






















Los mercados financieros atraviesan este martes una jornada marcada por la tensión geopolítica, con el petróleo Brent superando los 106 dólares (+2,5%) por barril tras las declaraciones del presidente de EEUU, Donald Trump, quien afirma que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán se encuentra "en cuidados intensivos" después de rechazar la última propuesta de paz de Teherán.
Las bolsas europeas se lo toman mal. El Ibex 35 recorta cerca del 1%, mientras que el Cac francés cede un 0,6% y el Dax alemán baja otro 0,9%. En Wall Street, los futuros sobre el S&P 500 y el Nasdaq 100 bajan a esta hora un 0,3% y 0,7%, respectivamente, en espera de que conocer cuál es el impacto inflacionario de la guerra. Se estima que el IPC de abril en EEUU se situará en el 3,7%, cuatro décimas más que en marzo, pero muy alejado del objetivo de estabilidad en el 2%.
En paralelo, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años sube hasta el 4,42%, su nivel más alto en una semana, reflejando el aumento de los riesgos inflacionarios. La persistencia de unos precios del crudo elevados refuerza las presiones sobre los precios y consolida las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) mantenga los tipos de interés altos durante más tiempo.
La preocupación por un cierre prolongado del estrecho de Ormuz se intensifica después de que Irán reclame a Washington el fin de su bloqueo naval y una relajación de las sanciones. Según la prensa estadounidense, Trump tiene previsto reunirse con su equipo de seguridad nacional para evaluar un posible retorno a las operaciones militares y reactivar las conversaciones sobre la escolta de buques comerciales para que circulen por el estrecho.
Pero además de la tensión en el Golfo Pérsico, la atención puesta en la cumbre clave entre Estados Unidos y China, de miércoles a viernes, que concentra las expectativas de los inversores ante la posibilidad de acercamiento o alejamiento de la relación Pekín-Washington. Las dos mayores economías del mundo sigue a la gresca por la balanza comercial, con los inversores pendientes de cualquier señal sobre nuevos aranceles, medidas sobre suministro de tecnología o cooperación sobre Irán.
Dan Scott, director de inversiones de la gestora suiza Vontobel, ofrece una lectura que matiza el pesimismo dominante. En su opinión, "cuando los titulares geopolíticos están por todas partes, el instinto suele ser prepararse para una caída del mercado. Sin embargo, a pesar de todas las idas y venidas del último mes, eso no ha sucedido".
Scott cree que los mercados parecen menos centrados en el ruido geopolítico y más atentos a la perspectiva de una reapertura del estrecho de Ormuz, aunque sea más lenta de lo esperado. Aunque la situación en Oriente Medio sigue siendo compleja, con los flujos de petroleros interrumpidos y negociaciones avanzando a trompicones, la confianza en el riesgo se mantiene intacta, especialmente tras las informaciones más recientes sobre un posible acuerdo de paz preliminar.
"La situación actual difiere de las crisis energéticas anteriores que provocaron recesiones, ya que la economía mundial ya no depende tanto del petróleo como en el pasado", explica al tiempo que añade otra pista sobre sus repercusiones para los bancos centrales.
En política monetaria, Scott se muestra crítico con los rumores de subidas de tipos. "Creemos que unos tipos más altos no resolverían la crisis de suministro de petróleo y estrangularían una economía que ya está tratando de asimilar el aumento de los costes energéticos. Una subida del BCE sería un error en este momento".
Scott subraya además el papel de las fuerzas desinflacionistas, "incluidas las ganancias de productividad derivadas de la inteligencia artificial", y considera importante contextualizar el riesgo: la situación actual sigue lejos de la inflación pospandémica, que llegó a acercarse a los dos dígitos.
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