



















Jensen Huang, el director ejecutivo de Nvidia, comenzó la semana pasada como un posible perdedor cuando su nombre no apareció en la lista de ejecutivos que la Casa Blanca invitó a acompañar al presidente en Pekín. Pero su incorporación a última hora a esta comitiva que incluía a otros CEO como Tim Cook de Apple o Elon Musk de SpaceX, hizo presagiar que Nvidia tendría su propio momento protagonista en este viaje oficial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a China.
Y así ha sido. El propio Trump aseguró que los chips H200 de Nvidia surgieron durante la reunión y que China no había aprobado su compra porque desea desarrollar los suyos propios. "Pero sí surgió el tema y creo que podría pasar algo al respecto”, añadió el presidente estadounidense sin dar más detalles". La presencia de Huang en Pekín y su inclusión en la delegación mantuvieron a su empresa en el punto de mira de China, mientras busca obtener mayor acceso a sus mercados.
Estados Unidos ha dado el primer paso y ha autorizado a diez empresas chinas a comprar el chip de IA H200 de Nvidia.Algunas de las empresas nombradas por el Departamento de Comercio de EEUU son Alibaba, Tencent, ByteDance y JD.com. Los distribuidores Lenovo y Foxconn también han recibido el permiso, y cada comprador podrá adquirir hasta 75.000 unidades. Pero, por el momento, China sigue en sus trece de ser 'autosuficiente en semiconductores'.
Las restricciones impuestas por Estados Unidos a la venta de tecnología estadounidense sensible a China han sido durante mucho tiempo un punto de fricción entre las dos mayores economías del mundo. En diciembre, Trump accedió a permitir que Nvidia enviara sus chips de IA H200 a clientes chinos, lo que supuso una flexibilización significativa de las medidas destinadas a frenar el crecimiento de la IA en China, pero hasta ahora esta medida no se ha traducido en nuevos negocios para la empresa ni para otros fabricantes de chips estadounidenses.
Jensen Huang decidió aprovechar su visita a China para hacer algo de turismo gastronómico y ante las preguntas de los periodistas de cómo iban sus reuniones, aseguró que "fueron excelentes".
La incorporación de última hora del cofundador de Nvidia, Jensen Huang, a la delegación de Trump ha generado esperanzas de que se logren avances en la venta de sus chips avanzados. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, declaró el viernes que la aprobación de las compras de chips Nvidia H200 la determinará China.
Si bien el gobierno central de China se ha quejado durante años de los controles estadounidenses a las exportaciones de tecnología avanzada, Pekín también quiere lograr la autosuficiencia en semiconductores e impulsar a empresas líderes nacionales como Huawei. El año pasado, China rechazó las importaciones de chips de IA de Nvidia menos avanzados, llamados H2O.
El camino hacia las ventas de H200 ha sido largo y complejo, una posibilidad que surgió tras el bloqueo chino a las importaciones de H200. Nvidia obtuvo el apoyo de Trump para las exportaciones de H200 en diciembre y algunas licencias iniciales en EEUU a principios de 2026. En marzo, Huang declaró que Nvidia había recibido la autorización de Washington para realizar envíos a "muchos clientes" en China y que, en consecuencia, estaba aumentando la producción de H200. Esto también se produjo tras recibir órdenes de compra oficiales de empresas del país asiático, lo que indicaba que Pekín había aprobado las ventas.
Sin embargo, según una persona familiarizada con el asunto, esas empresas chinas informaron posteriormente a Nvidia de que no podían cumplir con las compras.
Un área que la administración Trump ya había señalado como motivo de creciente preocupación se centra en las acusaciones de Silicon Valley de que los desarrolladores chinos se están aprovechando indebidamente de los resultados de modelos de IA estadounidenses de vanguardia para producir chatbots de la competencia a un costo mucho menor. El mes pasado, la Casa Blanca presentó medidas destinadas a impedir que los laboratorios de IA en China extraigan indebidamente resultados de sistemas desarrollados por empresas estadounidenses líderes, una práctica conocida como "destilación adversaria".
El esfuerzo más amplio para reprimir la destilación no autorizada busca abordar una creciente preocupación entre las empresas estadounidenses, incluidas OpenAI, Anthropic y Google de Alphabet, de que los resultados de sus modelos estén siendo utilizados indebidamente por rivales chinos como DeepSeek, Moonshot y MiniMax para desarrollar productos mucho más baratos y con menos medidas de seguridad.
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