


























El Banco de España ha publicado su Informe Anual 2025, en el que el organismo analiza los factores que más han condicionado la economía española a lo largo del pasado año. En este sentido, ha concluido que los mayores de 52 años que cobran subsidio al paro tienen tres veces menos probabilidad de encontrar trabajo que el resto de parados. Es decir, quienes se encuentran en esta situación tienen muy bajas posibilidades de encontrar un nuevo empleo para volver a la actividad laboral.
En el documento se indica que apenas un 8,9% de los perceptores del subsidio al paro para mayores de 52 años que no trabajaron en el año 2021, encontraron empleo en 2022. Esta tasa, en el caso de los parados que perciben una prestación contributiva, alcanzó en aquel ejercicio el 29,9%. Además, el organismo supervisor indica que la mayoría de las personas que lo cobran actualmente lo empezaron a percibir a una edad relativamente temprana, con un 55% de ellos empezando a cobrar la ayuda entre los 52 y los 55 años, mientras que un 30% lo hizo entre los 56 y los 59 años y solo un 15% en mayores de 60 años.
El subsidio para mayores de 52 años se introdujo por primera vez en el año 1984 con la finalidad de garantizar una renta mínima a los trabajadores que afrontasen la recta final de su vida laboral y que ya habían agotado su prestación de paro contributiva. Según datos del Ministerio de Trabajo del mes de abril, perciben actualmente esta ayuda 467.749 personas.
A pesar de que la cuantía es de apenas 480 euros al mes, una de las principales ventajas que tiene esta ayuda es que ayuda de cara a la jubilación. Aquellos desempleados que la perciben no cotizan como si ganasen ese dinero, sino que disfrutan de una sobrecotización del 125% sobre la base mínima, es decir, como si su base fuese de 1.780 euros mensuales. Dicho de otra forma, ayuda a estos ciudadanos a no sufrir una gran penalización en el cálculo de su pensión tras pasar varios años sin trabajar.
El Banco de España insiste en la importancia de mejorar las políticas activas de empleo y asegurar los incentivos apropiados para favorecer la reincorporación laboral, destacando que, aunque la duración indefinida de la ayuda es un factor clave para desincentivar la vuelta al empleo entre los mayores de 52 años, la sobrecotización también juega un papel importante.
Los investigadores del Banco de España explican que cuando un trabajador con esta ayuda vive en un hogar en el que se ingresan otras rentas, los incentivos por volver a trabajar se reducen, lo que es más evidente en el caso de los trabajadores que están más próximos a la jubilación y entre las mujeres.
Por otro lado, se plantean qué ocurriría si la cotización, en lugar de ser del 125% de la base mínima, fuese igual a los 580 euros de prestación. En ese escenario, sería mucho más probable que los mayores de 52 años que perciben la prestación tratasen de encontrar un nuevo trabajo. Según sus cálculos, en los hombres la probabilidad crece de un 2% al mes siguiente a cerca de un 3%, mientras que en las mujeres pasa de algo más del 1% hasta alcanzar el 2,5%. Por lo tanto, concluye que la sobrecotización es clave para desincentivar la reincorporación al empleo.
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