




























Cada vez son más los trabajadores en España que deciden jubilarse de manera anticipada, antes de alcanzar la edad ordinaria de retiro, a pesar de los coeficientes reductores. Sin embargo, lo que no muchos saben es que, desde la reforma de las pensiones, el momento exacto en el que se solicita la jubilación puede tener consecuencias económicas relevantes para el resto de la vida del pensionista.
Los coeficientes reductores aplicados por la Seguridad Social se calculan ahora por meses de anticipación y no por trimestres, lo que hace que determinados meses resulten más favorables que otros.
Hasta la reforma introducida por la Ley 21/2021, las penalizaciones por jubilación anticipada se calculaban principalmente por trimestres. Desde 2022, sin embargo, los coeficientes reductores se aplican mes a mes. Esto significa que cada mes adicional trabajado reduce el porcentaje de recorte que sufrirá la pensión definitiva. El objetivo es incentivar que los trabajadores se acerquen lo máximo posible a la edad ordinaria de jubilación. Por eso, alguien que adelante su retiro 24 meses soportará una reducción mucho mayor que quien lo haga 23 meses antes, aunque entre ambas situaciones apenas exista una diferencia de 30 días.
Por ejemplo, para quienes acceden a la jubilación anticipada voluntaria, las reducciones pueden alcanzar el 21 % cuando el adelanto es de dos años completos y la carrera de cotización es relativamente corta. A medida que se reduce el número de meses de anticipo, también disminuye la penalización.
La respuesta corta es sí, aunque depende de la situación concreta de cada trabajador. Cuando los expertos hablan del mejor mes para jubilarse anticipadamente, no se refieren a enero, junio o septiembre de forma universal. Lo importante es identificar el momento en el que se produce un salto entre coeficientes reductores.
Si una persona tiene previsto jubilarse exactamente 24 meses antes de la edad ordinaria, puede resultar más beneficioso esperar hasta el mes siguiente para que el anticipo pase a ser de 23 meses. Ese simple cambio reduce la penalización que se aplicará sobre la pensión durante toda la vida del beneficiario.
Aun así, sí es cierto que hay un mes en el que muchos pueden beneficiarse y tener una pensión más alta, aun cuando se están jubilando de forma anticipada. Se trata del mes de diciembre. El motivo es sencillo; desde la reforma aprobada en los últimos años, las pensiones contributivas se actualizan cada ejercicio en función de la evolución media del Índice de Precios al Consumo (IPC).
Cuando una persona accede a la jubilación antes de finalizar el año, su pensión ya forma parte del sistema en el momento en que se aplica la revalorización correspondiente al ejercicio siguiente. Esto significa que un trabajador que se jubile en diciembre podría beneficiarse de la subida anual apenas unas semanas después de haber comenzado a cobrar la prestación.
Aunque la diferencia inicial pueda parecer pequeña, los especialistas recuerdan que las revalorizaciones se incorporan a la base de cálculo de las actualizaciones posteriores. Por ello, cualquier incremento obtenido desde el principio puede tener efectos acumulativos a largo plazo.
La jubilación anticipada voluntaria permite retirarse hasta dos años antes de la edad ordinaria de jubilación, siempre que se cumplan determinados requisitos de cotización. En 2026, la edad ordinaria se sitúa en 65 años para quienes acrediten al menos 38 años y tres meses cotizados. Quienes no alcancen ese periodo deberán esperar hasta los 66 años y 10 meses.
Cuando un trabajador decide jubilarse antes, la Seguridad Social aplica una reducción permanente sobre la cuantía de la pensión. El porcentaje depende fundamentalmente de dos elementos. Por un lado, los meses exactos de adelanto. Por otro, los años cotizados a lo largo de la vida laboral. Cuanto mayor sea la carrera de cotización, menor suele ser la penalización aplicada. Del mismo modo, cuanto más cerca se encuentre el trabajador de la edad ordinaria, menor será el recorte.
Es por eso que no siempre es buena idea jubilarse de manera anticipada y sí buscar alternativas, como por ejemplo beneficiarse de la prestación de desempleo, si se tiene derecho a ella, y seguir con el subsidio para mayores de 52 años o incluso considerar el emprendimiento. De esta manera, se puede seguir manteniendo en activo y cotizando, lo que puede evitar que su pensión se reduzca, o hasta llegar a la edad de jubilación sin perder ningún céntimo de la prestación de jubilación.
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