




















La geopolítica ha irrumpido con fuerza en la agenda de los consejos de administración. Con la creciente rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China y su impacto directo en la economía global de fondo, "si hace dos años el debate sobre la autonomía estratégica europea se articulaba en torno a tres escenarios, en función de la disponibilidad de bienes y tecnologías ahora son la seguridad económica y la soberanía tecnológica las prioridades para la Unión Europea". Esta ha sido una de las conclusiones de la jornada 'Tecnología: gobernanza, disrupción y soberanía en tiempos de incertidumbre', organizada por Centro de Gobierno Corporativo de Esade y EsadeGeo en Madrid.
Durante la apertura, el director del Centro de Gobierno Corporativo de Esade, Mario Lara, subrayó que la geopolítica ocupa hoy un lugar central en la toma de decisiones empresariales. El ciclo de conferencias, estructurado en torno a la seguridad, las cadenas de suministro y la tecnología, aborda en esta tercera sesión el ámbito más transversal, en el que convergen riesgos económicos, regulatorios y estratégicos.
La sesión a la que asistió Business Insider España y que fue moderada por Emma Fernández, consejera independiente, puso el foco en el papel de la tecnología como eje de confrontación global. La competencia entre EEUU y China no solo está redefiniendo el liderazgo en sectores clave, sino que también está generando nuevas vulnerabilidades en las cadenas de valor, desde la ciberseguridad hasta el acceso al talento.
En este contexto, Raquel Jorge Ricart, directora de Asuntos Europeos y de la Oficina en Bruselas de la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital), ofreció una visión de conjunto sobre la evolución de la estrategia europea. "Reducir la dependencia de tecnologías críticas de terceros países", señaló, es uno de los objetivos centrales de la Unión Europea, junto con el refuerzo de sus capacidades industriales y de innovación.
El encuentro reunió a expertos que coincidieron en advertir del papel clave de los consejos de administración en un entorno marcado por la fragmentación geopolítica, la competencia tecnológica y un marco regulatorio europeo más exigente. En este contexto, destacaron la necesidad de anticipación y de una visión estratégica a largo plazo para preservar la competitividad.
Desde el ámbito empresarial, este nuevo escenario obliga a los consejos a incorporar variables cada vez más determinantes en su toma de decisiones, como la gestión de proveedores, los riesgos en la cadena de suministro, la revisión de contratos o la exposición en terceros países.
Por su parte, Juan Moscoso del Prado, consejero de Indra y senior fellow de EsadeGeo, se mostró más optimista que en meses anteriores y apuntó a avances en colaboración público-privada, especialmente en el ámbito legal y de protección, y en el impulso a la reindustrialización europea. No obstante, advirtió de que Europa sigue a medio camino entre el diagnóstico y la acción, con carencias en autonomía inversora y en la definición de prioridades.
En cuanto a la soberanía, Maite Arcos, consejera de Enagás y directora general de la Fundación ESYS, insistió en la necesidad de que los consejos identifiquen correctamente los riesgos, definan su nivel de exposición y cuenten con planes de contingencia eficaces. Además, alertó de que la soberanía tecnológica no debe confundirse con la autarquía, por los costes que esta implica. "La soberanía es la libertad de elegir", afirmó, recordando que Europa sigue siendo parte de un sistema global interconectado.
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