






























Para evitar discusiones en las reuniones familiares es mejor evitar estos comentarios, sobre todo cuando se dicen para atacar la crianza
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
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Todas las familias tienen sus propias tradiciones. Es muy habitual que todos se reúnan en fechas importantes como las fiestas y los cumpleaños... Estas reuniones familiares suelen ser muy divertidas hasta que alguien pronuncia una de las frases sobre crianza que compartimos a continuación.
La mayoría de las veces, estos comentarios no se dicen con mala intención. De hecho, quien los pronuncia suele pensar que está dando un consejo, compartiendo su experiencia o simplemente dando conversación. El problema es que, cuando entran en juego las decisiones sobre la educación, la línea entre una opinión y una crítica puede ser muy fina. En estos casos, las discusiones están casi garantizadas.
Y así es como una comida tranquila puede terminar con padres sintiéndose cuestionados, abuelos a la defensiva y algún que otro silencio incómodo alrededor de la mesa.
Por eso, para que todo el mundo esté al tanto de cuáles son estas frases que es mejor evitar cuando estemos todos juntos porque provocan discusiones, a continuación hemos hecho una lista. Seguro que hay más, pero con esta pequeña muestra podrás hacerte a una idea del tipo de comentarios al que nos referimos.

1. "Lo estás malcriando"
Si hubiera un ranking de comentarios capaces de encender una conversación sobre crianza, este estaría sin duda entre los primeros puestos.
Suele aparecer cuando un bebé pide brazos constantemente, cuando los padres responden enseguida a su llanto o cuando intentan atender alguna necesidad emocional del niño desde el afecto.
Para quien lo dice, puede ser una simple observación. Pero para quien lo escucha, a menudo suena como una crítica directa a su forma de educar. Y ahí empieza el conflicto.
2. "En mis tiempos los niños obedecían"
Hay pocas frases que reflejen tan bien el choque entre generaciones. Habitualmente, la dicen los abuelos o los tíos mayores. Y se escucha cuando un niño tiene una rabieta, responde a un adulto o simplemente no hace caso a la primera. El mensaje implícito suele ser bastante claro: antes se educaba mejor.
Sin embargo, las familias de hoy afrontan la crianza de una forma muy distinta a la de hace treinta o cuarenta años. Comparar ambas realidades rara vez ayuda a entenderse mejor.
3. "Cuando tengas otro hijo se te pasará"
Los padres primerizos la escuchan con frecuencia. Puede venir acompañada de otros comentarios como "Qué exagerados sois" o "Los padres de hoy en día sois muy especialitos...".
A veces estas frases surgen cuando los padres explican una rutina, muestran preocupación por algún aspecto de la crianza o hablan de las decisiones que han tomado con su hijo.
Aunque quien la dice suele hacerlo desde la experiencia, el resultado no siempre es el esperado. Muchos padres sienten que se está minimizando lo que viven en ese momento o que sus esfuerzos se están tomando a broma.
Además, no todas las familias quieren tener más hijos ni todas pueden hacerlo, por lo que el comentario puede resultar más delicado de lo que parece.

4. "¿Todavía duerme con vosotros?"
¿No tienes la sensación de que, en temas de sueño infantil, todo el mundo parece tener una opinión que dar?
Da igual que el niño tenga seis meses o cinco años. En algún momento alguien acabará preguntando dónde duerme, si tiene miedo, cuántas veces se despierta o cuándo va a dormir solo.
El problema aparece cuando la pregunta deja de ser curiosidad y se convierte en una comparación o un juicio disfrazado. Porque entonces la conversación ya no gira en torno al niño, sino a si los padres lo están haciendo bien o mal.
5. "Pues tu primo ya lo hacía a su edad"
Las comparaciones entre niños nunca suelen terminar bien, sobre todo si ambos forman parte de la misma familia.
Que uno hablara antes, caminara antes o dejara el pañal antes no significa absolutamente nada sobre el desarrollo de otro niño. Sin embargo, estos comentarios siguen apareciendo en muchas reuniones familiares.
Y aunque puedan parecer inofensivos, suelen generar preocupación innecesaria en los padres y presión sobre los propios niños.
6. "Con un azote se le quitaba la tontería"
Cada vez se escucha menos, pero todavía aparece de vez en cuando en algunas sobremesas. Generalmente surge cuando un niño tiene una conducta que molesta a los adultos o cuando los padres intentan gestionar una situación complicada con calma y empatía.
Más allá del debate educativo, este tipo de comentarios suele incomodar porque cuestiona directamente la forma en que los padres han decidido educar a sus hijos.

7. "Hace contigo lo que quiere"
Es una de esas frases que suelen caer como una losa. Aparece cuando un niño protesta, negocia, se niega a hacer algo o simplemente muestra su carácter. En realidad, lo que suele esconder es una crítica a la autoridad de los padres.
Muchos padres la viven como un juicio bastante injusto. Educar no consiste en conseguir obediencia inmediata, sino en enseñar, acompañar y ayudar a que los niños aprendan a gestionar lo que sienten.
Además, cuando se dice delante del propio niño, la situación puede resultar especialmente incómoda para todos.
8. "¿Y para cuándo el hermanito?"
Parece una pregunta inocente. Pero no siempre lo es.
Hay familias que no quieren tener más hijos y otras están atravesando dificultades para conseguir un nuevo embarazo. Algunas simplemente no se han planteado todavía esa decisión.
Por eso, cuando la pregunta aparece una vez tras otra en cada reunión familiar, puede convertirse en una fuente de presión que nadie necesita.
La crianza es uno de esos temas sobre los que todo el mundo tiene algo que decir. Y, hasta cierto punto, es lógico porque todos hemos sido hijos, muchos han sido padres y los niños forman parte de la vida familiar.
Pero una cosa es compartir experiencias y otra muy distinta cuestionar las decisiones de los demás. Esto puede hacer daño o generar malestar que acabe desembocando en discusiones durante las reuniones familiares.
Quizá por eso, en muchas ocasiones, el mejor consejo para una reunión familiar tranquila es sorprendentemente sencillo: escuchar más, comparar menos y recordar que cada familia está haciendo lo mejor que puede con las circunstancias que tiene.
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