


















“Black Hawk derribado, repito, Black Hawk derribado”. Una frase mítica del cine bélico por una película que le valió a Ridley Scott dos premios Oscar (mejor sonido y mejor montaje). Imposible no recordarla ni tampoco olvidar a uno de los helicópteros más icónicos del Ejército de EEUU, usado en la operación que eliminó a Osama Bin Laden el 1 de mayo de 2011.
Ahora, al Sikorsky UH‑60 Black Hawk le llega el relevo -a una parte significativa de su flota-, con un convertiplano, el MV-75 Cheyenne II, una aeronave híbrida que combina la capacidad de despegue y aterrizaje vertical de un helicóptero con la velocidad y el alcance de un avión turbohélice, utilizando rotores basculantes, y que supone el mayor programa de helicópteros de la historia.
Se prevé que la primera unidad en desplegar esta aeronave sea la 101.ª División Aerotransportada (Asalto Aéreo) de EEUU, y que lo haga a lo largo de 2027.
El Ejército de los Estados Unidos ha bautizado oficialmente al MV-75 Cheyenne II, en homenaje a la tribu cheyenne del norte y a las tribus cheyenne y arapaho, conocidas por su adaptabilidad, resistencia y espíritu guerrero. “El MV-75 Cheyenne II refleja estas cualidades al transformar la geometría del campo de batalla y acelerar el desarrollo de la próxima generación de capacidades del Ejército”, señala su fabricante, Bell.
El principal problema con los aparatos de ala giratoria, los helicópteros, es que su velocidad y alcance suele ser más reducido, además de que son menos seguros que las aeronaves de ala fija. No obstante, su virtud es que son capaces de tomar tierra en terrenos más complejos y sin la necesidad de contar con una pista de aterrizaje.
El Cheyenne viene para solucionar este problema: se queda con lo mejor de los dos mundos. Gana en velocidad, en alcance y es capaz de aterrizar en zonas reducidas y más complicadas.
Con velocidades de crucero dos veces superiores a las de los helicópteros convencionales, el MV-75 es capaz de alcanzar una velocidad de 300 mph, cerca de 500 k/h, lo que reduce el tiempo de reacción del enemigo, amplía su alcance, minimiza la exposición en entornos conflictivos y permite que los soldados lleguen a su destino antes de que las amenazas puedan adaptarse.
En cuanto al alcance, supera con creces la de los helicópteros actuales, ya que posee un radio de acción de combate de entre 930 y 1.480 km, con un alcance de traslado (ferry range) que supera los 3.900 km. El helicóptero Black Hawk tiene un alcance de 592 km y un alcance de traslado (ferry range) de 2220 km.
Estas características del convertiplano permiten a las fuerzas despegar desde posiciones ventajosas y operar en campos de batalla más extensos, dispersos y complejos, con menos escalas y menos riesgos. Su mayor autonomía aumenta la flexibilidad, reduce la dependencia de posiciones avanzadas vulnerables y ofrece a los comandantes opciones antes inaccesibles.
Además, es capaz de transportar una escuadra completa de Infantería, entre 12 y 14 soldados equipados, manteniendo la eficiencia en misiones tácticas.
Todo ello se complementa con una arquitectura digital, diseño modular y diagnóstico predictivo que facilita la integración de futuras mejoras en sensores, sistemas de misión y guerra electrónica sin necesidad de rediseños profundos. Además, reduce el mantenimiento, aumenta la disponibilidad operativa y acelera las actualizaciones, proporcionando a los soldados una aeronave multimisión que evoluciona con el combate.
Asimismo, esta aeronave podrá desempeñar misiones de diferentes tipologías, desde la inserción de pequeños grupos de tropas u operaciones especiales, hasta evacuación médica, sin olvidar que puede prestar servicio durante catástrofes y crisis humanitarias.
Pero no todo es positivo en esta aeronave. Entre sus inconvenientes está que será más caro que el Black Hawk. En 2019, el jefe de la división de rotores basculantes de Bell aseguró a The War Zone que tendría un coste similar a un AH-64 Apache o al MH-60, la versión cara del Black Hawk destinada a operaciones especiales. Esto se traduce en que futuros compradores de este convertiplano se lo piensen antes de adquirirlo para sustituir a parte de sus helicópteros.
Además, no tiene sistema de plegado de alas y rotores, a diferencia del convertiplano Osprey, por lo que no puede ser transportado en aviones C-17, salvo que se desmonte el ala. Estas aeronaves sí son capaces de transportar helicópteros Black Hawk con las palas plegadas.
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