























El tamaño del premio para Nvidia si finalmente se comercializan sus chips en China no es un asunto menor. Antes de que se endurecieran las restricciones de exportación, la compañía controlaba el 95% del mercado chino de chips avanzados. Así, China llegó a representar el 13% de sus ingresos totales.
Actualmente, Nvidia ha subido más de un 20% en siete días, lo que ha añadido más de 900.000 millones de dólares a su capitalización bursátil y la impulsó hacia los 6 billones de dólares, un valor que ninguna empresa ha alcanzado jamás.
Aplicando ese porcentaje a los ingresos de Nvidia del último año fiscal, de 215.900 millones de dólares, China podría representar cerca de 28.000 millones de dólares en ingresos anuales. Jensen Huang declaró en la conferencia de resultados de agosto de 2025 que "China puede ofrecer a Nvidia una oportunidad de 50.000 millones de dólares este año, si pudiéramos abordarla con productos competitivos", declaró. Lo definió como "el segundo mercado de computación más grande del mundo".
El coste de no estar ya se ha materializado en las cuentas. El 9 de abril de 2025, el Gobierno de EEUU comunicó a Nvidia que necesitaría licencia para exportar el chip H200 a China, con carácter indefinido. Acto después, la compañía vivió descenso de 4.500 millones de dólares ese trimestre y una pérdida adicional estimada de 8.000 millones en ingresos futuros. La acción cayó más del 6% en el mercado afterhours.
Pero la ausencia de la compañía norteamericana no ha dejado vacío el mercado asiático. Huawei Ascend vió su oportunidad y envió 812.000 unidades al mercado doméstico chino en 2025, acaparando cerca del 50% de los envíos domésticos. Al menos nueve empresas chinas de chips han superado los 10.000 unidades en pedidos, y Pekín ha comprometido además más de 50.000 millones de dólares en programas de autosuficiencia en semiconductores hasta 2030.
El resultado es el cambio de percepción que resumía Ma Jihua, veterano analista de la industria, en declaraciones al Global Times: los chips de Nvidia siguen teniendo demanda en China, pero su papel ha pasado de ser "esencial" a meramente "opcional".
Huang ha advertido que la cuota de Nvidia en el mercado chino de aceleradores de IA ha caído efectivamente a cero. El H200 aprobado para la venta no es su chip más avanzado, ya que queda por detrás de los Blackwell y Blackwell Ultra. De hecho, Huang ya ha anunciado que a principios de 2027 intentará conseguir la aprobación para exportar Blackwell a China, cuando el mercado americano tenga acceso a la siguiente generación.
No obstante, la estructura del acuerdo añade otra capa de tensión. Trump ha exigido que EEUU reciba el 25% de los ingresos de cada venta, en una fórmula que obliga a los chips a pasar físicamente por territorio americano antes de llegar a China. Pekín ha expresado su malestar ante la posibilidad de manipulaciones o vulnerabilidades ocultas en el proceso, según Reuters.
Este sucede después de que Huang no apareciese en la lista de delegados que acompañarían a Trump a Pekín. Después, Trump le llamó personalmente y voló a Alaska para subir al Air Force One. Que el CEO de la empresa más valiosa del mundo necesite ese gesto para intentar vender chips en un mercado donde antes era dominante absoluto dice más sobre el estado de la industria que cualquier dato financiero.
Pero el viaje no es el fin de la agenda, ya que la próxima cita es el 20 de mayo. Nvidia publica resultados trimestrales y el mercado escuchará a Huang con una sola pregunta en mente: ¿ha habido alguna entrega? Si la respuesta sigue siendo no, el viaje a Pekín habrá sido solo una foto.
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