











SpaceX ha completado su estreno en bolsa este viernes 12 de junio con un éxito sin parangón. Después de 3 horas de subasta con los cohetes encendidos, las acciones de la compañía de Elon Musk fijaron su primer precio en 152 dólares por acción poco antes de las 18:00 horas, aunque se movían en los 162 dólares minutos después.
Al cierre de la sesión, SpaceX subió hasta 160,95 dólares, un 19,2% más en bolsa respecto al precio de referencia de 135 dólares fijados en la colocación. La evolución de la subasta de SpaceX fue de más a menos, ya que al inicio de la jornada en Wall Street llegaron a situarse en 175 dólares.
El movimiento sitúa la valoración del 100% de la empresa, ticker SPCX, en torno a los 2,2 billones de dólares y confirma el desequilibrio del libro de órdenes (compra-venta) que los bancos colocadores venían anticipando durante toda la semana.
La sobresuscripción de la oferta, que según los datos recopilados por Bloomberg habría rebasado los 250.000 millones de dólares, entre 3 y 4 veces el papel disponible, encuentra ahora reflejo en la subasta.
La salida supone la mayor operación de la historia de Wall Street, con una recaudación cercana a los 75.000 millones de dólares, triplicando el récord previo de Aramco en diciembre 2019.
Los 175 dólares iniciales también marcarían distancia con la referencia más reciente en operaciones tecnológicas de gran tamaño. Cerebras abrió el pasado 14 de mayo con una subida inicial del 89% sobre el precio de OPV.
Una prima del 30% en preapertura para SpaceX es más moderada en términos porcentuales, pero la magnitud absoluta del salto no tiene precedentes. En ese momento ascendería a 500.000 millones.
El comportamiento de la subasta también tiene implicaciones para la fortuna personal de Musk, que tras la operación mantiene en torno al 42% de las acciones (y 82% del voto).
Solo sus acciones de SpaceX valdrían más de 1 billón de dólares, lo que le convierte en el primer humano en superar en esa cota. A esa cifra habría que sumar Tesla y el resto de sus negocios.
SpaceX pasará a la historia también por haber logrado unas comisiones extraordinariamente reducidas en su salida a bolsa, consiguió arrancar a Wall Street unas condiciones todavía más favorables. Supone en la práctica que Goldman Sachs, Morgan Stanley y el resto de entidades participantes renuncian a ingresar otros 75 millones de dólares adicionales en honorarios.
La compañía aeroespacial, de conectividad satelital e inteligencia artificial fundada por Musk no abonará ninguna comisión adicional si los bancos colocadores deciden ejercer su derecho a vender un 15% extra de acciones, la conocida opción de sobreasignación o greenshoe en la jerga financiera. Los bancos disponen de un plazo de 30 días para decidir si ejercen la opción.
En el caso de SpaceX, la opción de sobreasignación permite a los colocadores distribuir hasta 11.250 millones de dólares adicionales en títulos, es decir, que el tamaño real de la salida a bolsa pasaría de 75.000 a 86.000 millones de dólares. Por sí sola, la cifra del greenshoe supera el tamaño de la inmensa mayoría de las operaciones de este tipo, por ejemplo, duplicando la de Cerebras del mes pasado (5.500 millones).
El grupo controlado por Musk acordó pagar 500 millones de dólares en comisiones por la operación, equivalente a apenas el 0,67% de los 75.000 millones de dólares captados en la OPV. Aunque ese porcentaje está por debajo de lo habitual, la magnitud de la colocación convierte esa cifra en uno de los mayores pagos recibidos por la banca de inversión en la historia de Wall Street.
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