


























Cerca de 6.200 personas murieron en 2024 por minas antipersona y restos de explosivos de guerra, la mayoría de ellos civiles, según un informe de Naciones Unidas. Desactivar estos artefactos explosivos no es tarea fácil y, para ello, una empresa de EEUU está utilizando drones y un sistema de inteligencia artificial para detectar las minas en tiempo real. Una tecnología que ya ha sido empleada en Ucrania y que ahora prueba el Ejército estadounidense.
El informe de la ONU asegura que todavía hay siete países que siguen teniendo una gran presencia de estos artefactos explosivos en su territorio: Afganistán, Bosnia y Herzegovina, Camboya, Etiopía, Irak, Turquía y Ucrania. Detectar y neutralizar las minas terrestres no es tarea fácil y expone a los artificieros, desactivadores de explosivos u operadores EOD, que no se pueden permitir un error. Su profesión no da segundas oportunidades.
Ahora, la compañía Safe Pro Group ha completado con éxito un ejercicio de fuego real del Ejército de los EEUU en el que utilizó su IA para procesar rápidamente imágenes de drones, localizar minas terrestres dispersas y compartir esa información con los comandantes.
Las amenazas que enfrentan los desactivadores, fundamentalmente se pueden clasificar en dos tipos: la explosiva convencional y la explosiva improvisada. La primera es la conocida como minas antipersona y anticarro, que funcionan con un sistema de presión: cuando una persona o un vehículo pesado las pisa, detonan.
La segunda amenaza es la de los temidos IED y que cada vez son mas comunes en los conflictos asimétricos de lucha contra el terrorismo. Los artefactos explosivos improvisados pueden tener componentes militares, pero su fabricación final es improvisada, casera, lo que obliga a los operadores EOD a evaluar qué artefacto hay, en qué situación y crear diseñar un procedimiento in situ de neutralización.
En los casos en los que las minas no provocan la muerte de forma inmediata, ocasionan heridas graves y derivan en discapacidades de por vida. Mucho tiempo después del fin de un conflicto, pueden seguir causando muertes y mutilaciones, al tiempo que obstaculizan el acceso a servicios esenciales, vuelven inutilizables terrenos, ponen en peligro la producción alimentaria y destruyen medios de subsistencia.
Cuando los artificieros desactivan artefactos explosivos la intención es que se expongan lo menos posible, pero no siempre es posible. Para ello, cuentan con robots especiales y, ahora, con drones e inteligencia artificial.
Inteligencia artificial y drones, es el binomio perfecto para detectar minas y artefactos explosivos: reduce los costes económicos y humanos. Para ello, Safe Pro utiliza algoritmos de IA y aprendizaje automático entrenados con uno de los conjuntos de datos de imágenes reales más grandes del mundo, procedente de Ucrania, que incluye 2,6 millones de imágenes de drones y 47.000 detecciones confirmadas de amenazas menores, como minas terrestres, municiones en racimo, municiones sin explotar (UXO) y drones de emboscada.
Se trata de un sistema de procesamiento perimetral con inteligencia artificial que combina el análisis a bordo con los datos recopilados por drones para identificar y mapear amenazas explosivas. En su ejercicio con el Ejército de EEUU identificó con éxito minas terrestres dispersas y otros peligros, convirtiendo las imágenes de los drones en información útil para la planificación de la misión.
La plataforma funciona con la inteligencia artificial SPOTD (Safe Pro Object Threat Detection) de la compañía, que además de la detección, puede generar modelos de terreno en 3D, ortomosaicos y datos digitales de superficie, incluyendo la altura y la pendiente de la vegetación, al tiempo que admite la planificación automatizada de rutas para una navegación más segura a través de zonas de alto riesgo.
La plataforma de IA analiza imágenes y vídeos de prácticamente cualquier dron para detectar y clasificar automáticamente amenazas explosivas y otros objetos de interés. La plataforma convierte el vídeo en bruto en modelos geoespaciales 2D/3D de alta resolución que se pueden compartir rápidamente para facilitar la toma de decisiones operativas en misiones de defensa, seguridad y ayuda humanitaria. SPOTD es capaz de identificar más de 150 tipos de minas terrestres y UXO, incluidas las municiones de racimo.
Asimismo, puede utilizar la nube de Amazon Web Services (AWS) u operar en el borde (sin depender exclusivamente de servidores centralizados o la nube).
Los mapas y alertas generados proporcionan una valiosa perspectiva general del área inspeccionada, mejorando el conocimiento de la situación durante las operaciones terrestres, las labores de limpieza y la liberación de terrenos llevadas a cabo por las fuerzas de defensa, los gobiernos locales y las organizaciones de ayuda humanitaria.
La tecnología de IA patentada de Safe Pro, basada en análisis de imágenes de drones con inteligencia artificial, está siendo utilizada activamente en Ucrania por diversas organizaciones humanitarias internacionales de desminado y agencias gubernamentales.
Según un estudio de Humanity & Inclusion, aproximadamente una cuarta parte del territorio de Ucrania —138.503 km² de tierra y 14.000 km² de agua— está potencialmente contaminada por minas terrestres, municiones de racimo y otros restos explosivos de guerra.
Además, un informe conjunto del Ministerio de Economía de Ucrania y el Instituto Tony Blair para el Cambio Global estima que la contaminación por minas terrestres le cuesta a Ucrania unos 11.200 millones de dólares anuales, lo que equivale al 5,6% de su PIB anterior a la guerra.
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