


























La salida a bolsa de SpaceX confirma algo que ya era un secreto a voces entre los inversores: el verdadero negocio que sale hoy a bolsa es una operadora de telecomunicaciones vía satélite de rápido crecimiento, como avanzó Business Insider España en marzo, aunque el protagonismo mediático y las expectativas las aporten los cohetes reutilizables, la inteligencia artificial y el futuro en el espacio.
Starlink, la filial de conectividad de SpaceX, ha disparado su peso en las cuentas de la compañía pese a la fusión con xAi en enero. La red de satélites del grupo de Elon Musk generó 11.387 millones de dólares de ingresos, un 49,8% más que el año anterior, y ya representa el 61% del negocio total de SpaceX, frente a cerca del 52% en 2024, según los datos del folleto a los que ha tenido acceso este diario.
Mientras Starlink produjo un EBITDA ajustado de 7.168 millones de dólares y un margen del 62,9%, el resto del imperio de Musk continúa quemando capital a gran velocidad. El negocio Espacial (Falcon, Dragon y Starship) perdió 657 millones operativos en 2025, mientras que la división de IA formada por xAI, Grok y X registró pérdidas operativas de 6.355 millones y consumió 12.727 millones de caja en solo 12 meses, causa que explica las urgencias de la operación de fusión con SpaceX y el motor de la salida a bolsa del 12 de junio.
Starlink ha desplegado ya más de 10.000 satélites, el 75% de todos los que están orbitando ahora mismo alrededor del planeta para algún uso. La filial cuenta con 10,3 millones de suscriptores directos repartidos por 164 países, casi 1 millón más que al cierre de 2025, en su servicio de acceso a internet, que requiere de tener una antena Starlink para navegar a altas velocidades en la red en cualquier sitio, ya sea una ciudad, una montaña o el desierto más lejano.
También para dar servicios a clientes corporativos como las aerolíneas que ofrecen Wifi en sus aviones o, incluso, para versiones más secretas aún como el programa Starshield que da conexión de alta seguridad a varios gobiernos en el mundo, según consta en su presentación.
Sin embargo, como contó Business Insider España, la sensación del negocio dentro SpaceX es la división Starlink Mobile, que da cobertura de último recurso a cerca de "2.000 millones de usuarios" en el mundo... y casi nadie sabe que existen. Con múltiples acuerdos con operadores de todo el mundo, el negocio más amplio de Starlink está asaltando la telefonía móvil planetaria.
En su folleto, SpaceX cifra el mercado potencial total (TAM) de Starlink Mobile en 740.000 millones de dólares y el de Starlink internet en otros 870.000 millones. En conjunto, el universo al que aspira el área Connectivity de SpaceX alcanzaría los 1,6 billones de dólares en ingresos potenciales, según el documento.
Más allá de eso, la compañía identifica a una serie de compañías competidoras y la española Telefónica aparece como una de ellas en los dos mercados donde es líder: España y Brasil. Junto a la empresa que dirige Marc Murtra se sitúan en el mismo nivel para Starlink que otras del renombre de AT&T, Verizon o T-Mobile, entre otras.
No aparece en esa lista Orange, asociada con SpaceX en el despliegue de los servicios satelitales de telefonía en Francia y España (Másmóvil, Orange, Peppephone, Yoigo, etc), cuyos servicios en la red MasOrange estarán disponibles en este 2026.
La documentación de SpaceX presenta la operación de salida a bolsa como la oportunidad de formar parte de la carrera espacial, pero deja en un segundo plano que Starlink es la máquina financiera que sostiene todos los proyectos de Musk como su ofensiva en inteligencia artificial, las ambiciones marcianas o la construcción de la nueva generación de cohetes de la compañía.
En el S-1, SpaceX asegura que está construyendo "la infraestructura integrada de hardware y software del futuro en espacio, conectividad e IA", es decir, que va más allá de una empresa aeroespacial tradicional. De hecho, el grupo intenta presentarse como una combinación de operador global de telecomunicaciones, hiperscalador de IA, constructor industrial, supercomputación y proveedor de infraestructura orbital.
Elon Musk, que suele colocar en su perfil de X su dedicación principal, no pone que sea el CEO de SpaceX o de Tesla, sino que da una pista de por dónde van los tiros de sus futuros movimientos. El visionario de los pagos digitales con Paypal o de los coches eléctricos, ahora tiene otra historia empresarial entre ceja y ceja: Terafab, la alianza de chips, robótica y supercomputación que une a Tesla, SpaceX, xAi e Intel.
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