplia si los demás líderes de la organización son expertos experimentados y autosuficientes en los problemas que llegan a sus mesas.
Sin embargo, se requiere un margen mucho más estrecho cuando la empresa se enfrenta de forma constante a problemas inéditos y de alto riesgo que exigen un juicio de nivel superior. En cualquier caso, el organigrama debe diseñarse con precisión. Al fin y al cabo, tal y como concluye Sadun, "el tiempo del directivo es el recurso más escaso" que existe", y la estructura corporativa ideal es aquella que se crea para protegerlo.
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