





















En menos de seis semanas, cuatro de las mayores tecnológicas del mundo, Meta, Amazon, Google y SoftBank, han apostado por la robótica física como el siguiente frente en la inteligencia artificial (IA). Goldman Sachs prevé que el mercado de robots humanoides alcanzará los 38.000 millones de dólares en 2035, con 1,4 millones de unidades anuales; Morgan Stanley va más lejos y estima un mercado total de 5 billones en 2050, incluyendo hardware, cadena de suministro y servicios.
Pol Busquets, socio responsable del sector Industrial y de la práctica de Operaciones de Roland Berger en Iberia, explica para Business Insider España que la carrera es más real de fondo que de velocidad y que Europa tiene cartas mejores de las que parece.
Meta, Amazon y Google han entrado en robótica en cuestión de semanas. ¿Estamos ante una carrera real o ante una guerra de marketing?
"Es una carrera genuina, pero más una maratón que un sprint"
Busquets reconoce que a pesar del avance del hardware el verdadero campo de batalla está en otro sitio. "Quien cree modelos de IA capaces de generalizar en una gran variedad de tareas del mundo real definirá este mercado", señala. Por eso están entrando los grandes jugadores tecnológicos, no para vender robots, sino para controlar el software que los hace funcionar, explica. Su diagnóstico es claro: "es una carrera genuina, pero más una maratón que un sprint"
La Federación Internacional de Robótica (IFR) confirma en que para 2026 que las empresas ya están pasando de los prototipos al despliegue real, pero que la fiabilidad y la eficiencia son los factores que determinarán quién gana en la industria.
Todos hablan de robots que aprenden del mundo físico como el camino hacia la AGI. ¿Cuánto hay de visión estratégica y cuánto de justificación del gasto?
Para contextualizar esta pregunta, Busquets separa dos debates que a menudo se confunden. Por un lado, el valor económico de la IA física abrirá una categoría de aplicaciones completamente nueva, fundamentalmente distinta de lo que entregan hoy los modelos de lenguaje". Además destaca que eso justifica la inversión, independientemente de cualquier debate sobre la AGI.
Sobre si la robótica acerca realmente a la IA general, el socio de Roland Berger es cauteloso, y destaca que "si conectar la inteligencia digital y la física nos acercará realmente a la IA general es, en nuestra opinión, una pregunta genuinamente abierta sobre la IA general". Una respuesta que pocas veces se escucha en un sector acostumbrado a promesas sin matices.
Europa tiene a Agile Robots, pero el software y los modelos los pone EEUU. ¿Estamos condenados a ser proveedores de hardware?
Aquí Busquets rechaza el fatalismo y admite que las plataformas de IA líderes son hoy predominantemente americanas, pero advierte de que "eso es una fotografía del presente, no una realidad permanente". La clave está en los datos ya que "en robótica, el factor competitivo crítico será el acceso a entornos industriales reales y a datos operativos, y aquí Europa, con su sólida base manufacturera y de automatización, tiene una ventaja genuina".
La Comisión Europea respalda esa lectura. Con más de 90.000 robots industriales instalados al año y más de 400 fabricantes de robótica de servicios, Europa lidera la revolución de la IA física apoyándose en su fortaleza en mecatrónica, sensores y microcontroladores. El Foro Económico Mundial añade que la ventaja europea viene del conocimiento sectorial y en el dominio de la manufactura, sanidad y movilidad. Más concretamente, Europa conoce exactamente el combustible que necesitan los modelos de IA física para entrenarse.
Sobre el AI Act, Busquets ve una oportunidad dentro del marco regulatorio europeo y defiende que "puede reforzar esta posición construyendo confianza y estableciendo estándares de despliegue que otros seguirán".
¿En qué plazo veremos robots humanoides haciendo algo útil fuera de un laboratorio, y a qué precio?
El socio de Roland Berger da una fecha y una cifra. Las primeras aplicaciones industriales en los próximos dos o tres años, con costes unitarios que se dirigirán hacia los 20.000 o 30.000 dólares a medio plazo". Mientras tanto, Goldman Sachs sitúa el primer despliegue de humanoides en fábricas entre 2024 y 2027, y su llegada al mercado de consumo entre 2028 y 2031.
Pero Busquets matiza que no todo robot de IA tendrá forma humana. "El software de IA que se está desarrollando no se limitará a formatos humanoides, sino que correrá también en plataformas robóticas convencionales, porque no toda tarea requiere una máquina con forma humana". Y añade lo que la dimensión laboral que las empresas tienen pendiente: este cambio exigirá invertir en la recualificación de las plantillas, "trasladar a sus empleados de la ejecución manual hacia la supervisión de robots, el mantenimiento y la integración de sistemas".
En esto, la IFR coincide. La cooperación con los empleados en la implementación de robots es clave para garantizar la aceptación en las compañías, tanto el entorno industrial como en el de servicios.
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