
























Thales Alenia Space, empresa conjunta entre Thales (67%) y Leonardo (33%), ha firmado un contrato de 26,1 millones de euros con la Agencia Espacial Europea (ESA) para el desarrollo de los telescopios de la misión LISA (Laser Interferometer Space Antenna). Esta misión, compuesta por tres satélites, que se prevé que se lancen en 2035 a bordo de un cohete Ariane 6, será el primer observatorio espacial europeo capaz de detectar y estudiar ondas gravitatorias generadas por fenómenos cósmicos extremos.
Así, la compañía francesa ha sido escogida por la ESA para liderar la fase 1 del desarrollo de los seis telescopios, un proceso que se realizará en tres etapas. Como contratista principal, la empresa se encargará del diseño, desarrollo, ensamblaje y pruebas de los telescopios.
Precisamente, será Thales SESO el responsable del aprovisionamiento, la fabricación y pulido de los componentes ópticos y de la estructura y, junto con Thales Alenia Space, se encargarán conjuntamente del ensamblaje de los telescopios, el alineamiento de las ópticas y de llevar a cabo las pruebas ambientales y de prestaciones.
Este acuerdo se suma a otros dos contratos previos relacionados con la misma misión. En junio de 2025, Thales Alenia Space firmó un contrato con el contratista principal OHB System AG para suministrar elementos clave como la aviónica de la nave espacial, el software de control, el sistema de telecomunicaciones y el sistema de control de actitud y compensación de arrastre (DFACS, Drag-Free and Attitude Control System). En enero de 2026, la compañía también fue seleccionada para proporcionar el subsistema de propulsión.
“LISA representa una iniciativa pionera en astrofísica y exploración espacial que no se había intentado previamente. Me complace ampliar nuestra colaboración con Thales Alenia Space para incluir la primera fase del desarrollo de los telescopios, que mitigará significativamente el riesgo de este desafío tecnológico”, asegura Filippo Marliani, jefe de proyecto LISA en la ESA.
Este observatorio espacial detectará las distorsiones más diminutas en el espacio-tiempo causadas por ondas gravitatorias generadas por la aceleración de objetos masivos, tal como predijo la teoría de la relatividad general de Albert Einstein en 1916, con una sensibilidad y en un rango de frecuencias muy bajo (entre 0,1 mHz y 100 mHz), inaccesible para las instalaciones terrestres existentes como LIGO en Estados Unidos y VIRGO en Europa, debido a su tamaño limitado y a las interferencias sísmicas.
La misión LISA proporcionará una nueva oportunidad para entender el universo primitivo que existía antes de la formación de estrellas y galaxias, así como fenómenos celestes como la interacción de estrellas compactas o la fusión de agujeros negros supermasivos en los centros de las galaxias.
LISA consiste en una constelación de tres satélites, cada uno separado por 2,5 millones de kilómetros, formando un triángulo equilátero y cada uno transportando dos masas de prueba. Estos tres satélites estarán conectados por seis haces de láser, formando así un enorme interferómetro óptico. Estos haces de láser entre satélites medirán el desplazamiento de estas masas con una precisión del orden de un picómetro (más pequeño que un átomo).
Los satélites de la misión LISA se benefician de la experiencia adquirida durante el programa LISA Pathfinder, lanzado en 2015, que demostró con éxito la capacidad de mantener las masas de prueba en estado de “caída libre” con una precisión excepcional. El mismo sistema de propulsión precisa, utilizado también en las misiones Gaia y Euclid de la ESA, garantizará que cada satélite mantenga los haces del interferómetro láser apuntando hacia los otros satélites con la máxima precisión.
LISA empleará técnicas avanzadas de medición por interferometría láser para estudiar fenómenos astrofísicos que involucran sistemas masivos y distantes, brindando así oportunidades sin precedentes para explorar y comprender nuestro universo.
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