
























Los mercados encaran un final de mes de alta tensión, más si cabe, en un escenario en el que los precios energéticos están asfixiando no pocas economías y la amenaza de problemas de suministro parece más real. Justo cuando parece confirmarse que la guerra en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz se alarga más de lo previsto, los inversores han puesto rumbo otra vez a las acciones.
La mayoría de las principales bolsas han regresado a zona de máximos históricos con la misma fuerza con la que cayeron en marzo. En Wall Street, por ejemplo, las subidas acumuladas desde los mínimos del 30 de marzo suman alrededor del 12% en el S&P 500 y del 20% en el Nasdaq Composite.
Otros mercados como el español dieron marcha atrás después de alcanzar nuevos máximos conforme los precios del petróleo se han ido asentando otra vez por encima de los 100 dólares ante los problemas de suministro que se perciben. El goteo a la baja de los inventarios ratifica que Ormuz sigue haciendo mella. Pese a ello, las expectativas del fin del conflicto han dado al mercado.
"Aunque los mercados tienden a caer en periodos de volatilidad, lo cierto es que también suelen recuperarse con rapidez. De hecho, la rentabilidad de los mercados de renta variable suele ser especialmente sólida después de registrarse fuertes caídas", apunta Capital Group en un comentario recogido por Business Insider España. "La rentabilidad media a 12 meses del índice S&P 500 registrada inmediatamente después de una caída del 15% o superior es del 52%. Esa es la razón por la que normalmente es mejor no dejarse llevar por los nervios y mantener la inversión", añaden.
La gestora estadounidense, una de las más relevantes en la gestión indexada por detrás BlackRock y Vanguard, reflexiona sobre esto. "¿Con qué frecuencia las correcciones del mercado del 10% o más en el índice S&P 500 se convierten en mercados bajistas prolongados? Pues resulta que no muy a menudo. Normalmente suele tratarse de periodos cortos de caídas que oscilan entre el 5% y el 10%", explican.
Con un tamaño en bolsa cada vez mayor resulta inevitable que los inversores vean las presentaciones de compañías como Apple, Microsoft, Meta, Alphabet, Amazon o Nvidia como eventos de susto o muerte por su capacidad para arrastrar al resto del mercado. Todas ellas con capitalizaciones billonarias, trillionaires en inglés, los desvíos sobre las expectativas en sus cuentas pueden provocar una ganancia o pérdida de valor de cientos de miles de millones de dólares. El peso de las 7 magníficas en los índices resulta crítico con cerca de un tercio del S&P y casi la mitad del destino del Nasdaq en sus manos.
Según Bank of America, la temporada de resultados del S&P 500 avanza con un tono sólido, con un tercio de los beneficios ya publicados y un claro ritmo de superación de expectativas. El 73% de las compañías ha batido previsiones de BPA, el 79% las de ingresos y el 62% ambas métricas, superando tanto la media reciente como la del trimestre anterior. En conjunto, los beneficios exceden el consenso en un 11% con resultados destacados como los de Micron. "En este contexto, el crecimiento del BPA del primer trimestre se sitúa ya en el 14% interanual, acelerándose frente a semanas previas".
No obstante, Bank of America señala un "tono ligeramente más prudente" en las guías empresariales, con un menor porcentaje de previsiones por encima del consenso y cierto deterioro del sentimiento corporativo. "Este enfriamiento parece vinculado más a la incertidumbre geopolítica en torno a Irán que a una debilidad real de la demanda, ya que las empresas apenas reportan cambios en el consumo", explican los expertos del banco.
De cara a estos días, el foco estará en el capex en IA de los hiperescaladores (Amazon, Alphabet,l Meta y Microsoft. "Se espera que este grupo, junto con Oracle, invierta 680.000 millones de dólares en capex en 2026 (+64% interanual), una estimación que ya ha sido revisada al alza en casi un 30% en lo que va de año", apuntan.
Entre miércoles y jueves, los mercados añadirán al multiverso de referencias corporativas la celebración de las reuniones de política monetaria de los bancos centrales más poderosos del mundo: la Reserva Federal (Fed) de EEUU y el Banco Central Europeo (BCE). No se esperan cambios en la situación actual, pero sí en los mensajes.
Además, la Fed celebrará en teoría la última conferencia con Jerome Powell como presidente, en espera de que se ratifique a su sucesor. "No conviene considerar a Warsh como un halcón o una paloma a ultranza, sino como un crítico constante del aumento del tamaño y el papel de la Fed. El modelo operativo actual de la Fed requiere un balance de gran tamaño. El volumen de reservas ya se encuentra en torno al nivel mínimo posible para no provocar tensiones de liquidez en el mercado, lo que significa que no hay una forma fácil de reducir los activos de la Fed", explican desde Aberdeen.
Nadia Gharbi, economista para Europa de Pictec WM, descarta movimientos de tipos de interés en la reunión de este jueves, pero abre la puerta a que el BCE 'recalibre' su postura oficial más adelante: "De hecho, en declaraciones recientes, varios gobernadores han mostrado una alineación inusual respecto al valor de esperar hasta junio para tener mayor claridad sobre efectos indirectos del conflicto en Oriente Medio en la inflación y en el crecimiento".
La firma considera que el BCE preparará el terreno para un movimiento antes de verano. "Este enfoque cauto se debe a la significativa incertidumbre respecto a la duración y evolución del conflicto con Irán y una limitada evidencia por ahora de posibles efectos de segunda ronda", apunta desde Pictet. La realidad, una vez más, estará escondida entrelíneas del discurso y los mensajes que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, pronuncie el jueves.
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