

























Mientras la posible reapertura del estrecho de Ormuz alivia la tensión tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán, los expertos advierten de que las consecuencias para el mercado energético pueden durar años. Natalia Luna, analista senior de Investigación temática de Columbia Threadneedle, explica que los daños en infraestructuras, la necesidad de aumentar las reservas de petróleo y gas y la creciente demanda eléctrica impulsada por la inteligencia artificial están redefiniendo el mapa energético mundial. En este contexto, renovables, energía nuclear y redes eléctricas más robustas se perfilan como elementos clave para garantizar el suministro y atraer inversiones tecnológicas.
En una entrevista con Business Insider España esta experta habla de centros de datos, del papel cada vez más relevante de las energías renovables, el renovado interés por la energía nuclear, especialmente los reactores modulares pequeños (SMR), y la competencia entre países por atraer inversiones tecnológicas ofreciendo energía abundante, estable y limpia. Y advierte de que uno de los principales desafíos no es generar más electricidad, sino modernizar unas redes eléctricas que, especialmente en Europa, no han evolucionado al mismo ritmo que las renovables y que podrían convertirse en el gran cuello de botella de la transición energética y del desarrollo de la IA. ¿En qué punto queda España como hub tecnológico en medio de este mapa? ¿Qué oportunidades surgen en la cadena de valor?
Los mercados petroleros han reaccionado con entusiasmo ante un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán que debería reabrir el estrecho de Ormuz y restablecer los flujos de petróleo y gas; sin embargo, los analistas advierten que ese regreso a la normalidad podría tardar meses. Así lo advierte Luna también. Porque no se trata solo de que falte energía durante un tiempo, sino de que la capacidad de producción global puede quedar dañada durante bastante tiempo por el daño que puedan sufrir las infraestructuras críticas.
"El estrecho de Ormuz es una pieza clave para el sistema energético global porque por ahí pasa el 25% de la exportación de petróleo y eso afecta al consumo", explica. "Y va a llevar un tiempo volver a una producción como la que había antes", continúa, debido a que las infraestructuras están dañadas, lo que desencadena precios más altos de forma más persistente en el tiempo.
Toca reflexionar. "Lo que antes era improbable ahora se percibe como posible". Y no olvidemos que lo que es posible empieza a incorporarse al precio. Es lo que los analistas llaman "prima de riesgo geopolítico, un sobrecoste permanente asociado a la incertidumbre".
Otra de las situaciones que dispara el precio del petróleo a largo plazo es, según Luna, la necesidad que tendrán los países importadores de petróleo y gas, sobre todo Europa y Asia, de tener más reservas para evitar estar sujetos a situaciones así en un futuro. "Esto también elevará la demanda". ¿Y frente a esta situación que va a suceder? Luna desvela una clave: reducir vulnerabilidades, con las renovables a la cabeza, y la vuelta a la nuclear, pero con matices.
Las energías renovables se consolidan como una pieza clave. No dependen de rutas internacionales ni de conflictos externos. A esto se suma la electrificación de la economía y mejora de la eficiencia energética: consumir menos y depender menos.
Pero hay una tecnología que vuelve con fuerza al centro del debate: la nuclear. Durante años cuestionada, ahora reaparece como la nuclear, solución capaz de aportar grandes cantidades de energía de forma constante, sin emisiones directas de carbono y con una estabilidad que otras fuentes no garantizan.
Es evidente que el fin de la crisis en Ormuz no acaba con el problema: las infraestructuras están dañadas. Pero además la IA exige cada vez más energía. Por ahora la mayor concentración del crecimiento de demanda de energía está sucediendo en Estados Unidos, porque están ahí las grandes tecnológicas y casi el 70% de todos los centros de datos. Pero precisamente en EEUU no se da la espalda a ninguna energía. "No eligen una fuente de energía frente a otra sino que van a por todas", dice Luna. Y es que los centros de datos necesitan estar funcionando 24/7, entonces se necesita renovables pero también una energía que sea más estable. Y también la nuclear.
"Donde se está viendo mucha inversión es en los small modular reactor (SMR). Reactores nucleares más pequeños. Generalmente la energía nuclear la que vemos son las grandes plantas nucleares. Esas llevan mucho tiempo y son muy costosas. La inversión que vemos en los últimos dos, tres años, y creciendo, es donde se crean reactores nucleares que sean más pequeños, un tercio del tamaño. Por ejemplo, una planta nuclear grande genera un gigavatio, mil millones de vatios, un small modular reactor pueden ser de 100, 300 o 500".
¿Qué ventaja tiene que sean más pequeños? Pues que son más rápidos de hacer, más modulares y energía limpia y ahí es donde las grandes tecnológicas están invirtiendo mucho en todos estos reactores que los puedan poner en sus centros de datos y les pueda "dar energía directamente que no es intermitente y encima es limpia".
Respecto a España, Luna mira a Europa, donde "Francia genera el 70% de su energía nuclear y Reino Unido un tercio". Son los países donde hay inversión en proyectos de energía nuclear. Esa tendencia no la detecta Luna en otros países europeos que lo que sí están haciendo es " estudiar un cambio de sus políticas de cierre de plantas nucleares para ver como se puede extender su vida útil".
Y en este contexto Luna da las claves a la pregunta de si España se puede quedar detrás como hub tecnológico: "Las grandes tecnológicas están buscando cualquier fuente de energía estable, abundante y limpia para hub tecnológico. Entonces van a ir a sitios donde se ofrezca más".
Y aunque Europa está a años luz del número de centros de datos que tiene EEUU, Luna sí aprecia que una atracción por parte de esas tecnológicas por los países nórdicos, porque "tienen una red bastante estable y luego es muy importante las temperaturas. Son países nórdicos: red estable y temperaturas frías benefician mucho a los centros de datos, porque operar un centro de datos necesita muchísima refrigeración".
Y es que "el 40% del consumo de energía es refrigeración de un centro de datos viene de las necesidades de refrigeración. Entonces países que tengan temperaturas más frías reduce el consumo mucho", explica Luna. De ahí que los centros de datos proliferen en los países nórdicos. En este sentido España tiene "mucha oferta de energía renovables que es barata y abundante, entonces en eso lo posiciona bien. Y si tuviera nuclear, pues sería una más para ellos".
Sin embargo, hay un obstáculo que amenaza con frenar esta carrera: la red eléctrica. El sistema actual fue diseñado hace décadas para un modelo energético muy diferente, basado en combustibles fósiles y flujos más predecibles. Hoy, con energías renovables intermitentes y picos de demanda crecientes, la red eléctrica se queda corta con renovables intermitentes. El problema no es tanto la falta de energía como la incapacidad de llevarla donde se necesita. Hay proyectos de generación listos para funcionar que deben esperar años para conectarse a la red. En concreto si la media en norteamérica es de cinco años, en el viejo continente va de 3 a 10 años.
Además, muchas infraestructuras envejecidas e ineficientes, mayor riesgo de inestabilidad y apagones. Se estima que una parte significativa de la capacidad no se aprovecha adecuadamente por falta de modernización. La consecuencia es un sistema más frágil, con mayor riesgo de inestabilidad y apagones si no se invierte de forma decidida.
"En En Europa se ha invertido mucho en invertir en generar energía renovable, pero no ha ido sincronizada en invertir en la red. De hecho, Bloomberg pone a España como uno de los países que menos ha invertido. Realmente la inversión tendría que ser 1,1, pues en España es 0,2, o sea, se ha invertido mucho en las renovables, pero.... Por eso pasan cosas como el apagón porque no tenemos un sistema eléctrico preparado para satisfacer todo", asegura Luna.
El auge de los centros de datos está sacando a la luz estos problemas estructurales. En algunas regiones, su llegada ha generado preocupación: centros de datos: aumento consumo eléctrico, presión recursos hídricos o impacto en el empleo local. Sin embargo, Luna llama a la reflexión: estos centros son el origen del problema, ¿o el detonante que lo hace visible?. La red ya necesitaba inversión; la inteligencia artificial simplemente ha acelerado el proceso.
Conscientes de la sensibilidad social, las grandes tecnológicas están cambiando su enfoque. Negocian directamente con comunidades y autoridades, asumen costes de infraestructuras y buscan minimizar su impacto. En algunos casos, incluso se comprometen a financiar mejoras en la red eléctrica para evitar que el coste recaiga sobre los ciudadanos.
Es una manera de empezar a equilibrar la balanza de los que se oponen a su construcción, atemorizados muchas veces por una subida de la factura eléctrica. Y este revuelo está empezando a retrasar los proyectos pero al mismo tiempo lleva a que se están poniendo soluciones e innovación para mitigar preocupaciones: baterías, reactores nucleares más pequeños, en optimizar la red, en turbinas de gas para ponerlas cerca, en energía, eficiencia energética para limitar esos preocupaciones sobre el pago, se está invirtiendo más en tecnología de agua de refrigeración que se necesiten menos agua, muchísima innovación ahí".
Porque ya no solamente es un chatbot como ChatGPT al que se le hace una pregunta y da una respuesta, sino que ahora la inversión y demanda se dirige hacia los agentes. Y como hacen varias tareas simultaneamente, el consumo es mucho mayor.
Y para los que piensen que se debería regular el uso, esta experta asegura que por ahora, la regulación no apunta a limitar el consumo energético de la IA. La prioridad es permitir el desarrollo tecnológico, pero asegurando que quien lo impulse asuma sus costes. Aun así, empiezan a surgir señales de alerta. En esa línea algunos territorios han impuesto pausas o límites al desarrollo de nuevos centros de datos, preocupados por su impacto en el sistema energético. El debate está abierto: cómo equilibrar innovación, sostenibilidad y aceptación social.
En este contexto, España aparece como un país con potencial. Su gran ventaja es la abundancia de energías renovables, que permite ofrecer electricidad limpia y competitiva. Pero no es suficiente. La clave está en la infraestructura. Sin una red eléctrica robusta, moderna y accesible, esa ventaja pierde fuerza. También influyen otros factores, como la disponibilidad de agua o la rapidez administrativa para desarrollar proyectos. En un mercado tan competitivo, estos detalles pueden marcar la diferencia. Las regiones mejor conectadas y con menos limitaciones de recursos serán las que tengan más opciones de atraer inversiones.
En cinco años lo que desde luego ya vemos es mayor papel de las energías renovables en cinco años. Ahora todavía creo que es el 80-20 a nivel global. El 80% viene de combustibles y el 20 de renovables y puede ser un 70-30 pèro importante diferenciar porque eso es a nivel global pero hay diferencias regionales. No hay un mapa energético para todos, depende de la región y de los recursos y costes de las tecnologías y política s de cada país.
En España ya tenemos el 70-80% de renovables y seguirá aumentando. En Europa estamos en 70-30 y aumentarán las renovables porque es la mayor política que se hace en Europa para fomentarlo peoruqe es seguridad e independencia energética. A nivel global el peso de las renovables sobre todo en Europa y luego depende de cada país. España ya casi lo es y será más y Alemania también. En EEUU también. LAs renovables son más competitivas sobre todo si aumenta el precio del combustible y mayor nuclear. En los próximos cinco años no pero en 1'0 años mayor rol de la energía nuclear. En EEUU por reactores más pequeños y en Europa seguirán continuando Francia e Inglaterra e igual algunos de otros países que extienden sus plantas nucleares.
Y luego mayor rol de la electrificación de la economía. Porque al final si el combustible es más alto esto incentiva a electrificar la economía desde que haya más coches eléctricos y eso se empieza a ver y electrificar nuestros procesos industriales... mayor rol de la electrifidación.
Este nuevo escenario abre la puerta a múltiples oportunidades económicas: modernizar red eléctrica, eficiencia energética. Desde las empresas encargadas de modernizar la red eléctrica hasta las que desarrollan tecnologías de eficiencia energética. También se beneficiarán los sectores ligados a la construcción de centros de datos: ingeniería, materiales como el acero, el aluminio, infraestructura. Y, por supuesto, toda la cadena de valor de la inteligencia artificial, desde los semiconductores hasta el software. En definitiva, el foco ya no está solo en producir energía, sino en construir el sistema que permita usarla de forma eficiente, segura y sostenible.
Concluye Luna que el momento en el que vivimios ahora es donde se ve "más capital, en esta fase de construcción de infraestructura de centros de datos por alta demanda IA. Luego ya vendrá otras fases con ganadores y perdedores pero a día de hoy las compañías posicionadas en hacer toda la infraestructura se están beneficiando de la alta demanda de inversión que vivimos".
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。