





















El tradicional código PIN de cuatro números, utilizado durante décadas para autorizar pagos con tarjeta, tiene los días contados, también en España. Según la información publicada, el sector bancario se prepara para una transición hacia sistemas de reconocimiento biométrico, mucho más seguros y difíciles de falsificar.
En España el pago en efectivo sigue perdiendo terreno frente a la comodidad de la tarjeta y el móvil. En este contexto, la forma en la que entendemos la seguridad bancaria está a punto de dar un giro radical. Mientras los consumidores españoles se adaptan a un uso cada vez más digital de sus finanzas, las entidades financieras buscan frenar una de las principales preocupaciones: el fraude por duplicado y el robo de claves en cajeros y comercios. Así, el tradicional código PIN de cuatro números, utilizado durante décadas como la barrera principal de seguridad, tiene los días contados. El sector bancario nacional se prepara para una transición hacia sistemas de reconocimiento biométrico, mucho más seguros y difíciles de falsificar.
En lugar de teclear un código en el datáfono, el usuario autorizará la transacción mediante su huella dactilar o reconocimiento facial.
Se estima que esta tecnología empezará a generalizarse en algunos países hacia finales de 2026. Algunos bancos que ya han comenzado las pruebas se sitúan en Italia como:
En España, la transición ya ha comenzado de forma silenciosa. Sin embargo, el gran salto al "plástico biométrico" está previsto para el periodo 2026-2027. Según las últimas previsiones del sector, se espera que los bancos españoles comiencen a emitir de forma generalizada estas tarjetas con sensor integrado. Gigantes como Mastercard y Visa ya han realizado pruebas piloto en nuestro país, confirmando que los consumidores españoles son de los más predispuestos de Europa a adoptar este sistema: un 74% afirma sentirse cómodo con el pago por huella dactilar.
Mastercard lanzó hace unos años su programa global de pagos biométricos. Según sus propios estudios de mercado (como el Mastercard Biometric Survey), el 74% de los consumidores a nivel mundial (una cifra que se replica con fuerza en mercados digitales como el español) tiene una actitud positiva hacia la tecnología biométrica para sustituir contraseñas y códigos PIN.
Por su parte, Visa ha liderado múltiples programas piloto en Europa (destacando pruebas en Francia, Italia y Reino Unido) para certificar tarjetas con sensores de huella dactilar. Según Visa, este sistema no solo reduce el fraude, sino que elimina la fricción en el punto de venta, ya que permite realizar pagos por encima del límite de los 50 euros (típico en España) sin tener que tocar el teclado del datáfono.
El objetivo principal es combatir el fraude. Aunque el PIN fue un gran avance en su momento, hoy en día es vulnerable al skimming (duplicado de tarjetas) y al robo de códigos. La biometría, ya estándar en los smartphones para desbloquear el dispositivo o pagar con Apple/Google Pay, se trasladará ahora directamente al plástico físico de la tarjeta.
Uno de los puntos clave en España es la regulación de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). A diferencia de otros sistemas, estas tarjetas están diseñadas para que la huella dactilar se guarde únicamente en el chip de la tarjeta y nunca llegue a los servidores del banco ni al comercio. Esto garantiza que, aunque hackearan el banco, nadie podría robar tu huella dactilar.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。