

























Wall Street se enfrenta este miércoles a otro día de alto voltaje. Sucede, cada vez más a menudo, cuando uno de los gigantes billonarios de la tecnología presenta resultados y su cotización gana o pierde cientos de miles de millones de dólares en una sola sesión. Es Nvidia, su mayor valor con una capitalización récord de 5,6 billones de dólares, el que afronta el escrutinio a la evolución de su negocio entre febrero y abril, el primer trimestre de su año fiscal 2027.
Lo que podía ser un día más en la oficina cuenta con el morbo de poder escuchar por boca del CEO y fundador de la empresa, Jensen Huang, cómo ha ido de verdad la cumbre China-EEUU celebrada durante la semana pasada con Xi Jinping y Donald Trump encabezando las delegaciones de las mayores empresas del planeta. El CEO de Nvidia fue la prueba viviente durante el encuentro del tema tabú que, incluso Trump, evitó mentar allí en público: Taiwán.
Nacido en la taiwanesa Tainan en 1963, Huang emigró junto a su familia a Tailandia y desde allí a EEUU, donde ha vivido y crecido desde los 9 años. Para el fundador de Nvidia, con doble pasaporte, la relación a futuro de la isla con la China comunista va más allá de los negocios o la geopolítica. Es un asunto personal entre el interés por sus raíces y la política de "una sola China" que defiende Pekín, frente a la independencia actual a la que se aferran en Taipei.
La participación de Jensen Huang en la expedición de empresarios y funcionarios de EEUU que saludó al presidente Xi Jinping acaparó gran parte de las miradas, tanto como el estado del negocio de Nvidia en China, restringido desde que Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2025. Lo que para cualquier empresa sería un problema, en el caso de Nvidia parece que ha podido ser hasta un alivio.
La demanda de sus chips es tal que se puede permitir el lujo de poner en cuarentena sus ventas allí. Según los datos compilados por Business Insider España a partir de la SEC, Bloomberg y Factset, los ingresos de Nvidia en EEUU superaron los 150.000 millones de dólares en los últimos 12 meses (ejercicio fiscal 2026), un 145% de subida anual.
En el mismo periodo, China, incluyendo a Hong Kong, representó apenas 19.700 millones, solo un 15% más que el ejercicio anterior. En cambio, el negocio en Taiwán se disparó más de un 100%, hasta los 42.000 millones de dólares, con lo que la pequeña isla ha pasado a duplicar al resto de la China continental después de la llegada de Trump a la Casa Blanca. Precisamente, esa divergencia recoge los efectos del veto a las exportaciones de Nvidia a China, que ha reducido a cero las ventas de chips avanzados en ese país e, incluso, tiene un arancel especial del 15% que le impuso el Gobierno si lo hace.
Para muchos inversores, la cuestión china es clave para el gigante tecnológico, de ahí el interés en escuchar a Huang de primera mano para conocer si ha habido novedades tras el cónclave entre las dos superpotencias. Para otros, "el foco estará en los resultados de Nvidia, convertida en el gran termómetro del ciclo de inteligencia artificial, aunque el verdadero trasfondo va mucho más allá de una sola compañía", comenta Javier Molina, analista de eToro.
La situación de máximos históricos en las bolsas se produce, sin embargo, en un clima de fragilidad por la guerra de Irán, la crisis energética y la inflación que pone a debate una vez más las valoraciones de las grandes empresas del sector. Nvidia es la punta de lanza con sus resultados. Con 5,6 billones de dólares de tamaño en bolsa, una reacción al alza o a la baja de su acción (+ - 560.000 millones de dólares) es una 'bomba de volatilidad' para Wall Street en las dos direcciones por el efecto contagio sobre otras compañías.
"Por eso los resultados de Nvidia del miércoles son tan importantes. El mercado necesita confirmar que el gasto en infraestructura IA sigue acelerándose, que la demanda continúa fuerte y que el crecimiento de centros de datos mantiene el ritmo esperado", añade Molina. El actual rally bursátil está en juego.
Para el primer trimestre fiscal de 2027 de NVIDIA -cerrado el 30 de abril de 2026-, el consenso de analistas reunido por Bloomberg anticipa unos ingresos cercanos a los 78.914 millones de dólares. Bajo esa cifra mágica se esconde un crecimiento interanual del 79%. Las previsiones apuntan a un beneficio bruto ajustado de unos 59.235 millones de dólares, equivalente a un margen del 75,1%.
Además, el beneficio neto ajustado de Nvidia se situará en torno a los 43.218 millones de dólares en solo tres meses, mientras que el BPA (por acción) alcanzaría los 1,77 dólares por acción, un 129% más que el año anterior si se cumplen los pronósticos. Por su parte, el flujo de caja libre estimado rondaría los 40.655 millones de dólares, apoyado en una inversión en CapEx contenida de apenas 1.468 millones. Y es que Nvidia es el vendedor de los picos y palas a los hiperescaladores que buscan oro en la IA.
En cuanto a las recomendaciones, el consenso de Bloomberg entre los 80 analistas que siguen la acción de Nvidia mantiene un sesgo claramente alcista: el 95% aconseja comprar (76 analistas) con solo 3 casas de bolsa abogando por mantener y solo una por vender.
El precio objetivo medio a doce meses alcanza los 276,36 dólares, lo que proyecta una valoración de 6,7 billones de dólares en bolsa si los alcanza. Es 1,2 billones más, o todavía un 21% más arriba, que su cotización actual, según la proyección de los expertos.
Entre las firmas más optimistas destacan Melius Research, con un objetivo de 380 dólares que situaría a Nvidia cerca de los 9,2 billones de valoración. Otros brókers de mayor rango como Evercore ISI (352 dólares) o Cantor Fitzgerald (350 dólares) son más comedidos. Sea como fuere, Nvidia no dejará a nadie indiferente el miércoles.
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