





















La Inteligencia Artificial (IA) sigue en el centro de la estrategia inversora global, pero con lecturas opuestas en función de quién la observe. Dos encuestas publicadas el martes (Alvarez & Marsal y Bank of America a gestores de fondos, directivos y directores financieros) coinciden en señalar que la IA ha dejado de ser una promesa experimental.
También convergen los dos sondeos en que aporta valor a las empresas pero que corre el riesgo de sufrir algún revés por la "incertidumbre en el retorno de las inversiones" o los excesos actuales de las valoraciones en bolsa. Difieren en el enfoque: Álvarez & Marsal (A&M) se centra en el capital riesgo y la gestión empresarial, mientras que la encuesta mensual de Bank of America pulsa el sentimiento inversor en bolsa entre los grandes fondos y bancos de inversión.
Para los gestores de empresas y directivos, la IA se ha convertido en una palanca imprescindible para que el capital privado europeo genere márgenes en sus participadas. Según el sondeo de A&M, que ha encuestado a 200 inversores y directivos 10 países europeos, el 63% de las firmas de private equity utiliza ya IA en sus programas de creación de valor, frente al 41% del año anterior. El despliegue ha ganado madurez: el 39% la aplica en múltiples funciones de las compañías participadas y genera con ella "valor medible".
El caso uso más extendido es el análisis de datos tangibles y la generación de conclusiones para el negocio, citado por el 69% de los encuestados, seguido de la eficiencia operativa (60%) y la optimización de la función financiera (55%), según la nota A&M. La firma destaca que "la analítica de precios, la previsión de demanda, la optimización de compras y la efectividad comercial emergen como las áreas en las que la IA empieza a contribuir de forma significativa al EBITDA", según recoge A&M.
"La creación de valor en el capital privado ha entrado en una nueva fase. Las firmas que superen al mercado en este ciclo serán aquellas que construyan negocios más sólidos mediante disciplina operativa, una ejecución comercial más precisa y un mejor uso de los datos", señaló Steffen Kroner, director general en A&M.
Su colega Alejandro González, codirector de A&M Iberia, añadió que en España "el entorno actual está obligando a los fondos a trabajar sus participadas con una lógica mucho más transformacional y menos dependiente del ciclo".
En los mercados cotizados, en cambio, la lectura es más incómoda. La encuesta de BofA, que recoge la opinión de 170 gestores con cerca de 461.000 millones de dólares bajo gestión, pone el foco en cómo la inversión masiva en infraestructura de IA empieza a ser identificada por los grandes gestores globales como uno de los principales focos de riesgo del mercado por temor a una crisis crediticia, es decir, que los activos se devalúen frente a los pasivos asumidos con acreedores como bancos o inversores en bonos.
Los analistas de Bank of America describen el momento actual de Wall Street y las bolsas como el de una "capitulación alcista casi completa". Dicho de otro modo, los inversores que se resistían a comprar bolsa lo han hecho o lo están haciendo.
La asignación de dinero a renta variable ha registrado el mayor salto mensual de la historia del sondeo (del 13% al 50% de sobreponderación), los niveles de liquidez han caído al 3,9% (umbral que activaría la señal formal de venta para BofA) y el indicador alcista-bajista (Bull & Bear) de la entidad se sitúa en 7,8 puntos, también a un paso del aviso rojo que genera la propia encuesta.
El informe advierte de que "a principios de junio están maduros para una toma de beneficios" y de que la profundidad de la corrección de Wall Street dependerá del comportamiento del bono estadounidense a 30 años, cuya cotización comienza a situarse en niveles de alerta tras colocarse a las puertas del 6% de interés.
En ese cuadro de euforia con matices, la IA ocupa el centro del debate. La posición compradora en semiconductores globales es señalada por el 73% de los encuestados como el trade más masificada del mercado, tras dispararse desde el 24% registrado en abril, según BofA.
Es uno de los niveles de concentración más acusados registrados por la encuesta en su historia reciente y, en su propia jerga, "una bandera roja": cuando un consenso alcanza ese tamaño, ya no quedan compradores fuera que sostengan el rally.
Más significativo aún resulta el dato sobre riesgo crediticio: 1 de cada 3 gestores (34%) identifica el CapEx (inversión de capital en activos propios) de los grandes operadores de infraestructura de IA, los denominados hiperescaladores, como la fuente más probable de un futuro evento sistémico, frente al 17% del mes anterior.
Solo el temor a lo que pueda ocurrir con banca en la sombra (shadow banking) en EEUU, con el 42%, figura por delante. La "burbuja de la IA" aparece además citada por la entidad entre los grandes miedos dominantes del momento, junto con la "geopolítica" y la "desdolarización".
El recelo no es tanto contra la adopción de la IA sino con la escala de la inversión necesaria para sostenerla, según BofA. Los encuestados están divididos sobre la existencia de una burbuja: el 50% considera que las acciones vinculadas a IA no lo están, mientras que el 40% afirma lo contrario.
Ambos informes describen un protagonismo creciente de la IA para el mundo inversor pero bajo dos prismas distintos. Para el capital privado o riesgo, la IA es ya una herramienta de ejecución; para los mercados, empieza a ser también una prueba de números. Uno habla de creación de valor; el otro empieza a temer algo de destrucción justo cuando los índices marcan máximos históricos. Los resultados de Nvidia o los próximos movimientos de los bancos centrales ante el impacto inflacionario de la guerra de Irán.
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