

























Mark Zuckerberg (Meta), Satya Nadella (Microsoft), Sundar Pichai (Alphabet-Google) y Andy Jassy (Amazon) justifican la inversión masiva en IA para coger una ola que ni se ve.
Los cuatro CEOs y sus respectivos CFOs con mayor presupuesto tecnológico del mundo pasaron por el confesionario de Wall Street el pasado miércoles por la noche. Y todos admitieron el mismo problema y pecado a la vez: cómo justificar una subida en la previsión de inversión en sus respectivos negocios (CapEx) de más de 725.000 millones de dólares para 2026. Y derivado del anterior, ¿cómo justificar que ese gasto que no parece pequeño se ha disparado alrededor del 50% respecto a lo previsto al inicio de año?
Desde Mark Zuckerberg a Sundar Pichai, pasando por Satya Nadella y Andy Jassy, todos coincidieron en un diagnóstico: el único límite de la inteligencia artificial (IA) ahora mismo es la capacidad de cómputo, es decir, los servidores, chips y centros de datos. Con ese argumento no solo explican la dimensión de esa apuesta tecnológica, sino que anticipan que será necesario más en 2027.
Todo para liderar una carrera en la que los modelos IA siguen entrenándose y haciéndose más rápidos, fuertes y, recemos por el bien de la humanidad, más seguros. La nueva revolución es imparable pero a la vez da la sensación de que es incontrolable. La visión de los grandes hiperescaladores de centros para IA despierta no pocas incertidumbres en lo laboral, social, económico y tecnológico.
Hablaron de revolución trascendental, de un antes y un después, de métricas de inversión o productividad que hasta poco podrían haberse tachado como "menuda inventada", que dijo aquel. Pero el impacto en los negocios encandila a cualquier inversor a la vez que está aterrorizando a sus empleados ante la era agéntica.
Según Zuckerberg, no es para preocuparse. El todopoderoso creador de Facebook, dueño de Whatsapp e Instagram, la revolución de la IA va a dar alas a sus usuarios. "Escucho a mucha gente hablar de cómo la IA va a reemplazar a las personas. En cambio, creo que la IA va a amplificar la capacidad de las personas para hacer lo que quieren", aseguró el CEO de Meta en la conferencia con analistas. Quiere crear agentes que "trabajen día y noche" para sus usuarios.
También ante los bancos de inversión y prensa especializada, el jefe de Amazon puso el contrapeso en la balanza con un ejemplo de lo más agorero procedente de su propia empresa, que está ejecutando miles de despidos: "Cambiamos el motor de uno de nuestros servicios mientras seguíamos operándolo. Pusimos a 5 personas con mentalidad agentic y construyeron en 65 días lo que normalmente habrían necesitado 40 o 50 personas durante un año. Ese es el mundo al que nos dirigimos", aseguró Jassy en un foro en el que se trataba de presumir ante los inversores de productividad e impacto.
Otros se centraron en el negocio. El CEO de Google (Alphabet) lamentó que "los ingresos de Cloud habrían sido más altos si hubiéramos podido satisfacer la demanda", mientras que la directora financiera de Meta, Susan Li, confesó que han "subestimado" sus necesidades de cómputo, algo que corroboró Jassy al afirmar que "no hay suficiente capacidad para el nivel de demanda existente".
Quizá el punto más interesante al que agarrarse lo aportó Satya Nadella, el CEO de Microsoft. Al igual que Amazon comparte una visión agnóstica y más abierta de las IA: todas ellas convivirán en el mismo espacio -esperando a que sea el suyo, claro- pero todavía estamos en fases muy iniciales de lo que está por venir.
Y ahí es donde Nadella dio una pista de por qué están invirtiendo como si no hubiese un mañana. Es la necesidad de estar preparados para coger al vuelo el siguiente salto de la Inteligencia Artificial, como lo fue ChatGPT en 2022, Claude Opus y Openclaw al final de 2025 o lo está siendo ahora Mythos los bancos. "Las capacidades de los modelos son exponenciales y hay que estar preparado", aseguró como quien abre el paraguas cuando todavía luce el sol.
La que se avecina es "trascendental" para Nadella, debido a que proliferación de los "agentes de IA" comenzará a desplazar la producción y dónde suceden las cosas. Ahora bien, esto abre un escenario multilateral en el que las empresas deben invertir no solo para defenderse de 'los malos' en el sentido de la ciberseguridad. También de 'los buenos' porque competidores y clientes van a redefinir con la IA su relación con el resto del mundo.
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