
























Ya hay números sobre los primeros efectos para España del cierre del estrecho de Ormuz por la guerra de Irán, en respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero, ya tiene reflejo oficial en las estadísticas energéticas en lo relativo al petróleo.
El informe de marzo de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), la agencia tutelada por el Gobierno con participación de las petroleras, recoge en marzo el primer mes completo del conflicto, y el resultado es una reorganización exprés del mapa de proveedores: el Golfo Pérsico se cierra y América asume el relevo.
España importó 4,6 millones de toneladas de crudo en marzo procedente de 27 países distintos, una diversificación que se debe a las grandes capacidades de la industria española para procesar diferentes tipos de crudo, ligeros y pesados.
El informe de CORES constata que se ha producido una caída generalizada de las importaciones de petróleo desde España con el inicio de la guerra: "Descienden las importaciones de crudo interanualmente tanto en el mes (-13,8%), como en el acumulado anual (-9,6%) y en el año móvil (-6,0%)".
La caída global no esconde el verdadero movimiento de fondo: una sustitución acelerada del origen del suministro con un mayor peso de Estados Unidos y México, a la vez que un desplome de la exposición a los países de la OPEP con la excepción de Arabia Saudí.
El cerrojo iraní en el Golfo Pérsico, reforzado por el bloque de EEUU más al Este en el Golfo de Omán, se nota de inmediato. Las importaciones desde Oriente Medio caen un 54,6% interanual y se quedan en apenas el 4,8% del total, según Cores.
Irak, proveedor habitual, pasa a cero barriles registrados en marzo, pese a que en el acumulado anual sus envíos aún crecen un 37%. Arabia Saudí mantiene 0,22 millones de toneladas (-0,2%) gracias a sus rutas desde el Mar Rojo, pero pierde peso relativo en el mix petrolero.
El golpe se extiende a la cuenca de Europa y Eurasia, que se desploma un 63,2%. Sin entradas desde Noruega ni Reino Unido en marzo y con un retroceso del 63,3% en Kazajistán (cuyo crudo sale por rutas mediterráneas, la región queda reducida al 3,3% del suministro.
En total, según el informe, las dos cuencas afectadas por el conflicto (Oriente Medio y Europa/Eurasia) suman ya menos del 9% del crudo que entra en España. Hace un año superaban con holgura más del 15%.El relevo llega por dos frentes complementarios, ambos en el Atlántico.
El primero es Libia, ya consolidado como uno de los principales puntos de abastecimiento de petróleo para España, con 721.000 toneladas (15,8% del total) se sitúa como principal suministrador de crudo a España en marzo, con un aumento interanual del 47,3%, según Cores. Le sigue Nigeria (409 kt; +3,4%) acompaña la subida, mientras que Argelia, socio de referencia en gas natural, retrocede en petróleo hasta los 338.000 toneladas.
El suministro que más crece vuelve a ser el que procede de América, con casi la mitad del petróleo que se consume ahora en España. Estados Unidos aporta 623.00 toneladas y creció un 5,7% interanual. México sube todavía más con 708.000 (+12,8%), y solo Canadá retrocede en el mes (125.000, un 67,7% menos), según el informe. A este eje atlántico se suma Brasil (689.000; 15,0% del total del petróleo), tercer proveedor individual del mes, que aporta volumen aunque caiga un 3,4% interanual.
CORES detalla que "las importaciones de crudo de los países miembros de la OPEP disminuyen en el mes un 12,6% frente a marzo de 2025 y representan el 44,0% del total". Otro de los países destacados es Venezuela, que prácticamente desaparece del mix español (-90,4% en el año móvil; apenas un 0,6% del total), después de las sanciones durante el último año a ese país, aunque los operadores esperan el regreso del crudo venezolano después del relevo en el Gobierno de Caracas y la tutela a la fuerza que impuso Estados Unidos sobre la industria tras la captura de Maduro.
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