




















Cuando se habla de inteligencia artificial, el investigador y empresario británico Mustafa Suleyman, jefe de IA de Microsoft, tiene muy claro que no hay que caer en el error de tener un pensamiento lineal que se ha seguido a lo largo de los años, y es que explica que "hoy la revolución no es solo tener calculadoras más rápidas", sino que la clave está en "conseguir que funcionen como una sola mente gigante". Además, insiste en que nos encontramos ante un crecimiento exponencial que desafía cualquier previsión lógica.
Desde el año 2010, la potencia de cálculo utilizada para el entrenamiento de los modelos más avanzados ha crecido un trillón de veces. El propio Suleyman ha comparado el entrenamiento de una IA con una sala repleta de personas utilizando calculadoras. De esta forma, antes la inteligencia artificial suponía meter a más personas en la sala, lo que hacía que muchas perdiesen el tiempo esperando a que llegasen los datos. Ahora, en cambio, la revolución no solo consiste en tener unas “calculadoras” más rápidas, sino en conseguir que miles de ellas puedan trabajar como una sola mente gigante, en perfecta sincronía.
Este salto que ha vivido la industria tecnológica viene dado por tres pilares fundamentales, como son el hardware ultrapotente, con chips que han pasado de 312 teraflops en 2020 a más de 2.200 en la actualidad; memoria de alta velocidad, con una tecnología HBM que elimina las interrupciones en los procesadores; y la superconexión a través de tecnologías como NVLink que permiten conectar cientos de miles de chips en naves industriales, creando superordenadores que funcionan como una sola unidad.
Todo ello se traduce en que lo que hace poco más de un lustro llevaba casi tres horas en procesarse, hoy en día se consigue en menos de 4 minutos.
Actualmente, se están dejando atrás los simples asistentes que responden preguntas para entrar en una nueva era con agentes de IA casi humanos. Según Mustafa Suleyman, estos sistemas no se limitarán a charlar, sino que serán capaces de trabajar de forma semiautónoma durante días o semanas, pudiendo incluso gestionar proyectos complejos, negociar contratos, realizar llamadas y organizar la logística de toda una empresa.
Se trata de infraestructuras que ya se están construyendo. Para poder responder a este avance, desde Microsoft y otras grandes tecnológicas están levantando impresionantes centros de datos, con inversiones de miles de millones de dólares que tienen como objetivo final alcanzar la denominada Superinteligencia Artificial (ASI), una capacidad cognitiva que superará con creces la inteligencia humana en prácticamente todos los ámbitos.
Este despliegue masivo tiene un desafío crítico, que es el consumo de energía. Con un solo rack de servidores de inteligencia artificial se consume lo mismo que cien viviendas. Pese a ello, el propio Suleyman es optimista con respecto a otra tendencia, que es el desplome de los precios de las energías renovables. Y es que el coste de la energía solar ha caído casi 100 veces en las últimas décadas, lo que abre las puertas a que el futuro pase porque sea más fácil abastecer estos centros de datos.
Este es un reto a superar, sobre todo si tenemos en cuenta que para el año 2027 se espera que el cómputo global de inteligencia artificial se multiplique por diez, lo que obligará a dejar de lado el pensamiento lineal para adaptarse a la revolución de la IA.
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