
























Es habitual en España que la mayoría de los autónomos hayan cotizado durante décadas por la base mínima. Hasta la reforma del sistema en 2023, esta elección era casi automática: permitía reducir la cuota mensual y ganar liquidez a corto plazo en actividades con ingresos irregulares. Sin embargo, ese alivio inmediato tiene consecuencias directas al llegar la jubilación, penalizando las pensiones. Y la brecha con los asalariados no deja de crecer.
Según la Seguridad Social, el 86,6% de los autónomos cotizaba en 2023 por la base mínima, y casi el 40% mantiene esa base durante la mayor parte de su vida laboral. El resultado es contundente: la pensión media de los autónomos en 2024 fue casi un 40% inferior a la de los trabajadores por cuenta ajena.
Una diferencia estructural con la que quiere acabar el nuevo sistema de cotizaciones reales que Seguridad Social desplegará hasta 2032.
La implantación del nuevo modelo de cotización por ingresos reales no permite escoger la base reguladora, sino que ajusta la cuota a lo que realmente gana el autónomo. Pero la reforma no cambia el pasado, y quienes han cotizado décadas por lo mínimo difícilmente podrán modificar una pensión ya determinada.
Aunque la cuantía final de la pensión de jubilación depende de múltiples factores (años cotizados, cambios normativos, lagunas, edad efectiva de jubilación o coeficientes reductores), la realidad es clara quienes han cotizado por la base mínima cobran una pensión muy próxima a los mínimos contributivos, y en muchos casos necesita un complemento a mínimos para alcanzar el umbral legal.
Esto se debe a que hasta 2023, cualquier autónomo podía elegir cotizar por la base mínima (y el 97% elevaba la base solo a partir de los 55 años, cuando ya era tarde para influir de forma significativa en la pensión final). Con la entrada en vigor del Real Decreto-ley 13/2022, esa libertad se redujo: solo pueden cotizar por la mínima quienes ingresan menos de 670 euros al mes. El resto debe cotizar según rendimientos netos.
Aun así, la huella de décadas de mínima cotización permanece.
En 2023, un autónomo con ingresos inferiores a 14.001 euros anuales cotizaba por una base mínima de 751,63 euros, con una cuota de 230 euros. En 2024, la base mínima bajó a 735,29 euros, con una cuota de 225 euros.
La pensión se calcula igual que la de los asalariados, pero con algunas diferencias importantes.
La base reguladora se obtiene dividiendo entre 350 la suma de las bases de cotización de los últimos 300 meses (25 años). Sin embargo, los periodos sin cotizar no se rellenan con la base mínima, como en el Régimen General.
Las bases de los dos últimos años no se actualizan por inflación, pero las anteriores sí y las"exoneraciones de cuotas", si las hubo, se sustituyen por la base vigente ajustada al IPC.
En otras palabras: si se cotizó poco, se cobra poco.
Si bien no se puede dar una cifra exacta (ya que cada caso depende de los años totales cotizados, la edad efectiva de jubilación y las bases de los últimos 25 años), podemos realizar una aproximación basada en el sistema actual.
Un autónomo jubilado en España que ha cotizado lo mínimo exigido (15 años) en 2026 tiene derecho, de forma general, al 50% de su base reguladora. Tomando como referencia la base mínima de cotización del tramo 1 en 2026 (aproximadamente 653,59 euros para ingresos bajos), la pensión resultante sería de unos 326,80 euros mensuales. No obstante, en la práctica, la mayoría de estos pensionistas acceden al complemento a mínimos para alcanzar las cuantías legales establecidas.
En 2026, las pensiones mínimas han experimentado una revalorización significativa (hasta un 11,4% en ciertos supuestos con cargas familiares) para converger con el umbral de pobreza. Las prestaciones mínimas de jubilación para autónomos mayores de 65 años quedan fijadas en:
Para acceder a la pensión contributiva, es imprescindible cumplir con una serie de requisitos:
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