



























No había sido tan clara hasta ahora. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha aprovechado la edición inaugural del LatAm Economic Forum del Banco de España, celebrada este viernes en su castillo de Roda de Berá (Tarragona), para fijar una posición contraria al actual sistema de criptomonedas estables o stablecoins. Su mensaje: Europa no debe replicar el camino emprendido por EEUU
De hecho, Lagarde urge a evitar la confusión actual en el debate sobre uso y función de las stablecoins. La responsable del BCE alerta del riesgo para la estabilidad financiera que supone el esquema actual: el 98% de ellas está denominadas en dólares, por tanto controladas por el Gobierno de EEUU, además de que el 90% está en manos de dos emisores privados: Tether (El Salvador) y Circle (EEUU).
Según los datos que compartió, el valor de las stablecoins en circulación ha pasado de menos de 10.000 millones de dólares hace seis años a superar los 300.000 millones en la actualidad. Lagarde dijo que la aprobación de la GENIUS Act del Gobierno Trump ha intensificado la presión sobre Europa, ya que EEUU presenta abiertamente esa norma como un instrumento para "asegurar el dominio global continuado del dólar" y consolidar la demanda de bonos del Tesoro de EEUU.
Frente al discurso dominante que reclama stablecoins europeas para evitar una "dolarización digital", Lagarde plantea otro camino. Las ventajas que se atribuyen a estos instrumentos, sostuvo, corresponden en realidad a dos funciones distintas (una monetaria y otra tecnológica) que conviene separar antes de tomar decisiones estratégicas.
"La idea que quiero desarrollar hoy es que, una vez que separamos estas dos funciones, los argumentos a favor de promover stablecoins denominadas en euros resultan mucho menos convincentes de lo que parecen", apuntó la alta funcionaria de la UE. "Y se plantea también una cuestión más fundamental: ¿necesitamos realmente stablecoins para obtener los beneficios que se les atribuyen? ¿O estamos confundiendo el instrumento con el resultado, cuando lo que importa es la arquitectura sobre la que pueden surgir otros instrumentos de forma segura?"
En su dimensión monetaria, las stablecoins amplían el alcance internacional de las monedas de reserva, según Lagarde, sobre todo en regiones con monedas débiles. Los datos que aportó Lagarde son elocuentes: los flujos de operaciones ya alcanzan el 7,7% del PIB en América Latina y el 6,7% en África y Oriente Medio. Cuando estos instrumentos se respaldan con letras del Tesoro estadounidense, sus tenedores se convierten de forma indirecta en acreedores del Estado emisor (EEUU), distorsionando los rendimientos de los bonos soberanos.
¿Debería Europa imitar este modelo emitiendo stablecoins en euros? Lagarde respondió con un rotundo no. Los argumentos a favor, según defendió, son "mucho menos convincentes de lo que parecen" una vez se examinan los riesgos. Puso como ejemplo episodios de crisis como cuando USDC, la stablecoin de Circle, se desplomó hasta los 0,877 dólares tras la quiebra de Silicon Valley Bank en marzo de 2023, doce céntimos por debajo de su paridad prometida.
El segundo riesgo es la pérdida de transmisión de la política monetaria. En una economía como la europea, donde el crédito bancario sigue siendo dominante, una migración masiva de depósitos minoristas hacia stablecoins debilitaría el crédito de la banca a empresas y hogares.
Frente a las stablecoins, Lagarde apuesta por reforzar el papel y atractivo del euro de una manera más sólida. "Si queremos reforzar el atractivo internacional del euro, las stablecoins no son la forma más eficiente para lograrlo. La mejor solución sigue siendo una mayor integración de los mercados de capitales a través de la unión de ahorros e inversiones y, con el tiempo, una base de activos seguros acorde con nuestras ambiciones en relación con el papel internacional del euro", aseguró.
En cambio, donde sí reconoció Lagarde un potencial transformador de las stablecoins es en su función tecnológica. La tecnología de registros distribuidos (DLT) permite emitir, negociar y liquidar activos en una misma plataforma, algo especialmente atractivo para una Europa cuya infraestructura sigue siendo demasiado fragmentada para los tiempos que corren: 295 centros de negociación, 14 entidades de contrapartida central y 32 depositarios centrales. Al otro lado del Atlántico, el sistema en torno al dólar funciona con dos cámaras de compensación y un único depositario en Estados Unidos.
La alternativa europea ya está en marcha. A partir de septiembre, el proyecto Pontes conectará las plataformas DLT con TARGET, el sistema actual de liquidación, garantizando que las operaciones tokenizadas puedan liquidarse en dinero de banco central. Las pruebas realizadas en 2024 movilizaron unos 1.600 millones de euros en 50 operaciones repartidas por nueve jurisdicciones. La hoja de ruta Appia, presentada en marzo, fija 2028 como horizonte para un ecosistema financiero europeo plenamente interoperable.
"Comencé con una cita de Séneca: ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige. Y quisiera terminar también con ella. Europa sabe a qué puerto se dirige", concluyo Lagarde en la recta final de su discurso antes de un coloquio con Gabriel Galípoli, presidente del Banco Central de Brasil. "Nuestra tarea no es replicar instrumentos desarrollados en otros lugares, sino construir los cimientos y la infraestructura que sirvan a nuestros objetivos para poder aprovechar los beneficios de la innovación sin importar las fragilidades".
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