




















La misión Artemis II de la NASA ya ha hecho historia tras su exitoso despegue el pasado 1 de abril desde Florida. Se trata del primer viaje tripulado al entorno lunar en más de medio siglo desde las misiones Apollo, llevadas a cabo entre 1969 y 1972. Los cuatro astronautas que viajan a bordo de la nave Orión han logrado llegar a la cara oculta de la Luna. Una misión complicada, no exenta de peligro y con un alto nivel tecnológico en el que la contribución de la industria espacial española ha sido clave.
Artemis II supone un nuevo hito en la exploración espacial humana. Su tripulación la componen tres astronautas estadounidenses -Reid Wiseman, Christina Koch, quien se ha convertido en la primera mujer en llegar a la órbita del satélite, y Victor Glover, el primero de raza negra en lograrlo- junto al canadiense Jeremy Hansen, el primer astronauta extranjero en una misión lunar de la NASA.
Esta misión tiene como objetivo principal validar por primera vez los sistemas de soporte vital de la nave Orión con tripulación a bordo, un paso esencial para futuras misiones del programa orientadas a establecer una presencia humana sostenible en la superficie lunar.
Un elemento clave de la arquitectura de Orión es el Módulo de Servicio Europeo (ESM), el núcleo de energía de la nave. Construido por la industria europea bajo el liderazgo de la ESA, es ensamblado por el contratista principal Airbus en Bremen, Alemania, con contribuciones de más de 20 empresas de 10 países europeos.
El ESM proporciona funciones esenciales para la nave espacial, como la generación y distribución de energía, la propulsión, el control térmico y la gestión de agua, aire y electricidad. Y, precisamente, es aquí donde la industria espacial española ha desempeñado un papel importante.
En el último día de la misión, el módulo de tripulación y el módulo de servicio de Orion —compuestos por el Módulo de Servicio Europeo de la ESA y el Adaptador del Módulo de Tripulación— se separarán. Ambos entrarán en la atmósfera terrestre: el módulo de servicio se desintegrará sin causar daños y el módulo de tripulación amerizará de forma segura en el Océano Pacífico, frente a la costa de California.
Airbus en Tres Cantos ha sido encargada de desarrollar las Unidades de Control Térmico (TCU) para el Módulo de Servicio Europeo (ESM) de la nave Orion. Es la primera vez que la NASA confía en una empresa no estadounidense un sistema tan crítico para una misión tripulada.
Sin estas unidades, los astronautas no podrían sobrevivir en la Orión, ya que se encargan de controlar la temperatura dentro de la nave en un entorno hostil donde esta puede oscilar entre los 200 grados bajo cero (en zonas de sombra) y los 100 grados (en zonas iluminadas). También son las encargadas de regular el suministro de agua y aire para la tripulación.
Cada Módulo de Servicio Europeo cuenta con dos Unidades de Control Térmico, que trabajan continuamente para mantener las temperaturas dentro de límites seguros. Estas unidades son capaces de gestionar una potencia de 1,4 kW, similar a la necesaria para calentar una habitación pequeña en invierno.
Con los datos que recogen de más de 230 sensores, controlan más de 100 calentadores y comandan las bombas que inyectan aire y agua en el módulo tripulado, asegurando un entorno seguro y confortable tanto para los astronautas como para los equipos.
GMV aporta tecnología clave y experiencia operativa a esta misión a través de su colaboración con el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) y la Agencia Espacial Europea (ESA). Como parte de la contribución de la ESA a Artemis II, GMV ha participado en actividades de ingeniería de sistemas de tierra en el DLR, incluyendo la definición de los requisitos de la misión, contribuyendo a la preparación de una de las misiones tripuladas más complejas de la década.
Una de sus principales contribuciones ha sido el desarrollo de la herramienta de gestión de anomalías de misión, un sistema crítico diseñado para informar, analizar y resolver posibles incidencias durante las operaciones de la misión.
Además, el equipo de formación y entrenamiento de GMV se desplazó a Houston para instruir a los astronautas en el uso del sistema EveryWear de la ESA, destinado a la monitorización de distintos aspectos de salud y actividad de la tripulación.
EveryWear es una aplicación segura de apoyo a la investigación médica y humana que se ha utilizado durante casi una década en la Estación Espacial Internacional (EEI). Los astronautas la utilizan para registrar su ingesta de alimentos y medicamentos, completar cuestionarios médicos y de investigación, interactuar con una amplia gama de sensores, comunicarse de forma privada con sus médicos de vuelo en tierra y, en algunos casos, registrar datos relacionados con experimentos.
La misión también cuenta con la participación de la madrileña HV Sistemas, que ha diseñado y fabricado bancos de prueba para el Subsistema de Almacenamiento de Consumibles (CSS) del Módulo Europeo de Servicio.
El CCS tiene dos secciones, una para el suministro de agua y otra para el suministro de gases, disponiendo para ello de válvulas de aislamiento y sensores de cantidad, temperatura y presión, así como de calefactores para mantener constante la temperatura en diferentes partes del sistema. HV Sistemas ha suministrado tanto los equipos para probar la unidad de control térmico (TCU Unit Tester Front-End), como el sistema completo (TCS/CSS SCOE), simulando los diferentes sensores, actuadores y calentadores del módulo de servicio.
La sevillana ALTER ha contribuido directamente a esta misión mediante su participación en el Módulo Espacial Europeo, asumiendo la responsabilidad de la adquisición de componentes electrónicos críticos, así como de las actividades de ingeniería y las campañas de ensayos de laboratorio relacionadas.
La compañía también ha participado en la evaluación de LEDs de alto rendimiento destinados a aplicaciones robóticas, una tecnología clave para el futuro campamento base permanente que la misión pretende establecer en la superficie lunar.
También en Sevilla, Integrasys ha sido la única empresa española seleccionada por la NASA para monitorizar la misión Artemis II. La compañía participa con su propia tecnología y con una antena Orbisat de 2,4 metros de diámetro que trabaja en la banda S y que se ha instalado en el tejado de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación de la Universidad de Sevilla (ETSi).
Se trata de un sistema de seguimiento espacial que se ocupa del rastreo de la trayectoria de los vehículos espaciales. Mediante esta plataforma, desde la ETSi se reciben, procesan y envían datos en tiempo real a la NASA para su análisis.
Integrasys se encarga del seguimiento de la señal de la nave y también mide el efecto Doppler, un parámetro esencial que permite determinar la posición del vehículo, calcular su trayectoria y proporcionar estos datos directamente a la NASA.
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