


























La salida a bolsa de SpaceX se ha saldado con un rotundo éxito. Y ha batido varios récords. La mayor OPI de la historia sube un 37% acumulado desde el precio de la colocación. Después de 5 sesiones completas cotizando en el Nasdaq, las acciones de la compañía de Elon Musk han pasado de 135 a 185 dólares.
Su valor en bolsa se ha disparado de 1,78 a casi 2,5 billones de dólares, generando en pocos días más de 700.000 millones de valor bursátil adicional, cuatro veces el tamaño total Inditex o Banco Santander. Las acciones de SpaceX han generado en la última semana el primer billonario de la historia de la humanidad (Elon Musk) y más de 4.000 nuevos millonarios entre los empleados de la empresa.
No estarán tan satisfechos quienes compraron tras la salida a bolsa, es decir, a mercado llevados por el 'miedo-a-perderse-algo o FOMO. El comprador promedio de SpaceX tras la salida a bolsa está plano o cerca de los números rojos después de dos jornadas consecutivas de caídas, según destaca Wall Street Jorunal. El precio medio ponderado por volumen (VWAP) de las últimas cinco sesiones se sitúa en 181,71 dólares, cerca de su última cotización en los 185 dólares.
El contraste con la euforia inicial es notable. Las acciones se dispararon desde el precio de colocación de 135 dólares hasta un máximo intradía superior a 225 dólares el martes (+66% acumulado), impulsadas por una demanda institucional y minorista sin precedentes, aunque desde ese pico, el valor ha corregido un 20% y cotiza al mismo nivel que el lunes, su segunda sesión en el Nasdaq.
La corrección, con todo, no debería sorprender a nadie que haya estudiado el historial de las grandes salidas a bolsa, aunque en el caso de SpaceX todo es posible. Wolf von Rotberg, estratega de divisas de J. Safra Sarasin Sustainable AM, sitúa el comportamiento de SpaceX dentro de un patrón bien documentado. "SpaceX ha subido alrededor de un 40% antes de empezar a corregir, en línea con anteriores grandes OPV", señala Von Rotberg en su análisis semanal.
El estratega del banco suizo ha comparado la evolución del título con las 20 mayores salidas a bolsa de la historia. De ese grupo, solo cinco registraron un comportamiento superior al de SpaceX en sus primeras sesiones de cotización. El dato clave es el momento en que se produce el pico: de media, las grandes OPV alcanzan su máximo tras apenas cuatro jornadas de negociación y, a partir de ahí, comienzan a ceder terreno. SpaceX tocó techo el martes, en su cuarta sesión, ajustándose casi con precisión milimétrica a ese patrón histórico.
"Si se observa la media de las cinco mayores OPV, estas cayeron por debajo del precio de salida a bolsa tras 59 días; en el caso de la media de las diez mayores, lo hicieron tras 96 días", apunta Von Rotberg. En otras palabras, si la historia sirve de guía, el escenario central apunta a semanas de presión vendedora antes de que el mercado encuentre un suelo estable. Los inversores que entraron al precio de colocación de 135 dólares aún cuentan con un colchón amplio, pero quienes compraron cerca de los máximos de 225 dólares podrían ver cómo sus posiciones entran en pérdidas durante largo tiempo.
Von Rotberg también introduce una comparación inevitable: Tesla, la otra gran empresa de Elon Musk. Sin embargo, matiza que Tesla no figura entre las mayores OPV de la historia, ya que salió a bolsa en 2010, cuando su capitalización era una fracción de la actual de SpaceX. El precedente de Tesla, no obstante, es alentador para los alcistas: tras 90 días de cotización, la acción se situaba un 25% por encima de su precio de salida, y un 87% al cabo de 12 meses.
Detrás de la euforia bursátil que rodeó el debut de SpaceX se esconde una paradoja financiera difícil de ignorar: la mayor OPV de la historia corresponde a una empresa que pierde dinero. Según el folleto S-1 registrado ante la SEC, SpaceX registró unas pérdidas netas de 4.900 millones de dólares en 2025 sobre unos ingresos de 18.700 millones. Y la tendencia se aceleró en el primer trimestre de 2026, con unas pérdidas de 4.280 millones en solo tres meses. El déficit acumulado asciende ya a 41.300 millones de dólares.
El grueso de los números rojos tiene nombre propio: xAI. El segmento de inteligencia artificial, integrado tras la fusión con SpaceX en febrero de 2026, registró unas pérdidas operativas de 6.360 millones de dólares en 2025 y quemó otros 2.500 millones en el primer trimestre de este año, según las cifras de la empresa.
Si se elimina xAI de la ecuación, la fotografía cambia radicalmente: SpaceX generó un ebitda ajustado de 6.600 millones de dólares en 2025, y en 2024, antes de consolidar xAI, obtuvo un beneficio neto de 791 millones. El motor de la rentabilidad es Starlink, que facturó 11.400 millones en 2025, el 61% de los ingresos totales, con un margen operativo del 39% y más de 10 millones de suscriptores directos en 164 países, además de 2.000 millones de potenciales clientes a través de su filial mayorista Mobile.
Con todo, la capitalización bursátil de SpaceX se sitúa en torno a 2,4 billones de dólares (castellanos), lo que la convierte en la sexta empresa más valiosa del mundo solo superada por Nvidia, Alphabet, Appel, Microsoft y Amazon. El múltiplo implícito sobre ventas es estratosférico comparado con la media del S&P 500, pero las expectativas que despierta la compañía lo son todo.
¿Por qué, entonces, los inversores pagan este precio? La respuesta se resume en cinco palabras: todo es por Elon Musk. El mercado está comprando su historial de convertir apuestas imposibles en realidades industriales, desde Tesla hasta los cohetes reutilizables de Falcon 9. Musk recordó el día del debut que en los inicios daba a SpaceX menos de un 10% de probabilidades de sobrevivir.
Esa narrativa del visionario con un historial de éxito está provocando el acto de fe inversores no compran los beneficios actuales; compran la promesa de que Starlink, de Starship y la infraestructura de IA acabarán generando márgenes a la altura de la capitalización. Vivir en Marte, fabricar en la Luna... Es una apuesta a largo plazo, y el billete de entrada no parece barato hoy. Su ratio EV/Ebitda se acerca a las 300 veces para este 2026 pero bajaría hasta las 9 veces si se cumplen las previsiones de los analistas para sus resultados. ¿Será suficiente?
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