





















No es que Nvidia lo esté haciendo mal. Es que Alphabet está viviendo una subida épica alimentada por la IA. Aquí va una buena lección de historia: por muy dominante que parezca algo, siempre hay un aspirante dispuesto a disputarle el trono.
Que se lo pregunten a Yahoo, que probablemente pensaba que tenía el negocio de las búsquedas en internet completamente controlado antes de ser reemplazada sin contemplaciones por Google.
O quizá a Blockbuster , que ignoró a la entonces emergente Netflix bajo su propio riesgo y acabó desapareciendo por completo. Y siempre queda el caso de ExxonMobil , que fue destronada por Apple como la empresa más valiosa del mundo en 2011, marcando el giro del mercado bursátil hacia las grandes tecnológicas.
Hoy en día, sería comprensible pensar que Nvidia -que en los últimos años superó a Microsoft y Apple para convertirse en la empresa más valiosa del mundo- tiene asegurado el primer puesto, pese a sus 4,3 billones de euros de capitalización en bolsa al cierre de ayer.
La compañía no deja de firmar acuerdos para acelerar el crecimiento de la IA y, lo más importante, todo el mundo necesita desesperadamente los chips que fabrica.
Pero Alphabet ha emergido como una candidata real para reemplazar a Nvidia como líder absoluto del mercado. Estas son las razones:
La empresa ganó una importante resolución antimonopolio a principios de septiembre, eliminando un gran riesgo regulatorio y permitiéndole centrarse totalmente en la IA. Ese fue un punto de inflexión clave para la acción.
Alphabet ha demostrado ser capaz de transformar sus inversiones en IA en resultados tangibles, superando las previsiones de ingresos de Google Cloud en sus últimos resultados trimestrales.
También ha avanzado en el desarrollo de chips propios.
Su chatbot Gemini está entre los mejores de su categoría.
Alphabet cuenta con una sólida base de negocios ya consolidados y con altos márgenes, como Google Search y YouTube.
Waymo le da presencia en el sector de los coches autónomos.
Al cierre del miércoles, la capitalización bursátil de la compañía se situaba en 4,8 billones de dólares, aproximadamente 240.000 millones por debajo de Nvidia. El gráfico inferior muestra la rapidez con la que Alphabet ha recortado distancias.
Entrando en detalle, un punto de inflexión reciente fue el 30 de abril. Fue la primera sesión bursátil tras la publicación de unos resultados espectaculares de Alphabet que entusiasmaron a los analistas, especialmente en el segmento estratégico de Google Cloud relacionado con la IA.
Las acciones de Alphabet se dispararon un 10%, provocando el segundo mayor aumento diario de capitalización bursátil de la historia. El S&P 500 subió un sólido 1%.
Mientras tanto, Nvidia cayó un 5% ese mismo día. No por nada relacionado directamente con la empresa (sus resultados no se publican hasta el 20 de mayo) sino por lo que compañías como Alphabet y Microsoft dijeron sobre fabricar sus propios chips.
La lógica es sencilla: si estas empresas internalizan la producción de chips, podrían reducir la demanda de gigantes como Nvidia.
Fue solo un día, pero mostró claramente por qué las trayectorias bursátiles de Alphabet y Nvidia están divergiendo.
Nvidia sigue siendo principalmente una apuesta pura por la infraestructura de IA, lo que la hace más vulnerable a cambios en el gasto en inteligencia artificial. Alphabet, mientras tanto, está demostrando que puede convertir la IA en resultados empresariales reales.
Está mejorando el negocio publicitario, las búsquedas y el crecimiento de la nube, al tiempo que desarrolla su propia infraestructura. Y además está reduciendo su dependencia de Nvidia gracias a chips personalizados.
Queda por ver hasta qué punto los inversores seguirán creyendo en esta narrativa a largo plazo. Pero, por ahora, el ascenso de Alphabet al número uno parece inevitable.
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