














El mercado de trabajo ya no funciona como antes. Los roles tradicionales se fragmentan, las tareas rutinarias se automatizan y las competencias que hace tres años eran diferenciales empiezan a quedarse obsoletas.
En este escenario, OBS Business School publica su informe Tendencias de Empleabilidad 2026. El documento analiza dónde se concentran los mayores focos de empleabilidad y qué competencias demandan hoy las empresas, en un contexto global marcado por la escasez de talento y un desajuste al alza entre el perfil disponible y el necesario.
El punto de partida del análisis es la constatación de que el trabajo ha cambiado estructuralmente. Los roles tradicionales se han troceado en lo que el denomina "trabajo pixelado", es decir, micro-tareas dinámicas que pueden ser automatizadas, externalizadas o gestionadas por agentes de inteligencia artificial.
En paralelo, el modelo híbrido se ha consolidado en los entornos de oficina, emergen nuevos compañeros digitales y las empresas buscan modelos laborales más ágiles.
Ante este contexto, el documento cartografía cuatro grandes transiciones que están reconfigurando el empleo de forma simultánea e interconectada: la digital, la verde, la social y la geoeconómica.
El progreso tecnológico está provocando la volatilidad de las formas de trabajo. La adopción de la inteligencia artificial ha pasado del 55% en 2022 al 88% en 2025, con una demanda de habilidades de alfabetización digital que ha crecido un 70% entre 2024 y 2025, según el World Economic Forum. Las tareas robóticas crecen a una tasa anual del 43% y duplican capacidades cada 1,9 años.
Pero el salto cualitativo lo marca la IA agéntica, capaz de decidir y actuar de forma autónoma para alcanzar objetivos, superando las capacidades de la IA generativa.
El informe describe este momento como el paso de tener una herramienta inerte a contar con un colaborador (o competidor) "que razona, planifica y ejecuta sin supervisión permanente". Las proyecciones del WEF estiman la desaparición de 92 millones de empleos para 2030, pero también la creación de 170 millones de nuevos puestos vinculados al gobierno, la seguridad y la gestión de estos sistemas.
El estudio precisa que este impacto no se producirá mediante una sustitución inmediata ni a través de cambios explícitos en los perfiles demandados, sino de forma progresiva, "transformando el contenido del trabajo, los procesos organizativos y las competencias requeridas".
La sostenibilidad ha dejado de ser un nicho especializado para convertirse en un elemento transversal que afecta a procesos, productos y tareas en prácticamente todos los sectores. Alrededor del 20% de los trabajadores de la OCDE ya ocupa puestos impulsados por criterios verdes, y en España el 34,38% de las empresas han implementado políticas de RSC y sostenibilidad en el último año.
Sin embargo, el documento alerta de un desajuste entre oferta y demanda. A nivel mundial, la demanda de talento con habilidades verdes creció casi un 22% entre 2022 y 2023, mientras que el número de trabajadores que adquirió estas competencias solo aumentó un 12%.
El documento identifica también perspectivas de futuro en la bioeconomía y la llamada economía azul, con perfiles que, por la interconexión con las demás transiciones, serán necesariamente más transversales.
La demografía es otra de las fuerzas que eestá reconfigurando el mercado de trabajo en las economías avanzadas, con una fuerza comparable a la digitalización. Para hacerse una idea sobra saber que en España, por cada 100 personas que abandonan la vida laboral apenas se incorporan 73 jóvenes. La escasez de talento afecta ya al 76% de las organizaciones, según datos de Randstad Research recogidos en el informe.
Este envejecimiento impulsa lo que el documento denomina la economía Silver y la economía de los cuidados. Se prevé que ambas generen unos cuatro millones de empleos adicionales netos hasta 2030, con una expansión significativa de profesiones como enfermería, trabajo social, psicología y auxiliar de cuidado personal.
El cuarto vector de cambio lo ocupa la la transición geoeconómica. La ruptura de las redes globales de suministro, el aumento de las tensiones arancelarias y los acuerdos comerciales de la UE con Mercosur y Australia han producido una fragmentación geoeconómica que afecta no solo al comercio, sino también a la inversión, los flujos de capital, la movilidad y la difusión tecnológica.
Pese a la incertidumbre, el informe estima que esta fragmentación se proyecta como un creador neto de empleo de cinco millones de puestos para 2030, principalmente en logística, seguridad y estrategia.
El 34% de las organizaciones prevé que las tensiones geopolíticas transformarán su modelo de negocio en los próximos cinco años. Ello impulsa una demanda creciente de perfiles técnicos (mantenimiento, mecatrónica, calidad, ciberseguridad industrial) y de gestión (compras, planificación, riesgos, compliance y project management).
Más allá del diagnóstico sectorial, el informe propone una actualización de lo que denomina la fórmula de la empleabilidad cualitativa.
Es decir, la empleabilidad ya no se construye desde el puesto concreto sino desde la capacidad de aprender, adaptarse y recombinar competencias a lo largo de toda la vida profesional.
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