























Cinco de las llamadas, Siete Magníficas presentan esta semana cuentas al mercado. Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta mostrarán sus resultados el miércoles, seguidas de Apple un día después. En un contexto marcado por la incertidumbre económica global, la volatilidad de los mercados y la creciente presión regulatoria sobre las grandes tecnológicas, esta nueva ronda de resultados se ha convertido en mucho más que una actualización contable. Es un momento crucial, sobre todo para los mercados.
El valor combinado de estas compañías asciende a casi 16 billones de dólares, lo que representa una cuarta parte de la capitalización bursátil del índice S&P 500. Las Big Tech, entre las que también se incluyen Nvidia y Tesla, han impulsado un repunte de cuatro semanas en el índice bursátil estadounidense, que ha sumado un 13%. Las acciones de Alphabet, Amazon, Nvidia y Meta, de hecho, han aumentado más del 25% desde que el S&P 500 tocó fondo el 30 de marzo.
Pues bien, de acuerdo con estimaciones de Bloomberg Intelligence, el grupo proyecta un crecimiento interanual de beneficios del 19% en el primer trimestre, una cifra que no solo supera, sino que prácticamente duplica el 12% esperado para el resto del S&P 500, evidenciando una divergencia cada vez más acusada en la generación de valor dentro del índice. Así que, de confirmarse las previsiones las “Siete Magníficas” continuarán consolidando su papel como motor estructural del mercado.
Y, no van por mal camino. La semana pasada, Tesla superó las estimaciones de Wall Street en cuanto a ganancias ajustadas del primer trimestre, aunque esto se vio ensombrecido por la preocupación ante un aumento en el gasto de capital. Nvidia, la empresa más valiosa del mundo, será la última en presentar sus resultados el 20 de mayo.
No obstante, existen riesgos porque aunque la posición de los gigantes tecnológico es privilegiada, no son inmunes al contexto macroeconómico. Además, las decepciones relacionadas con los costos de la IA podrían frenar el repunte. A principios de este año, un gasto de capital mayor al esperado asustó a los inversores y contribuyó a la caída en picada de las acciones de las Siete Grandes, que se desplomaron un 16 % en los primeros tres meses de 2026.
Según datos recopilados por Bloomberg, se prevé que la inversión de capital combinada de Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta alcance los 649.000 millones de dólares en 2026, frente a los 411.000 millones de dólares de 2025. A estas alturas, estas empresas deben demostrar que la inversión generará una sólida rentabilidad.
El relato de crecimiento sigue intacto, pero la factura empieza a notarse.
La carrera por liderar la inteligencia artificial está elevando el gasto a niveles que ya no pasan desapercibidos en una métrica clave: el flujo de caja. En el caso de Amazon, se anticipa un flujo de caja libre negativo de 13.300 millones de dólares en el primer trimestre, lo que supondría el mayor deterioro desde 2022, cuando el grupo aceleró su inversión en infraestructuras logísticas para responder al auge del comercio electrónico en plena pandemia.
Meta tampoco escapa a esta presión. Las previsiones apuntan a un flujo de caja libre de 4.000 millones de dólares, el nivel más bajo en casi cuatro años, reflejo de un ciclo inversor intensivo que prioriza el posicionamiento estratégico en IA frente a la generación inmediata de caja.
¿Solución a corto plazo? Reducción de gastos. Meta y Microsoft están moviendo ficha: entre recortes y reestructuraciones vinculadas a adquisiciones, podrían verse afectados hasta 23.000 puestos de trabajo.
La IA sigue siendo el eje del crecimiento, pero también una fuente creciente de presión financiera. Y en un entorno donde el capital vuelve a tener precio, la disciplina ya no es opcional.
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