


























La Comisión Europea celebraba hoy, viernes, reuniones preliminares para abordar la creciente competencia económica de China, incluyendo la avalancha de productos que ha golpeado a numerosas industrias europeas. Pekín, por su parte, reduce progresivamente la presencia de productos extranjeros en su propio mercado.
"China es un socio fundamental, y el compromiso y el diálogo continuarán", señala la Comisión en un comunicado. "Al mismo tiempo, el estado actual de la relación comercial y de inversión no es sostenible."
Una UE dividida ante el riesgo de represalias
La situación coloca al bloque en una posición incómoda. Cualquier medida que adopte la UE para proteger a sus empresas podría provocar represalias de Pekín que dañen a la propia Europa, dado que muchos países siguen dependiendo de sus exportaciones al mercado chino. De hecho, la ministra de Economía alemana, Katherina Reiche, advirtió esta semana que las medidas europeas contra China no deben perjudicar las ventas europeas al país.
No obstante, otras voces reclaman una respuesta más firme. Un documento respaldado por Francia, Italia, los Países Bajos, España y Lituania propone que la UE adopte un nuevo instrumento de defensa comercial de carácter transversal.
El G7 y la cumbre europea de junio, próximas citas clave
La Comisión indicó que habrá nuevas discusiones sobre el asunto en junio, tanto en la cumbre del G7 como en una reunión de líderes de la UE. Antes de que se celebrara la reunión del viernes, China ya había advertido al bloque de que cualquier nueva restricción a sus exportaciones tendría consecuencias en forma de contramedidas.
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