






















En una conferencia con analistas que dejó pocas dudas sobre la dirección estratégica de la compañía, Tesla presentó el miércoles por la noche un informe de resultados trimestrales estelar, incluyendo plan de crecimiento sin precedentes en áreas ajenas a la automoción y la ambición de reinventarse.
La tecnológica liderada por Elon Musk anunció una inversión de capital (CapEx) superior a los 25.000 millones de dólares para 2026, una cifra que duplica sus promedios históricos y refleja una apuesta decidida en tres ejes: la inteligencia artificial, la robótica avanzada y la fabricación de chips semiconductores.
El mensaje que Musk buscaba lanzar a los inversores fue casi existencial en términos corporativos: "Optimus será nuestro producto más grande, no solo el mayor en la historia de Tesla, sino probablemente el producto más grande jamás creado", declaró el consejero delegado la call con analistas celebrada tras presente el informe de resultados.
Tras una subida inicial de las acciones en el fuera de hora, Tesla cotizaba plana en la sesión asiática a la espera de que Wall Street emita su dictamen.
La confianza en el robot humanoide es tal que la compañía está reconfigurando su infraestructura productiva a una velocidad que, según sus propias palabras, "ninguna otra empresa en la Tierra ha logrado antes". Tesla ha cerrado la producción de varios modelos de coches (Model S y X) en su planta de Fremont para empezar a producir Optimus este verano.
La transformación de su histórica fábrica de California simboliza esta urgencia y transición existencial. En su lugar, la misma línea de ensamblaje de los Model S y X dará paso a la fabricación de Optimus en un proceso que Musk estima en apenas cuatro meses.
"Desmantelar una línea gigantesca, instalar una completamente nueva y ponerla en marcha en ese plazo es una velocidad insana", reconoció Musk, aunque advirtió que la producción inicial será "bastante lenta" debido a los más de 10.000 componentes únicos del robot. "Es literalmente imposible predecir" la tasa de producción de este año.
En paralelo, Musk avanzó que una segunda fábrica de robots surgirá en Giga Texas, con producción prevista para el verano de 2027. El diseño de la tercera generación de Optimus, casi listo para su presentación según los directivos de Tesla, se mantiene bajo secreto: "Nuestros competidores hacen análisis fotograma a fotograma y copian todo", explicó Musk, justificando el retraso.
La verticalización tecnológica alcanza su expresión más ambiciosa en Terafab, el proyecto de fabricación de semiconductores que Tesla desarrolla junto a SpaceX e Intel.
Mientras SpaceX liderará la fase inicial de escalado, Tesla construirá una planta de investigación de 3.000 millones de dólares en su campus de Texas, con capacidad para producir miles de obleas mensuales.
"No vemos un camino para disponer de suficientes chips de IA si no los fabricamos nosotros mismos", afirmó Musk. "No hay forma de que la industria actual pueda seguir el ritmo".
El complejo Terafab integrará toda la cadena de fabricación de chips (litografía, lógica, memoria y empaquetado) bajo un mismo techo, en un modelo que tilda de único a escala global. En el núcleo de esta arquitectura se encuentra el chip AI5.
Por otro lado, Musk también habló de coches en la conferencia con los analistas pese a que centró sus explicaciones en los nuevos proyectos. Lo que antes era futurista, como los coches autónomos, quedó en un segundo plano. En concreto, el despliegue de su sistema de autoconducción denominado Full Self-Driving (FSD) llega ya a 1,3 millones de clientes de pago y aprobaciones recientes en los Países Bajos (con expansión al conjunto de la UE prevista para el segundo trimestre y a China en el tercero). La versión 14.3 ya opera sin supervisión humana en Austin, Dallas y Houston, sin incidentes.
Esta prudencia contrasta con una política financiera agresiva. La compañía anticipa flujo de caja libre negativo durante el resto del año, consecuencia directa de financiar simultáneamente seis fábricas y la infraestructura de IA para Robotaxi y Optimus.
En el frente energético, Tesla desplegó 8,8 GWh de almacenamiento en el trimestre, con márgenes brutos récord del 39,5%. La nueva planta de Megapack 3, cerca de Houston, entrará en operación a finales de año, mientras que el negocio solar residencial busca recuperarse tras la eliminación de incentivos fiscales federales.
Quizá el dato más revelador de la transformación de Tesla sea estratégico más que financiero: "Hemos evolucionado nuestra estrategia comercial: ahora enfatizamos el FSD como producto y el vehículo como mero mecanismo de entrega", señaló Vaibhav Taneja, director financiero de Tesla.
En este contexto, el Cybercab (coche compacto para dos pasajeros sin volante ni pedales)podría representar la mayor parte de la fabricación futura, dado que "el 90% de las millas recorridas se realizan con una o dos personas", añadió Musk. Sobre el nuevo Roadster, cuyo debut está previsto en un mes, conservará el privilegio de la conducción manual. "No creo que tenga un impacto masivo en los ingresos", admitió Musk, "pero será una de las presentaciones más espectaculares jamás vistas".
Entre la realidad de las cifras y la promesa de la robótica, Tesla apuesta su futuro a una ecuación simple: robots, chips e IA. Queda por ver si los 25.000 millones de dólares bastarán para materializar la revolución que Musk imagina o si se necesitará estrechar lazos con SpaceX.
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