
























El entusiasmo desmedido por la inteligencia artificial (IA) podría convertirse en el detonante de una fuerte caída financiera global. Así de contundente se ha mostrado el Banco de España, que sitúa niveles de cotización como catalizador para una corrección drástica en las bolsas internacionales.
A través de su recién publicado Informe Anual 2025, el regulador advierte sin rodeos de que "el principal riesgo para mercados financieros internacionales reside en corrección abrupta de los precios de los activos con riesgo en un contexto de incertidumbre y valoraciones elevadas, especialmente en empresas relacionadas con la inteligencia artificial".
Para entender la magnitud del problema, el organismo detalla que la valoración de ciertos activos considerados de riesgo sigue estando en niveles "históricamente elevados". De hecho, las primas de riesgo bursátiles se sitúan hoy en día muy por debajo de su mediana histórica, un fenómeno que se hace especialmente evidente en el mercado de Estados Unidos.
A esto se suma que los múltiplos de valoración bursátil también rozan máximos históricos. Esta sobrevalorización se concentra, fundamentalmente, en Wall Street y, de forma todavía más acusada, en el club de los 'Siete Magníficos' (Apple, Nvidia, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla). En este escenario, la institución financiera enfatiza que los riesgos de mercado ligados a la IA no solo nacen de euforia desmedida sobre su adopción, sino también de los efectos potencialmente destructivos que esta tecnología podría tener sobre los sectores tradicionales más vulnerables a su disrupción.
Más allá del sector tecnológico, el banco central fija su mirada en el mercado de deuda corporativa, alertando de que los diferenciales del segmento de alto rendimiento continúan peligrosamente bajos en comparación con sus medias históricas.
Sin embargo, donde ya han comenzado a saltar las primeras chispas es en el ecosistema del crédito privado. Según describe la autoridad, el aumento de los impagos y problemas de liquidez en nichos específicos han empezado a castigar las valoraciones de los grandes fondos de inversión especializados en esta tipología de crédito. Además, el supervisor advierte de que el alto grado de interconexión del sistema financiero actual propiciaría que cualquier recrudecimiento de estas tensiones se contagiara con rapidez al resto de los mercados.
Por último, el informe analiza el impacto geopolítico en las finanzas. En este sentido, el Banco de España califica de "limitada" y "heterogénea" la reacción que los parqués europeos y estadounidenses han tenido ante la guerra en Oriente Próximo, desencadenada el pasado 28 de febrero entre el bloque formado por EEUU e Israel frente a Irán.
A pesar de una caída inicial tras estallar el conflicto, el índice estadounidense S&P 500 ha demostrado una notable resiliencia, rebotando con fuerza hasta acumular una revalorización del 10,5% a fecha de 1 de junio (cierre del análisis del informe).
Por el contrario, la situación al otro lado del Atlántico es sensiblemente más delicada. El índice europeo EuroStoxx cotiza por debajo de sus niveles previos a la guerra debido, principalmente, a la severa dependencia energética de Europa y su consecuente vulnerabilidad a este tipo de shocks.
Para concluir, el supervisor subraya que, aunque el impacto agregado parece contenido, el castigo ha sido implacable con las industrias más expuestas al conflicto. Dentro del EuroStoxx, los sectores inmobiliario y turístico (incluidas las aerolíneas) se han llevado la peor parte, registrando desplomes del 14,6% y del 6,4%, respectivamente, desde el estallido de las hostilidades.
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