






















Se va pero se queda. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, confirmó que abandonará la presidencia del banco central el próximo 15 de mayo, aunque continuará como miembro de la Junta de Gobernadores durante un periodo aún por determinar, en un movimiento que busca garantizar una transición ordenada en la cúpula de la institución.
En su última rueda de prensa como presidente, dejó claro que su salida no implica una desvinculación inmediata: permanecerá en el organismo mientras se completa el proceso institucional con la llegada de Kevin Warsh y, especialmente, hasta que quede definitivamente cerrada la investigación que le afecta. "No abandonaré la Junta hasta que este asunto esté resuelto con transparencia y de forma definitiva", afirmó.
El relevo apunta a Kevin Warsh, quien ha avanzado en su proceso de confirmación en el Senado y que, una vez ratificado y tras tomar posesión, asumirá la presidencia de la Reserva Federal y del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).
"Una vez finalice mi mandato como presidente el 15 de mayo, continuaré ejerciendo como gobernador durante un periodo aún por determinar. Tengo previsto mantener un perfil bajo como gobernador. Solo hay un presidente de la Junta de la Reserva Federal en cada momento. Cuando Kevin Warsh sea confirmado y tome posesión, será ese presidente", indicó Powell ante los medios.
Más allá del cambio de liderazgo, el dirigente defendió la continuidad institucional y el funcionamiento colegiado del organismo, cuyas decisiones responden al consenso entre la Junta de Gobernadores y el FOMC, según recordó. También puso en valor la solidez de la Reserva Federal, destacando su capacidad técnica y la dedicación de su equipo.
En relación con la investigación penal recientemente cerrada por la Fiscalía del Distrito de Columbia, señaló que, aunque el caso ha sido archivado, las autoridades podrían reabrirlo si aparecen nuevos elementos. No obstante, indicó que el Departamento de Justicia le ha trasladado que no dará ese paso salvo.
Powell calificó las críticas, a menudo personales, de Trump como "sin precedentes en nuestros 113 años de historia" y aseguró que le preocupa el impacto en la institución.
"Me preocupa que estos ataques estén debilitando a la institución y poniendo en riesgo lo que realmente importa al público: la capacidad de implementar políticas monetarias sin tener en cuenta factores políticos", advirtió Powell en una nueva muestra de resistencia ante la Casa Blanca, la última desde el altavoz de la presidencia de la Fed.
"Es fundamental para nuestra economía, para las personas a las que servimos, que puedan confiar, a largo plazo, en un banco central que opere de esa manera, libre de influencias políticas", añadió.
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