
























Kevin Warsh se ha sentado este martes ante el Comité de Banca del Senado de EEUU con un discurso milimetrado para resolver dudas... y dejar todas las puertas abiertas como los buenos banqueros centrales.
El candidato de Donald Trump a presidir la Reserva Federal (Fed) promete respetar la independencia del banco central y también una reforma de la institución. Lanza un aviso a navegantes: la inflación es responsabilidad de la Fed y no dudará en actuar para evitarla, sugiriendo que subiría tipos, aunque luego señaló que el nuevo escenario económico con la IA puede cambiar eso.
"El Congreso ha encomendado a la Fed garantizar la estabilidad de precios sin excusas. La inflación es una elección y la Fed debe asumir su responsabilidad", asegura Warsh en su discurso ante los senadores que deben ratificar su nominación. "La independencia es máxima en la política monetaria, pero no se extiende por igual a otras funciones como la regulación bancaria o la gestión de fondos públicos. La Fed debe ceñirse a su ámbito", indica el ex gobernador.
Antes de entrar en materia monetaria, Warsh ha dedicado un largo tramo del discurso a construir su autoridad frente a las críticas sobre la idoneidad de su perfil para relevar a Jerome Powell a partir de mediados de mayo, cuando está fijado que así sea.
El futuro presidente de la Fed cita su formación académica en Stanford o su actividad en el Instituto Hoover como elementos de prestigio, al tiempo que ha dedicado buena parte de su lectura inicial a ensalzar a algunos de su mentores allí como George Shultz, "el exsecretario de Estado y del Tesoro", al que ha presentado como "mentor y amigo", al igual Condoleezza Rice, "mi actual jefa y amiga cercana", ex secretaria de Estado con George Bush.
Warsh no ha dejado pasar la oportunidad de ensalzar a Stan Druckenmiller, "uno de los inversores más exitosos de nuestro tiempo", para quien ha trabajado como asesor en el holding Duquesne con unos honorarios de más de 10 millones de dólares anuales.
"Nunca ocupó un cargo en el gobierno pero no es menos patriota", ha señalado sobre el que fuera mano derecha de George Soros en el fondo que atacó a la libra esterlina en los 90. "Nunca obtuvo un doctorado, pero no conozco a nadie mejor ni más abierto como pensador económico. Nunca ha hecho alarde de su filantropía, pero ha ayudado a miles de jóvenes a acceder a una educación de primer nivel y a tener una verdadera oportunidad de progresar".
Warsh, que ocupó el puesto de gobernador de la Fed desde 2005 a 2011 bajo las presidencias de Alan Greenspan y Ben Bernanke, ha defendido la actuación del banco central en la crisis de 2008 pese a que la memoria de inversores y economistas no guarda un buen recuerdo de aquello.
En este sentido, siempre se le criticará a la Fed el haber centrado el foco aquel año en la inflación, insinuando que subiría tipos por los precios del petróleo récord, cuando la tensión en el crédito ponía contra las cuerdas al sistema financiero.
De hecho, la Fed y Bernanke aparece entre los culpables de errar en el diagnóstico de la situación, no haber actuado a tiempo o haber dejado caer a Lehman Brothers, amplificando los efectos de la crisis inmobiliaria y las hipotecas.
"Vi la Fed y a sus personas en su mejor momento. Mis colegas y yo desplegamos las herramientas y poderes que la Fed, y solo la Fed, tenía para desplegar", señala Warsh, que en 2008 defendió subir las tasas para frenar la inflación, como han recordado muchos analistas desde que fue nominado al puesto hace un par de meses.
No solo se queda ahí sino que Warsh reivindica a Ben Bernanke como "un presidente del Fed sabio y resuelto", recordando que trabajaron "estrechamente con el Departamento del Tesoro, la Administración y el Congreso para mitigar los riesgos de un fallo sistémico, algo que no estaba garantizado en aquel momento", según la versión de la historia que ha dado ante los senadores.
Una de las grandes sombras que Warsh debe despejar en sí se plegará a las presiones de Donald Trump para bajar los tipos de interés, como ha venido demostrando durante 2025 y 2026, con una investigación abierta que provocó la denuncia pública del actual presidente de la Fed, Jerome Powell, y una oleada de respaldo tanto dentro de EEUU como en numerosos bancos centrales del mundo.
Sin embargo, el candidato a ese sillón de la Casa Blanca ha pasado de puntillas sobre la cuestión con la generalidad de que defenderá la independencia del banco central. No obstante, Warsh se ha mostrado agradecido con el presidente de EEUU por el nombramiento, pero ha añadido un tono positivo a sus palabras que abrazan las tesis económicas de la Casa Blanca.
"Estoy profundamente agradecido al presidente Trump por confiar en mí para asumir esta responsabilidad pública. Él cree que el crecimiento económico de Estados Unidos y los ingresos reales disponibles de los ciudadanos aumentarán", ha dicho. "Comparto la confianza del presidente en nuestro país y en su gente. El potencial de crecimiento económico de Estados Unidos está aumentando".
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