























Irán ha reconocido que la última propuesta de EEUU ha acortado distancias entre las dos partes, pero hay dos barreras mantienen bloqueado cualquier acuerdo: el destino del uranio enriquecido iraní y la disputa por los peajes en el estrecho de Ormuz.
La agencia iraní ISNA informa de que Teherán está elaborando su respuesta a un texto presentado por Washington que "ha estrechado las diferencias en cierta medida", aunque advierte de que "seguir reduciéndolas requiere que Washington abandone la tentación de la guerra". El primero de los escollos llega de la mano del líder supremo Mojtaba Jamenei, que habría ordenado que el uranio de alto enriquecimiento no salga del país, justo lo contrario de lo que exige Washington.
El segundo escollo lo pone Trump en persona, quien ha afirmado hoy ante los medios en la Casa Blanca que "queremos que esté abierto, queremos que sea libre, no queremos peajes", rechazando el sistema de control del tráfico marítimo que Irán negocia con Omán. Por su parte, el presidente iraní Pezeshkian descarta cualquier rendición, declarando que "forzar a Irán a capitular mediante la coacción no es más que una ilusión".
El mercado de crudo lo refleja de inmediato. El Brent llega a subir más de un 3% en la sesión para después caer más de un 1,5% por debajo de los 104 dólares por barril, un vaivén que ilustra la tensión con la que los operadores siguen cada señal de las negociaciones. Goldman Sachs advierte este jueves de que las reservas globales de crudo se reducen a un ritmo récord este mes.
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