





















Un nuevo modelo de inteligencia artificial (IA) procedente de China está generando el tipo de revuelo que no se veía desde que DeepSeek R1 anunció al mundo, hace más de un año, que el país asiático era una amenaza real para la hegemonía estadounidense en el sector de los chatbots.
En los últimos días, la cámara de eco digital de Silicon Valley ha ardido de intriga en torno al nuevo modelo de código abierto de z.AI. Bautizado como GLM-5.2, es un modelo de lenguaje de gran tamaño diseñado para ejecutar tareas de programación extensas y flujos de trabajo agénticos. La empresa afirma que opera con una ventana de contexto de un millón de tokens, lo que lo situaría en la misma liga que el Claude Opus 4.8 de Anthropic y el GPT 5.5 de OpenAI.
"Genuinamente impresionado, casi en estado de shock, ante lo bueno que es GLM-5.2 de @zai_org en programación. Esto cambia las cosas", escribió en X Guillermo Rauch, CEO de Vercel, una plataforma en la nube para desarrolladores.
A lo largo de las redes sociales, inversores, fundadores e influencers del sector tecnológico expresaron su asombro ante la velocidad y las capacidades del nuevo modelo, lanzado la semana pasada.
Matt Velloso, exvicepresidente de Meta, Google DeepMind y Microsoft, declaró en X que había pasado un día entero usando GLM-5.2. "El primer modelo abierto que supera el listón para usarlo a diario", escribió. "Las cosas no van a ser iguales."
Al igual que DeepSeek, GLM-5.2 es de código abierto, cualquiera puede descargarlo, operarlo dentro de sus propios sistemas y modificarlo a su criterio. La mayoría de los modelos frontera estadounidenses, como los de OpenAI y Anthropic, son cerrados. En los modelos cerrados, el consumidor depende del proveedor, algo que beneficia a estas empresas porque les permite capturar más valor —necesario cuando se gastan miles de millones en infraestructura de IA y los inversores exigen ver crecer los ingresos—. Sin embargo, si un modelo abierto alcanza o supera ese nivel de calidad, podría arrebatarles una cuota de mercado significativa.
EEUU y China llevan años enzarzados en una pugna por la supremacía en inteligencia artificial. Washington trata de preservar su ventaja mediante restricciones a la exportación de chips y controles de acceso, mientras las empresas chinas avanzan con modelos de código abierto cada vez más baratos y capaces.
Anthropic advirtió recientemente en un informe de que China se está acercando a través de controles más laxos sobre los chips y mediante "ataques de destilación", en los que una compañía utiliza un modelo de IA más robusto para entrenar a un modelo "estudiante" de menor tamaño. La firma señaló que EEUU y sus aliados aún tienen la oportunidad de "consolidar una ventaja de 12 a 24 meses en capacidades frontera", aunque alertó de que "la ventana de oportunidad para lograrlo no permanecerá abierta indefinidamente".
China lanzó su primera señal de alarma a Silicon Valley en enero del año pasado, cuando DeepSeek publicó R1, un modelo de razonamiento de bajo coste que rivalizaba con el o1 de OpenAI. En aquel momento, los inversores empezaron a cuestionar si el liderazgo tecnológico de Silicon Valley era tan sólido como parecía. Mientras GLM-5.2 circula por internet, esa misma pregunta vuelve a estar sobre la mesa.
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