























Un Premio Nobel, un cofundador de OpenAI y el arquitecto de la IA moderna han anunciado que se incorporan a nuevos laboratorios de IA. Suena al arranque de un chiste de nicho para techies. En realidad, es la señal de que la guerra por el talento en IA ha entrado en su era de las celebridades: los laboratorios compiten ahora no solo por los mejores investigadores, sino por nombres estelares en su carrera por la supremacía en la inteligencia artificial.
El miércoles, Noam Shazeer deja Google para incorporarse a OpenAI. Shazeer es coinventor de la arquitectura Transformer sobre la que se sustentan la mayoría de los grandes modelos de lenguaje actuales de Meta, OpenAI y Anthropic.
Dos días después, John Jumper, de Google DeepMind —cuyo trabajo en AlphaFold le valió a él y al CEO Demis Hassabis el Premio Nobel— anunció que también deja el laboratorio para unirse a Anthropic. Dispone de un año de baja remunerada, según una fuente cercana al asunto consultada por Business Insider.
Los movimientos llegan un mes después de que Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI que acuñó la expresión vibe coding, anunciara su incorporación a Anthropic, donde trabaja en el equipo de preentrenamiento.
En conjunto, estas transferencias elevan la apuesta en una batalla por el talento que ya era encarnizada. El verano pasado, Meta ofrecía a algunos investigadores cantidades astronómicas para ficharlos para su laboratorio de "superinteligencia", reclutando a más de una docena de los mejores talentos procedentes de DeepMind y Scale AI; otras grandes tecnológicas elevaron igualmente el listón. Sin embargo, si bien el flujo de talento nunca se detuvo, Jumper, Shazeer y Karpathy figuran entre los nombres más laureados y reconocidos del campo: el tipo de incorporaciones que podrían inclinar la balanza en una carrera de IA tan ajustada.
Para Google, los movimientos suponen un revés, sus acciones cayeron hasta un 7% el lunes, primer día de cotización tras los anuncios de Shazeer y Jumper, y cerraron con una caída del 5%.
Un portavoz de Google dijo a Business Insider que el talento en IA es un espacio competitivo y que la compañía confía en su capacidad para atraer y retener personas, también procedentes de laboratorios rivales.
En 2024, después de que Shazeer abandonara Google para lanzar su propia startup de IA —Character.AI—, Google pagó 2.700 millones para licenciar tecnología y contratar a Shazeer, lo que ilustra el valor que la compañía le atribuía.
Quienes están en Google reconocen la pérdida, aunque señalan la profundidad de su cantera de talento.
"La densidad de talento en Google es extraordinariamente alta. Eso genera una competencia interna feroz por los recursos, pero también significa que el sistema cuenta con una resiliencia inherente", escribió Samira Khan, empleada de Google DeepMind, en X la semana pasada. "Dicho esto, solo hay un Noam Shazeer", añadió.
El portavoz de Google señaló que su reserva de talento incluye doctores, investigadores e ingenieros, por lo que su trayectoria global no se verá afectada por la marcha de unos pocos.
Mientras tanto, Anthropic y OpenAI se han adelantado a sus rivales —incluido Google— en el ámbito del código, que ha emergido como el primer gran caso de uso empresarial de la inteligencia artificial moderna. Google lo sabe y trata de moverse rápido para darle caza a Anthropic. "Todo el que conozco está esperanzado y centrado; hay muchas cosas en marcha que ojalá den frutos a corto y largo plazo", escribió en X Logan Kilpatrick, miembro del equipo técnico de Gemini.
Google mantiene, por supuesto, una participación accionarial considerable en Anthropic, lo que amortigua en parte cualquier distancia entre ambas compañías. Además, muchos han dado a Google por eliminada de la carrera por la IA en los últimos años, solo para darse cuenta después de que habían hablado demasiado pronto.
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