

























El último informe PMI de S&P Global de abril sobre el sector servicios en España ha confirmado el impacto negativo de la guerra de Irán sobre la economía.
La actividad, que cae a 47,9, entra en contracción por primera vez desde agosto de 2023, en plena crisis energética en Europa por la guerra en Ucrania. Ahora otro conflicto bélico, este en el Golfo Pérsico, vuelve a golpear a las empresas, según el panel de 350 gerentes de compras que elabora la antigua Markit.
La inflación energética y el desplome de la confianza empresarial aparecen en el titular, pero la letra pequeña de la encuesta esconde una novedad: los pedidos pendientes de las empresas españolas de servicios aumentaron en abril, "entre otros factores, debido a la escasez de productos como equipos informáticos, lo que dificultó el cumplimiento de los contratos", según la nota de S&P Global.
Se trata de los primeros indicios de las restricciones en las cadenas de suministro que está provocando el boom inversor de la Inteligencia Artificial. Con cerca de 2,9 billones de dólares de inversión prevista hasta 2028 en infraestructura IA, la falta de capacidad para fabricar y la concentración de productores está generando escasez, como se reflejó en el reciente episodio de inflación en productos de memoria (Micron, Samsung, SHK), pero también tensión en chips, servidores y lo relacionado con centros de datos.
"Es la primera vez que el informe menciona de forma explícita ese cuello de botella", comentan fuentes financieras a Business Insider España. En marzo, ya con los efectos de la guerra de Irán en marcha en los mercados, la misma encuesta apuntaba a una acumulación de pedidos pendientes, pero sin una causa concreta. Ahora el análisis sí apunta en una dirección: el hardware (chips, PC, memoria, servidores) está generando retrasos proyectos a algunas empresas.
"A diferencia del resultado, en cierto modo sorprendentemente bueno, del sector manufacturero -si bien es cierto que el crecimiento se debió al acaparamiento de productos por parte de los clientes para asegurar productos ante el temor a la escasez y a las perturbaciones del suministro-, las cifras decepcionantes del índice PMI de abril para el sector servicios resultaron menos inesperadas en el contexto del impacto negativo en la confianza provocado por la guerra en Oriente Medio", señala Paul Smith, economista de S&P Global.
Según el autor del informe, las empresas están percibiendo un debilitamiento de la demanda como consecuencia de la guerra y la incertidumbre que está llevando "tanto a las empresas como a los consumidores a tener dudas a la hora de tomar decisiones sobre el gasto", explica Smith.
Paradójicamente, no ocurre así con la IA, donde la demanda sigue tensionando a la oferta y "tendrá un efecto dominó en las empresas del sector servicios que dependen de insumos manufacturados", explica Chris Williamson, economista jefe de S&P.
La economía española se sitúa así al borde de la recesión debido al elevado peso del sector servicios, que se estima en torno a dos tercios del PIB. No es la única en problemas. Alemania, Francia e Italia también se contrajeron, según el mismo PMI de la zona euro que amplía su panel a 5.000 compañías.
"Hasta ahora, el sector servicios ha sido el más afectado, ya que las empresas orientadas al consumidor están sufriendo una presión particular, en medio de la doble crisis del aumento vertiginoso de los precios de la energía y las interrupciones de los viajes", indica Williamson en su análisis.
Otras voces son particularmente negativas. El CEO de la naviera Maersk, Vincent Clerc, cree que las consecuencias del conflicto de Irán se verán durante los próximos meses en la cadena de suministro. Por ejemplo, en el caso particular la tecnología, algunos elementos clave para la fabricación de chips como el helio han visto como de la noche a la mañana ha desaparecido la producción de Qatar .
La mayor compañía del mundo de transporte marítimo ve imposible no trasladar los costes al consumidor final solo por el componente energético. "Esta crisis energética supondrá unos 500 millones de dólares de costes adicionales al mes mientras el petróleo se mantenga en torno a los 100 dólares por barril; es una cifra significativa", señaló el jueves en una entrevista con la CNBC.
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